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Gastrohistorias

Así se gestó el libro de cocina de Pardo Bazán

La rivalidad entre Juana Manuela Gorriti y Emilia Pardo Bazán tuvo como consecuencia dos libros de cocina como dos soles

Receta manuscrita, anuncio y retrato de Emilia Pardo Bazán.
Receta manuscrita, anuncio y retrato de Emilia Pardo Bazán.
Archivo de la Real Academia Galega.
  • Ana Vega Pérez de Arlucea
Actualizada 25/05/2021 a las 06:00

No hay mejor estímulo para terminar un proyecto que pensar que te van a quitar la idea. Descubrir que alguien quiere comerte la tostada suele espolear mágicamente tanto la dedicación al trabajo como la inquina hacia el supuesto contrincante, al que se pondrá siempre, obligatoria y apasionadamente, a caer de un burro pese a que quizás viva dentro de la más inocente de las inopias.


Una de esas fructíferas rivalidades a lo Edison vs. Tesla se dio en el ámbito de la literatura culinaria y tuvo como consecuencia dos libros de cocina como dos soles. Uno se publicó antes de lo pensado y del otro su lanzamiento se retrasó nada menos que 24 años.


No sé si estarán ustedes familiarizados con la vida y obra de Juana Manuela Gorriti (1818-1892), así que por si acaso les diré que a esta ilustre señora le corresponde el honor de haber sido la primera novelista argentina además de periodista, profesora y pionera del feminismo. Tras residir muchos años en Bolivia y Perú y estando en la cúspide de su fama literaria, Juana Manuela volvió definitivamente a Argentina en 1886.


Instalada en la ciudad de Salta se preparó para terminar varias obras que tenía en mente, entre las que se contaba un curioso libro de recetas hecho con fórmulas recopiladas en diversos países de Sudamérica. La idea despierta tanto recelo como entusiasmo, así que Gorriti decide postergarla y dedicarse a otras labores más discretas. Por ejemplo, una colección de biografías históricas (Perfiles) que tiene casi a punto de caramelo a finales de 1889 cuando, de repente, se entera de que al otro lado del Atlántico le quieren “robar” su gastronómico plan.


El 12 de diciembre de 1889 escribe a su amigo el escritor peruano Ricardo Palma contándole claramente el motivo de su indignación: “… me preparaba a publicar inmediatamente Perfiles cuando este trabajo que estaba ya donde mi editor, ha tenido que dejar el campo a la inmediata publicación de 'Cocina Ecléctica' a causa de un incidente común en la vida literaria”.


VIAJE POR ESPAÑA

Resultaba que un amigo común, de viaje por España, se había topado en Barcelona con Emilia Pardo Bazán. Hablaron primero de literatura americana, luego de la obra de Juana Manuela y al final el amigo en cuestión -el autor Santiago Estrada- acabó sacando el tema del recetario que la argentina tenía en la recámara.


“¡La ínclita galleguita saboreó con gusto mi idea!”, exclama Gorriti en su carta. Según su versión, doña Emilia replicó que ella no iba a ser menos. “Pues yo también -dijo- publicaré muy pronto, para regalo de mis lectores, los ricos bocados de la cocina española”. Por si fuera poco, al día siguiente de aquellas noticias, Juana Manuela leyó en “La Nación” el anuncio de que la coruñesa iba a editar un nuevo libro titulado La cocina española.


Para qué quieren ustedes más. Gorriti dejó todo lo que tenía entre manos y dio tal zapatilla a su recetario que 'Cocina Ecléctica' acabaría viendo la luz muy pocos meses después, en el verano de 1890. Aquella colección culinaria acabó convirtiéndose en una de las obras clave de la gastronomía hispanoamericana, mientras que del sabroso proyecto de doña Emilia no se supo nada más hasta 1913, cuando sacó en su Biblioteca de la Mujer dos volúmenes dedicados al guisoteo: 'La cocina española antigua' y 'La cocina española moderna'.


Visto así nuestra musa coruñesa no sale muy bien parada (¡mira que querer birlarle la idea a una anciana!), pero ya se sabe que no hay que fiarse de un único punto de vista. Pardo Bazán nunca mencionó este episodio y además existen pruebas de su interés por la cocina escrita desde antes de que todo esto ocurriera. En febrero de 1884 y siendo presidenta de la Junta Provisional del Folklore Gallego, doña Emilia mencionó como uno de los objetivos de esta asociación estudiar “las tradiciones del arte de la cocina, observar cómo la cocinera usa el azafrán, los cominos, el laurel y otros condimentos de los viejos guisos, que hoy, como todo lo antiguo, van desterrándose”.


En 1885 invitó a los socios a que coleccionaran recetas tradicionales gallegas con las que se haría un libro que además “de documento de ciencia popular, servirá de provechoso manual en las familias, donde ya se va perdiendo la habilidad y destreza para sazonar a nuestro modo”. Está claro que ella pensaba que rescatar el acervo coquinario era vital. Muy a su pesar aquel recetario regional no pasó nunca del plano teórico al práctico, pero no por ello dejó abandonadas sus aspiraciones guisanderas.


Para desmayo de la Gorriti, según publicó el 28 octubre de 1889 el periódico madrileño “La Época”, Pardo Bazán había anunciado en una cena con Menéndez Pelayo y el marqués de Valdeiglesias que se proponía escribir un libro “sobre la cocina española, con el objeto de reivindicar su gloria, tan maltratada actualmente por nacionales y extranjeros”. Contaba con la ayuda de otro entusiasta del comer patrio, don Emilio Castelar, quien se había comprometido ya a firmar el prólogo de la obra. Fuera o no por la salida de la 'Cocina Ecléctica' el caso es que la gallega pospuso su idea 23 largos años y nosotros nos quedamos sin prólogo de Castelar. Ay.


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