Consumo
Nueva normativa de comedores escolares: ¿qué alimentos ya no se podrán vender en las máquinas expendedoras?
La nueva normativa sobre comedores escolares responde a preocupaciones sobre la alimentación infantil y obesidad


Actualizado el 28/04/2025 a las 09:37
Con la entrada en vigor del Real Decreto 315/2025, la alimentación en los centros educativos de España experimentará una significativa transformación, especialmente en lo que concierne a las máquinas expendedoras y los comedores. Esta normativa responde a la creciente preocupación sobre el estado de salud de los escolares, reflejado en estadísticas alarmantes del estudio ALADINO 2023, y busca alinear la oferta alimenticia escolar con las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).
El estudio ALADINO 2023 revela cifras preocupantes sobre la obesidad infantil en España: un 15,9% de los niños entre 6 y 9 años están obesos, y un 3,6% enfrentan obesidad severa. Detrás de estas cifras, un 36,1% de los pequeños sufre exceso de peso. Esta situación es especialmente crítica en familias con menos recursos, donde la prevalencia del sobrepeso alcanza el 46,7% en hogares con ingresos inferiores a 18.000 euros. La nueva normativa es un esfuerzo para revertir esta tendencia, pues garantiza que el 40% de los niños que comen en los colegios reciban una alimentación adecuada.
REQUISITOS MÁS ESTRICTOS PARA LA VENTA DE ALIMENTOS
En las máquinas expendedoras y cafeterías de los colegios, solo se podrán encontrar productos cuyo contenido calórico no supere las 200 kilocalorías por porción,7,8 g de grasa (sin superar los 2,2 g de grasa saturada y ausencia de grasas trans), 5 g de azúcar añadida y 0,5 g de sal. Los alimentos procesados y las bebidas energéticas, debido a su contenido elevado de cafeína y otros aditivos, estarán prohibidos. Sin embargo, algunos refrescos sin calorías, como las variantes 'zero', seguirán disponibles bajo ciertas condiciones.


OBJETIVO: MENÚS EQUILIBRADOS Y SOSTENIBLES
La normativa también impacta de manera significativa los menús de los comedores escolares. Se enfatiza la inclusión de hortalizas y legumbres como primeros platos, y se reduce la cantidad de cereales refinados como pasta y arroz. En los segundos platos, se prioriza el pescado y los huevos sobre la carne roja y procesada. Además, la normativa aboga por el consumo de fruta fresca como postre diario y permite solo una ración semanal de productos lácteos sin azúcar añadido.
El agua será la única bebida disponible, y otras opciones deberán ser presentadas en envases grandes reutilizables para fomentar la sostenibilidad. El uso de técnicas culinarias saludables como el horno, vapor y plancha será prioritario, limitando las frituras y platos precocinados a una frecuencia mínima.
Los colegios deberán proporcionar mensualmente a las familias información detallada sobre los menús, incluyendo ingredientes, métodos de cocción, guarniciones y posibles alérgenos. Se contemplan menús especiales por razones médicas, éticas o religiosas, garantizando así una oferta inclusiva que respete las necesidades individuales sin comprometer la seguridad alimentaria.
Con la implementación de esta normativa, España avanza hacia un sistema que no solo responde a preocupaciones de salud pública, sino que también educa a las futuras generaciones en la importancia de una alimentación equilibrada. Los cambios parecen marcados por la sensatez y la ciencia, siendo un paso fundamental para reducir el impacto de la obesidad infantil en nuestro país.