Eclipse solar

¿El Sol está enfadado o loco de amor? Así interpretaron los eclipses en el pasado

El término eclipse viene del griego ('ékleipsis') y significa 'abandono', porque así se sentían nuestros antepasados: abandonados por el Sol y la Luna

Imagen de un eclipse de sol
AmpliarAmpliar
Imagen de un eclipse de solDN
Imagen de un eclipse de sol

CerrarCerrar

Agencia Efe

Actualizado el 05/08/2026 a las 10:01

Los seres humanos tenemos pocas certezas: nacemos, morimos; el Sol sale por la mañana y se pone por la noche. La oscuridad que genera un eclipse solar a pleno día "toca de un modo muy profundo una de esas certezas", y ha provocado toda clase de emociones a lo largo de la historia.

Hasta que la ciencia describió el movimiento de los cuerpos celestes, hizo predicciones fiables de los eclipses y ese conocimiento científico caló en la población, las civilizaciones idearon innumerables mitos y leyendas "para encontrar respuestas a un fenómeno que toca de lleno una de las grandes certezas humanas", explica Eva Villaver, subdirectora del Instituto de Astrofísica de Canarias, en una entrevista con EFE.

"Ningún suceso hay ya inesperado, ni increíble, ni maravilloso; cuando Zeus, Padre de los Olímpicos, de un mediodía hizo noche, ocultando la luz del Sol brillante. Desde entonces cualquier cosa resulta creíble y esperable a los humanos", escribía en el siglo VII antes de Cristo el poeta griego Arquíloco de Paros, en unos versos conservados en papiro en la Universidad de Oxford.

ABANDONADOS POR LOS ASTROS

El término eclipse viene del griego ('ékleipsis') y significa 'abandono', porque así se sentían nuestros antepasados: abandonados por el Sol y la Luna (y aterrados por ello).

En los propios Evangelios se recurre a un eclipse solar para describir el apocalipsis: "El Sol se puso negro como un sayo de pelo, la Luna se tiñó de sangre".

Una de las explicaciones mitológicas más comunes en diferentes culturas es la de que un animal hambriento y maligno se trata de comer el Sol. Para ahuyentarlo algunos grupos hacían toda clase de ruidos o le lanzaban flechas o arena.

La especie devoradora elegida por cada cultura dice mucho de la biodiversidad local: un jaguar para los aztecas, un lobo para los nórdicos, una rana gigante para los vietnamitas, un puma para los andinos, una ardilla negra para algunos nativos de Norteamérica y un temible dragón en China.

Villaver relata una de las leyendas que le han parecido más llamativas en su investigación para el libro sobre los eclipses del que es coautora: la del demonio Rahu Ketu en la India (Phra Rahu, en Tailandia), que agitaba el océano en busca del elixir de la inmortalidad.

La Luna y el Sol se percataron y le delataron ante el dios Vishnu, quien le castigó cortándole la cabeza antes de que el elixir terminara de pasar por su garganta.

El cuerpo de Rahu Ketu se dividió en dos justo por donde se interrumpió la toma del elixir. Desde entonces, la cabeza inmortal Rahu persigue a sus delatores (el Sol y la Luna) para engullirlos, pero cuando lo consigue (y se produce un eclipse) dura poco: los dos astros acaban escapando por su cuello decapitado.

El miedo a los eclipses ha provocado también muchas ofrendas violentas. En México sacrificaban a personas enfermas y a discapacitados, y algunos nativos de Norteamérica apaleaban a los perros o hacían aullar a los niños.

ENCUENTROS APASIONADOS

Pero no todo ha sido violencia. Muchas sociedades han atribuido los eclipses a encuentros y desencuentros en la historia de amor que mantienen el Sol y la Luna, siendo este generalmente femenino y la Luna masculina.

"La mayoría de culturas han interpretado los eclipses como un proceso violento o de amor. Esto último tiene todo el sentido, desde la historia de los tiempos las personas -cuando se hace oscuro- se han dedicado a enamorar y seguramente estas leyendas hayan sido las más comunes aunque haya quedado menos registro de ellas", relata Villaver.

En la mitología de Tahití, el Sol y la Luna son dos amantes que se unen cuando se produce un eclipse. La euforia de ese encuentro amoroso provoca que se pierdan y tengan que crear las estrellas para iluminar su regreso.

El pueblo batammariba, al norte de Togo y Benín, "piensa que los eclipses indican que el Sol y la Luna están peleando, y cuando suceden se sientan en comunidad para resolver sus conflictos y tratar de predicar con el ejemplo de cara a los astros", cuenta Villaver.

SEÑALES DIVINAS

Otra de las creencias habituales en las sociedades antiguas consistía en asociar los eclipses a mensajes de los dioses: "Entenderlos era vital porque significaba saber qué quería decir dios", cuenta Alejandro Sánchez, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía.

Los aymara, en Sudamérica, pensaban que los eclipses de Sol se producían cuando el Sol estaba enfermo, por lo que encendían fogatas en las laderas de las colinas para calentar la Tierra mientras duraba la 'baja laboral' del astro.

Los incas, los antiguos griegos o las culturas antiguas de Transilvania relacionaban los eclipses de sol con el enfado de los dioses por algo que habrían hecho mal.

En las crónicas cristianas, el eclipse solar que se produjo en España en el año 939, fue "un presagio épico de que se iba a ganar la batalla de Simancas", cuya victoria supuso un hito en la Reconquista.

La paradoja, apunta Sánchez, es que se trata de un ejemplo de que ya entonces se propagaban "las noticias falsas, porque aquel eclipse solar no se produjo durante la batalla sino 20 días antes, como sí relatan de forma más certera las crónicas musulmanas, ya que este fenómeno no tenía ningún significado trascendente para esta última cultura".

"A pesar de que hoy entendemos muy bien lo que ocurre durante un eclipse y contamos con una gran capacidad de previsión y precisión de lo que sucederá a cada minuto, la emoción no está desligada de la ciencia", reivindica Villaver, quien está segura de que, el 12 de agosto, quienes vean el eclipse acompañados apreciarán la estupefacción de quienes le rodeen.

"Hemos sustituido una emoción como el miedo por otra que es la fascinación", concluye.

Etiquetas:

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora