Salud
Un estudio advierte del papel del ozono en el aumento de ingresos hospitalarios tras incendios
Los resultados pueden ayudar a mejorar la prevención y la planificación de recursos para atender el aumento de demanda


Publicado el 29/07/2026 a las 17:06
Investigadores del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) advierten en un estudio del papel que tiene el ozono producido por los incendios forestales en el aumento de ingresos hospitalarios urgentes por todas las causas y, en específico, respiratorias y circulatorias, asociadas a estos episodios.
El trabajo, publicado el año pasado en 'Science of The Total Environment', ha sido presentado por dos de sus autores y codirectores de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del ISCIII, Cristina Linares y Julio Díaz, en una sesión informativa organizada por SMC España.
El equipo analizó el impacto a corto plazo del dióxido de nitrógeno (NO2), el ozono (O3), las partículas PM10 y PM2.5 y la temperatura durante las olas de calor en los ingresos hospitalarios de urgencia en España en los días en que había incendios activos.
Sus resultados desvelan que el ozono se sitúa como un "enemigo invisible" para la salud durante los incendios, pues en el periodo analizado, entre 2013 y 2018, y en las nueve provincias estudiadas, A Coruña, Baleares, Las Palmas, Madrid, Málaga, Sevilla, Valencia, Vizcaya y Zaragoza, se le atribuyeron más del doble de ingresos hospitalarios que las particulas de humo PM, sobre las que se suele advertir con mayor frecuencia.
"Siempre las recomendaciones son no exponerse al humo, protegerse con mascarilla, por supuesto, permanecer en el interior, no hacer ejercicio o actividades que exijan un esfuerzo respiratorio, pero nunca se habla de cómo esos picos de ozono, que además se pueden dar en lugares muy alejados del foco del incendio por acción de la química atmosférica, pueden contribuir al aumento de esos ingresos hospitalarios a corto plazo, es decir, urgentes, en uno, dos o tres días después de que se declare el incendio", ha explicado Cristina Linares.
En total, se atribuyeron al O3 8.018 ingresos hospitalarios, al NO2 5.982 y a las PM 3.813. Por causas respiratorias, los ingresos por PM10 pasan del 0,8 por ciento en días sin incendios al 13,9 por ciento en días con episodios activos, mientras que el incremento de ingresos por O3 es desde el 8,3 por ciento al 21 por ciento. En el caso de las causas circulatorias, el estudio no identificó diferencias estadísticamente significativas atribuibles en exclusiva al humo.
Tanto Linares como Díaz han aclarado que el estudio no puede establecer causalidad y que los datos de ingresos con los que contaron no incluían información del estado de salud preexistente de los pacientes. En este punto, han destacado que el humo de los incendios no afecta igual a una persona sana que a una con factores de riesgo, por lo que se asume que la mayoría de ingresos en Urgencias corresponden a personas con enfermedad cardiorrespiratoria de base o población de riesgo, como niños, mujeres embarazadas y personas mayores con comorbilidades.
IMPLICACIONES DEL ESTUDIO
A raíz de los resultados, Linares ha detallado la necesidad de que los sistemas de alerta temprana para la población en caso de incendio integren también esa exposición a contaminantes como el ozono, además de las partículas. "Es decir, no solo encaminar medidas a la protección de material particulado, sino también a evaluar y monitorizar los niveles de ozono, puesto que sabemos que es el contaminante que más influye en esos ingresos hospitalarios durante los incendios", ha indicado.
Por su parte, Julio Díaz ha resaltado que este estudio aporta evidencia sobre el aumento de ingresos tras incendios, por lo que debe ser útil en términos de prevención y planificación, para poder adaptar los recursos hospitalarios al aumento de demanda esperado. El investigador ha destacado que esto "ya se está haciendo" y ha apuntado al trabajo conjunto con el Hospital Universitario La Paz para desarrollar un modelo de predicción de ingresos urgentes por causas respiratorias, circulatorias o neurológicas a partir de indicadores ambientales.
"Ya sabemos que hay un incremento de los ingresos cuando se producen estos episodios de combustión y a qué contaminantes son más atribuibles. Ahora lo que hay que montar es, desde mi punto de vista, un plan de monitorización y vigilancia, sobre todo para reforzar los servicios hospitalarios, en qué especialidades han de reforzarse", ha añadido Linares en la misma línea para insistir en que esto ayudaría a evitar el colapso de Urgencias.
Asimismo, Linares ha recomendado que se consulten las redes de monitoreo del aire y se exija a las administraciones datos en tiempo real, además de unificar en planes conjuntos los planes de ola de calor con los planes de contaminación atmosférica. "Porque sabemos que son los dos factores de riesgo los que están actuando de forma determinante sobre la salud de las personas", ha precisado.