Un bar, una historia
El Bar Moly de Lodosa, legado familiar que mantiene su esencia
El Bar Moly, situado en Lodosa, es un local de pinchos que pusieron en marcha Pilar Sádaba y su marido Jesús Molinet en 1974. Un legado que hoy continúa su hijo Jesús


Actualizado el 07/07/2020 a las 13:25
Una explosión sensorial hipnotiza a todo aquel que cruza la puerta del Bar Moly. El color rojizo del pulpo sazonado, la textura cremosa de los hongos, el olor a bechamel recién hecho o la cobertura deshilachada y crujiente de una gamba, conducen de forma apresurada a los clientes hacia la barra del bar camuflada por un ejército de pinchos. Pili Sádaba, la dueña, innova en sus pequeñas creaciones tratando que cada pincho sea único y exclusivo. “Hubo una vez que bajé al bar a las cuatro de la mañana porque se me ocurrió un pincho y tenía que hacerlo”, cuenta Pili. Además, asegura que sus tapas están elaboradas con productos de calidad “prefiero ofrecer perder un euro y que la gente quede satisfecha”.
Pilar Sádaba inauguró el bar en 1974 junto a su marido, Jesús Molinet. Pero, todo empezó en Ermua, donde un amigo de Molinet les dejó un local donde pusieron su primer bar. Fue allí donde se iniciaron en el mundo de la hostelería. Con el nacimiento de su primer hijo, Julio, el matrimonio decidió volver a Lodosa, el pueblo natal de Molinet. Una vez allí decidieron abrir un nuevo bar situado en el corazón del pueblo. El sitio elegido fue una pequeña fábrica de terrazo, que Moly transformó en este entrañablebar. Pilar cuenta como su marido “hizo la barra entera a medida, los cuadros de la pared, la madera de encima... todo manual”. Durante esos años se fue forjando el espíritu del Moly que “para muchos es como su casa”. La clave: amabilidad y cercanía con los clientes. Aunque siempre ha sido un bar de pinchos y poteo, en esa época llegaron a tener una pequeña discoteca y un karaoke.
UN GRAN LEGADO
El hijo mayor, Julio, abrió una sidrería en la acera de enfrente, y tras el fallecimiento de Molinet hace 11 años, fue Jesús, el hiijo pequeño, el que continuó con el legado del bar. Al igual que su padre, este manitas elaboró con palets una terraza “chill out”. Pero la estampa más famosa es su calle llena de gente sentada en la acera comiendo pinchos. “Me enorgullece ver como es un lugar de encuentro entre generaciones”, dice Jesús.
Dirección: Av. de la Ribera, 4, 31580 Lodosa, Navarra
Horario: 11h a 24 h
Teléfono. 948693329
Especialidad: Tanto Pilar como su hijo Jesús coinciden en que todos los pinchos se venden por igual, pero destacan el pulpo, los hongos o las croquetas de gamba.
Precios: 2 euros.
Ingredientes del pincho de pulpo: Pulpo fresco, pimentón, crema de patata y una rebanada de pan.