Paleontología
¿Hubo cocodrilos en los Pirineos?
El Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza expondrá próximamente el cráneo del cocodrilo recuperado a 2.000 metros de altitud en el Parque Nacional de Ordesa


Publicado el 03/10/2023 a las 20:00
Es más que probable que el Pirineo navarro esconda en su interior cocodrilos fosilizados, sobre todo en los valles más al sur, donde el mar tuvo menor profundidad hace 50 millones de años. Esta es la opinión de José Ignacio Canudo Sanagustín, director del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza. Este paleontólogo y doctor en Geología tiene amplia experiencia en la investigación de crocodilomorfos. El museo está de enhorabuena porque después de más de 100 horas de minucioso trabajo, ya está limpio de roca el conocido como el cocodrilo de Ordesa-Vió, un cráneo encontrado hace dos décadas en el valle de Añisclo a 2.000 metros de altitud.
El fósil se encontraba incrustado en una roca caliza de gran dureza y muy difícil de extraer en la faja Pardina, que recorre la parte alta del cañón de Añisclo, en el valle de Vió. Al escanear la roca se descubrió que estaba el cráneo completo, con sus dos mandíbulas articuladas. El fósil estuvo varios años intacto hasta que se le encargó a la paleontóloga Jara Parrilla, experta en reptiles marinos, que realizara la limpieza de forma manual. Ha dedicado más de 100 horas para ir eliminando la roca sin dañar el fósil. “Para costear la limpieza se hizo una campaña de micromecenazgo, que tuvo muy buena acogida. Se recaudaron unos 5.000 euros”, explica José Ignacio Canudo.
El cráneo del cocodrilo se encuentra en el almacén del museo de la capital maña para poder finalizar su estudio científico y posteriormente será expuesto al público. Compartirá protagonismo con el cocodrilo de Ricla, encontrado en 1994 en esta localidad zaragozana. Jara Parrilla logró desentrañar hace una década la identidad y características de este ejemplar del Jurásico (160 millones de años).
El cocodrilo de Ordesa-Vió es mucho más reciente, del eoceno (50 millones de años). Su importancia radica en que es un fósil único en el mundo, por lo que se convertirá en holotipo o ejemplar de referencia de una nueva especie. “Es una especie marina que se extinguió hace millones de años, aunque son parecidos a los gaviales actuales, con la parte anterior del cráneo alargado”, señala Canudo, que también pertenece al Grupo Aragosaurus, de investigación y divulgación paleontológica.
Este paleontólogo señala que hace millones de años, los Pirineos oscenses estaban cubiertos por un mar de poca profundidad, como una gran plataforma marina que llevaba hasta Boltaña-Aisa, donde estaba la costa. “Era muy buen hábitat para estas especies”, señala. Por contra, en el Pirineo navarro el mar tenía mayor profundidad, de más de 200 metros. La costa se situaba hacia el Prepirineo. “Allí es más probable que existieran cocodrilos”, apunta. También tiburones, como prueba la aparición de dientes fosilizados en varias partes del Pirineo oscense.
El Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza se encuentra en el centro de la ciudad, en la plaza de Basilio Paraíso. Posee más de 20.000 fósiles, la mayoría de distintas excavaciones en Aragón. “Es una colección de gran importancia que abarca desde los mil millones a los 40 millones de años”, señala su director. En la exposición permanente no hay fósiles de Navarra, pero sí en los fondos que custodia para la investigación.
El museo abre de lunes a sábado y la entrada es gratuita. Existe también la posibilidad de hacer visitas guiadas en grupo previa reserva, con un coste de 40 euros (hasta 15 personas) o 50 euros (hasta 25). El centro acoge también exposiciones temporales de temáticas científicas.