Un bar, una historia
El café-bar Trovador, un lugar idóneo para el tapeo
El café-bar Trovador, situado en Barañáin, ofrece tapas diversas como albóndigas, pollo guisado o migas que atraen a una clientela joven que llena de vida el local


Actualizado el 15/07/2020 a las 06:00
El bar Trovador, situado en la Plaza de los Fueros de Barañáin, nace de la pasión por la hostelería del joven Fernando Tirapu Urrestarazu. Ya en 2013, Fernando hizo una primera incursión en el mundo gastronómico al alquilar un local en Barañáin junto a sus padres durante tres años. En el momento en que esta primera aventura terminó, Fernando quiso continuar en este sector que le apasiona. “Cuando a los niños les preguntan qué quieren ser de mayores, unos dicen médicos, otros bomberos. Yo siempre decía que quería tener un bar”, cuenta Fernando, quien finalmente consiguió su sueño. Ahora, lleva su propio bar en el que trabaja su tía como cocinera, Arantxa Urrestarazu, y su pareja, Nerea Baztán, a media jornada. Además, su madre los ayuda los fines de semana y algunas tardes.
LAS TAPAS, UNO DE SUS ATRACTIVOS
Una de las características de este bar son sus tapas. En el Trovador, siempre se acompaña la consumición con una tapa gratuita. “Por la tarde, sobre todo, son más elaboradas. Ponemos albóndigas con patatas, revuelto de bacon o pollo guisado, entre otros”, dice Fernando. Por las mañanas, tampoco faltan estas tapas que consisten en una cazuela de aceitunas o embutidos. Los jueves esta ración cambia. “Los jueves realizamos ‘el huevincho’. Junto con la consumición, ponemos gratis un huevo frito con patatas o con jamón”, dice Fernando.
Estas tapas son un reclamo para los jóvenes de la zona, entre los que también triunfan las “patatas locas”. Fernando comenzó a hacer este plato en el primer local que alquilaron en Barañáin. “En Canarias, las patatas locas son un plato famoso. Mi tía estuvo viviendo unos allí y decidimos hacer una versión cuando ella vino aquí”. Este plato se realiza por las tardes a partir de las 18.30, uno de los momentos en los que el bar tiene más clientes jóvenes. Pero su clientela va más allá. “Por las mañanas tenemos gente más mayor que viene a tomar el vermú”, dice. En todos estos momentos, sus consumiciones están acompañadas de las bien acogidas tapas.