Consumo
La planta que se consume encurtida y es un potente antioxidante y antiinflamatorio
Un tesoro nutricional que Boticaria García recomienda introducir en nuestra dieta


Publicado el 28/04/2026 a las 05:00
Seguro que alguna vez has probado una alcaparra. Pero lo que quizá no sabes es que se trata del capullo de una flor delicadísima que se abre al amanecer y muere antes del anochecer. Su nombre es Capparis Spinosa, también llamada la rosa de Flinders. Y más allá de lo bonita que es, hoy hablamos de su belleza interior.
Porque, antes de ser esta flor, era una alcaparra. Y tal y como explica la nutricionista Boticaria García en uno de sus posts en Instagram, se trata de un alimento con grandes propiedades nutricionales que pasan desapercibidas.
Los beneficios de la alcaparra
Porque, más allá de sus usos culinarios, la alcaparra es un tesoro desconocido para muchas personas. Según cuenta la farmacéutica, este alimento es” una gran fuente vegetal de quercetina, un antioxidante con propiedades antiinflamatorias”. Y es que este pequeño fruto es un aliado natural para la longevidad y la salud metabólica. Su alta concentración de antioxidantes ayuda a reducir la inflamación y a proteger frente al envejecimiento celular.
Su sabor intenso y su carácter diurético y digestivo las convierten en un complemento perfecto para platos de legumbres, pescados o ensaladas. Eso sí, tal y como cuenta Boticaria García “si la mordiera recién cogida del arbusto, pufff, seguramente la escupiría porque es muy amarga. Su sabor aparece después, cuando se cura en salmuera, en vinagre, y se elimina parte de ese amargor”. Y nos da un consejo: “Antes de comerlas, enjuágalas bien bajo el grifo para quitarle parte del exceso de sal, especialmente si sigues dietas bajas en sodio”.


Un alimento milenario
Ya en la Antigua Grecia se utilizaban las flores y los frutos de la planta en la cocina. Y los tallos y hojas se usaban con fines medicinales. Los griegos fueron los encargados de introducir las alcaparras en los pueblos del Mediterráneo, especialmente en las penínsulas Itálica e Ibérica, así como en las islas mediterráneas. Esta planta se adaptó rápida y fácilmente a estos territorios debido al clima cálido y soleado. De hecho, la alcaparra, destaca Boticaria García, “es una superviviente extrema, que crece en grietas de rocas, en suelos pobres y bajo un sol abrasador. Y cuanto más duro es el entorno, mejo sabe lo que produce”.
Y, para terminar, la divulgadora sentencia: “La próxima vez que veas una alcaparra, recuerda que perdió la oportunidad de ser una flor de un día y que su belleza está en el interior”.