Historias familiares

Las mujeres de mi vida

Sus amores, desamores, partos y crianzas se confabularon para yo pueda escribir estas líneas

MATRIUSKAS.  Igual que esas muñecas rusas de madera pintadas con motivos tradicionales y de cuyo interior surgen otras más pequeñas y algunas aún menores, así son las mujeres de una familia. Como la mía. O la tuya. Féminas que dan vida y sin cuya presencia ninguno de nosotros estaríamos aquí. Con motivo del 8 de marzo, ‘Día de la mujer’, quiero rendir mi pequeño homenaje, porque nunca será suficiente, a las mujeres de mi vida. De arriba abajo y de izquierda a derecha: mi abuela paterna, Emilia; y mi yaya Lary, conmigo en un apartamento de playa. Ambas fotos fueron tomadas en 1977. Ese mismo año, mi  madre, Sonsoles, con 27 años y larga melena. Debajo, mi hermana Elisa, con 2 años, en 1984; y a su lado, su hija Leire, mayor que ella en esa imagen. Sus 6 años desdentados me sonrieron a mí y a mi móvil el domingo pasado cuando  quiso posar con mi gorro. Va por todas. Por las  presentes y quienes nos acompañan en el recuerdo
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MATRIUSKAS. Igual que esas muñecas rusas de madera pintadas con motivos tradicionales y de cuyo interior surgen otras más pequeñas y algunas aún menores, así son las mujeres de una familia. Como la mía. O la tuya. Féminas que dan vida y sin cuya presencia ninguno de nosotros estaríamos aquí. Con motivo del 8 de marzo, ‘Día de la mujer’, quiero rendir mi pequeño homenaje, porque nunca será suficiente, a las mujeres de mi vida. De arriba abajo y de izquierda a derecha: mi abuela paterna, Emilia; y mi yaya Lary, conmigo en un apartamento de playa. Ambas fotos fueron tomadas en 1977. Ese mismo año, mi madre, Sonsoles, con 27 años y larga melena. Debajo, mi hermana Elisa, con 2 años, en 1984; y a su lado, su hija Leire, mayor que ella en esa imagen. Sus 6 años desdentados me sonrieron a mí y a mi móvil el domingo pasado cuando quiso posar con mi gorro. Va por todas. Por las presentes y quienes nos acompañan en el recuerdo
MATRIUSKAS.  Igual que esas muñecas rusas de madera pintadas con motivos tradicionales y de cuyo interior surgen otras más pequeñas y algunas aún menores, así son las mujeres de una familia. Como la mía. O la tuya. Féminas que dan vida y sin cuya presencia ninguno de nosotros estaríamos aquí. Con motivo del 8 de marzo, ‘Día de la mujer’, quiero rendir mi pequeño homenaje, porque nunca será suficiente, a las mujeres de mi vida. De arriba abajo y de izquierda a derecha: mi abuela paterna, Emilia; y mi yaya Lary, conmigo en un apartamento de playa. Ambas fotos fueron tomadas en 1977. Ese mismo año, mi  madre, Sonsoles, con 27 años y larga melena. Debajo, mi hermana Elisa, con 2 años, en 1984; y a su lado, su hija Leire, mayor que ella en esa imagen. Sus 6 años desdentados me sonrieron a mí y a mi móvil el domingo pasado cuando  quiso posar con mi gorro. Va por todas. Por las  presentes y quienes nos acompañan en el recuerdo

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 05/03/2023 a las 06:00

Mi sobrina Leire, 6 años de risas y rizos, me escudriña muy seria. Y de su boca desdentada, que tiene loco al Ratoncito Pérez, brota la siguiente sentencia: “Tía, cuando sea mayor, no voy a tener hijos porque dan mucho trabajo. Prefiero ser...

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