La Posada de Lantz inaugura su terraza
Especializado en carnes y pescados a la brasa ofrecen desde desayunos hasta cenas


Actualizado el 23/05/2024 a las 13:06
El Carnaval de Lanz es uno de los máximos exponentes del carnaval rural y el más representativo de Navarra. Y entre bailes, vestimentas, colores y leyendas hay un lugar que se convierte, en algunos momentos de estos días mágicos previos al miércoles de ceniza, en el centro neurálgico de la villa: su posada.
En su buhardilla es donde se disfrazan los protagonistas antes de comenzar la Kalejira por las calles. Es allí donde Miel Otxin se transforma de nuevo en el malvado bandido que representa a los malos espíritus. Y es ahí también donde antes se baila el Zorziko.


Especialidad en carnes y pescados a la brasa
Y tanto los días de fiestas como durante todo el año la Posada está abierta para todo aquel que quiera comer allí algunas de las carnes y pescados a la brasa con las que están “empezando a coger bastante fama”, como explica su gerente. Y además acaban de inaugurar una agradable terraza desde la que disfrutar del sol y de las buenas temperaturas en estos próximos meses.
Situada en el número 31 de la céntrica calle de Santa Cruz abren todos los días a las diez de la mañana (excepto lunes y martes que está cerrado por descanso semanal) y ofrecen desde desayunos hasta aperitivos, tapas y después, dentro de la carta diferentes tipos de carnes, como la de angus (tanto en hamburguesa como en chuleta) y diferentes cortes. Además, pizzas, hamburguesas de más estilos, ensaladas, platos de verduras también a la brasa… arroces, legumbres… y postres caseros. Viernes y sábado cierran a la una de la madrugada, los miércoles a las nueve y media, los domingos a las nueve y los jueves a las cinco.


Lo que ya no se puede hacer es alojarse allí, como cuenta la historia que hizo Miel Otxin, y que durante su estancia se dedicó a robar a todos los vecinos de la población. De hecho su nombre proviene de las "Mil Otxinas" (Ochenas) que en su día robó a los habitantes de Lantz… Dormir no pero sí comer entre esas mismas paredes de leyenda.