Consumo
¿Por qué el precio del café ha subido un 136 % en cuatro años?
Los incrementos afectan tanto a las marcas tradicionales como a las más populares entre los consumidores


Publicado el 20/10/2025 a las 08:30
El café, ese imprescindible de las mañanas para millones de españoles, se ha convertido en uno de los productos que más se han encarecido en los últimos años. En apenas cuatro años, su precio se ha disparado un 136%, convirtiéndose en un claro reflejo de la inflación que sigue afectando a nuestra cesta de la compra. Lo notamos en el supermercado, en la máquina de la oficina y, por supuesto, en el bar de siempre. El café por las nubes: una subida histórica.
En 2021, los 250 gramos del café molido mezcla más barato del supermercado costaban 1,22 euros. Hoy, su precio medio roza los 2,86 euros, más del doble. Y no se trata de un caso aislado. Los incrementos afectan tanto a las marcas tradicionales como a las más populares entre los consumidores:
Nescafé descafeinado soluble: +27,7%
Cápsulas Dolce Gusto Espresso Intenso: +16,7%
Marcas como Candelas, Toscaf, La Estrella, Carrefour o Marcilla han duplicado su precio en menos de tres años.
Incluso los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman que el café es uno de los productos que más se ha encarecido desde mediados de 2024, por encima de otros básicos como el aceite o el azúcar.
Y no solo pasa en España. En Estados Unidos, América Latina y buena parte de Europa, la curva de precios ha seguido un patrón similar: un fuerte repunte entre 2021 y 2022, una leve corrección en 2023 y una nueva subida desde mediados de 2024. Del campo al supermercado: el viaje del precio
El precio final del café es el último eslabón de una cadena compleja. En su origen, los contratos del café Arábica —la variedad más apreciada y cultivada— se negocian en el mercado de futuros de Nueva York. En 2021 rondaban los 150 dólares por contrato, mientras que a comienzos de 2025 superaban los 400 dólares, acercándose a máximos históricos.
Detrás de esta escalada hay varias causas:
Malas cosechas en países productores como Brasil, Colombia o Vietnam, afectadas por sequías y fenómenos climáticos.
Problemas logísticos y de transporte, que encarecen el envío de materias primas.
Nuevas normativas europeas sobre sostenibilidad y trazabilidad, que han elevado los costes de producción.
Aumento del consumo global, especialmente en mercados emergentes como China.
Mayor especulación en los mercados, ante la volatilidad del precio del grano.
El resultado es un incremento que no solo afecta al agricultor o al tostador, sino también al bolsillo del consumidor final.
EL EFECTO "PLUMA Y COHETE" DEL CAFÉ
Como sucede con otros productos, el café refleja lo que los economistas llaman el “efecto pluma y cohete”: los precios suben rápido como un cohete, pero bajan despacio como una pluma. Aunque entre 2022 y 2024 hubo momentos de ligera corrección, esa rebaja apenas se notó en los lineales. Los precios bajaron en origen, pero el ahorro no se trasladó al consumidor. Los españoles no renuncian al café, pero buscan el barato
A pesar de todo, los españoles no han dejado de tomar café. Según la Asociación Española del Café, el consumo aumentó en 2024 un 3,7%, alcanzando una media de 4,22 kilos por persona al año.
Sin embargo, sí se observan cambios en los hábitos:
Crece el consumo de marcas blancas o de distribuidor, mucho más económicas.
Desciende la compra de cápsulas y monodosis, consideradas un producto premium.
El café sigue siendo un pequeño placer diario, pero cada vez más consumidores ajustan su gasto para mantenerlo dentro del presupuesto.
¿SE ESTABILIZARÁN LOS PRECIOS?
Por ahora, las perspectivas no invitan al optimismo. Las cotizaciones de los futuros del café vuelven a acercarse a los niveles más altos de los últimos años. Aunque en el mejor de los casos se produjera una bajada, los expertos advierten que el impacto en el supermercado sería lento y limitado.
El café, símbolo de las mañanas y de nuestras pausas, parece haber pasado de ser un gesto cotidiano a un pequeño lujo. Si los precios no se moderan pronto, ese café de media mañana podría convertirse en otro indicador más de lo cara que se ha vuelto la vida.
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