Estudio
Un estudio revela que la generación del WhatsApp descubre el valor de las postales
Los investigadores observaron que escribir a mano obliga a detenerse, reflexionar y elegir con más cuidado las palabras


Publicado el 01/08/2026 a las 10:42
En una generación acostumbrada a los mensajes instantáneos, los emoji y las conversaciones fugaces en el teléfono móvil, escribir una postal se ha convertido casi en una reliquia, tanto que el 95% de los estudiantes que participaron en una investigación liderada por la Universidad de León (ULe) nunca había enviado una y algunos tuvieron que preguntar dónde se coloca el sello o cómo se distribuyen la dirección y el texto.
Esta conclusión forma parte de un estudio que acaba de ser publicado en la revista científica 'International Journal of Education & the Arts', encabezado por la profesora de la ULe Paula Gil, que analiza cómo la escritura a mano influye en la experiencia emocional y en las relaciones personales en comparación con la comunicación digital.
La investigación consultada por EFE, realizada con 116 estudiantes universitarios de León, Valladolid y Madrid, sostiene que la escritura manuscrita favorece una comunicación más profunda, reflexiva y emocional que los mensajes digitales inmediatos.
Para comprobarlo, los participantes tomaron parte en un taller artístico inspirado en las postales del dibujante y artista Saul Steinberg.
Después de intervenir fotografías antiguas mediante dibujo, collage y caligrafía, debían escribir a mano una postal dirigida a una persona cercana y reflexionar posteriormente sobre la experiencia.
Palabras que permanecen
Los resultados muestran que la nostalgia fue la emoción predominante, presente en el 58 por ciento de las respuestas, mientras que el 90 por ciento de los estudiantes consideró que las cartas y postales tienen un valor emocional superior al de los mensajes digitales por su capacidad para perdurar en el tiempo.
Además, el 84 por ciento asoció la escritura diferida con una mayor conexión emocional y una sensación más intensa de satisfacción personal.
Los investigadores observaron que escribir a mano obliga a detenerse, reflexionar y elegir con más cuidado las palabras. De hecho, el 94 por ciento de los participantes aseguró que este formato les permitió pensar con más calma y estructurar mejor los mensajes, mientras que el 87 por ciento percibió un lenguaje más elaborado y formal que el utilizado habitualmente en aplicaciones de mensajería instantánea.
La autenticidad del papel
La experiencia también reveló una paradoja. Aunque muchos estudiantes afirmaron sentirse más vulnerables al escribir una carta o una postal porque el mensaje no puede modificarse una vez enviado, esa misma característica aumentaba la sensación de autenticidad y sinceridad.
Según el trabajo, nueve de cada diez participantes consideraron que la escritura manuscrita fortalece especialmente los vínculos familiares y afectivos, al transmitir cercanía y dedicar un tiempo que difícilmente se asocia a una comunicación digital rápida.
Las conclusiones adquieren relevancia en un contexto educativo donde la tecnología ha ganado protagonismo y donde, según recuerdan los autores, la legislación y los marcos competenciales hacen un fuerte énfasis en las habilidades digitales, mientras que la escritura a mano ha ido perdiendo espacio en las aulas.