Consumo

La 'letra pequeña' de dejar los cargadores siempre enchufados

Aunque habitual, esta práctica tiene sus riesgos

Esto ha suscitado no pocas preocupaciones. La principal es si corremos algún tipo de riesgo por no desenchufarlos.
AmpliarAmpliar
Esto ha suscitado no pocas preocupaciones. La principal es si corremos algún tipo de riesgo por no desenchufarlosCEDIDA
Esto ha suscitado no pocas preocupaciones. La principal es si corremos algún tipo de riesgo por no desenchufarlos.

CerrarCerrar

J.C. Castillo

Actualizado el 12/01/2026 a las 07:09

El del móvil, el de la cámara de fotos, el del GPS, el de los cascos.... La proliferación de dispositivos en nuestros hogares ha hecho que tengamos un cajón lleno con todo tipo de cargadores, cada cual con su propia clavija de conexión. La Unión Europea puso fin a este desorden el año pasado al conseguir que los fabricantes de telefonía apostasen por un único tipo de adaptador de corriente (USB-C) en los nuevos productos. Pero mientras no renovemos los viejos, nuestro cajón sigue lleno y los enchufes... a rebosar. Quien más y quien menos mantiene dos o tres cargadores permanentemente conectados para garantizar la autonomía del ‘smartphone’, el ordenador portátil o la tableta electrónica. Esto ha suscitado no pocas preocupaciones. La principal es si corremos algún tipo de riesgo por no desenchufarlos.

CONSUMO ‘FANTASMA’

Podemos pensar que mantener un cargador enchufado no impacta en modo alguno sobre nuestra factura eléctrica (al fin y al cabo no está transmitiendo corriente al aparato para el que está diseñado), pero nos equivocamos. Es cierto que los adaptadores modernos apenas consumen energía por sí mismos, pero la cifra nunca equivale a cero. Es lo que se conoce como ‘consumo fantasma’: el gasto eléctrico residual que traen consigo aquellos electrodomésticos que no apagamos del todo por quedarse en modo ‘standby’ (con el piloto rojo encendido).

En el caso de los cargadores hablamos de entre 0,1 y 0,5 vatios por hora, lo que multiplicado por las 8.760 que tiene un año no bisiesto (y a su vez por el número de adaptadores que solamos dejar enchufados simultáneamente) puede hacernos tirar unos tres o cuatro euros a la basura. A dicha cifra habría que sumarle el consumo fantasma del televisor, el microondas, el router, las consolas de videojuegos, los ordenadores que dejemos en reposo... Su gasto combinado puede suponer un desembolso de hasta 40 euros anuales.

¿SOBRECALENTAMIENTO?

Uno de los mayores temores que suscitan los cargadores enchufados es que al sobrecalentarse puedan desatar un incendio. De hecho, más de un fuego ha tenido que ver con esto. A la hora de la verdad, todo depende del tipo de adaptador de corriente que utilicemos: los oficiales de cada marca (homologados por las autoridades competentes) se han diseñado para resultar seguros aunque permanezcan conectados durante años.

Cuestión distinta es si utilizamos un cargador que no está pensado para cierto aparato (especialmente si este es antiguo y no cuenta con protección interna frente a sobretensiones); o si adquirimos un adaptador de corriente no certificado a través de tiendas ‘online’ poco fiables. En este último caso podríamos encontrarnos con fallos eléctricos y chispazos fortuitos que, en contacto con superficies inflamables, podrían darnos más de un susto.

POSIBLE DETERIORO

Aunque utilicemos un cargador oficial (sometido a pruebas exhaustivas), no desenchufarlo termina pasándole factura a sus componentes internos. O dicho de otra forma: cuanto más tiempo pase en funcionamiento, sin importar que esté suministrando carga o no, más se reducirá su tiempo de vida útil. Esto nos obligará a realizar un nuevo desembolso mucho antes de lo que habíamos anticipado. Existen varias señales inequívocas de que un cargador se encuentra deteriorado (o próximo a estarlo): se calienta mucho más que de costumbre, emite zumbidos intermitentes, no entrega carga o lo hace de forma errática, su piloto de carga (si cuenta con él) no se enciende...

CONCIENCIA VERDE

El consumo fantasma acumulado de millones de hogares en todo el mundo también tiene consecuencias a largo plazo para el medioambiente. Todo ese desperdicio energético incrementa la liberación de CO2 a la atmósfera, lo que acelera el cambio climático. Si todos tomásemos la costumbre de desenchufar los cargadores que no estamos utilizando, contribuiríamos a ralentizar el incremento progresivo de las temperaturas, el deshielo de los polos y el aumento del nivel del mar.

Además, las recomendaciones parecen claras en lo que a adaptadores de corriente respecta: evitemos adquirir réplicas baratas y sin certificación; desechemos aquellos que muestren síntomas evidentes de avería o desgaste; utilicémoslos siempre en espacios ventilados, sin cubrirlos; y siempre que sea posible conectémoslos a una regleta provista de interruptor, lo que facilitará desenchufarlos simultáneamente cuando no los necesitemos.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora