Un simple apretón de manos permite evaluar el estado de salud infantil

Una simple prueba de prensión manual es un marcador robusto de riesgo cardiometabólico en jóvenes. Es rápida, económica y no invasiva y permite detectar posibles problemas futuros

Apretón de manos entre dos niños
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Apretón de manos entre dos niñosIndra_aldyla / Shutterstock
Apretón de manos entre dos niños

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The Conversation

Publicado el 13/05/2026 a las 08:48

La debilidad física es una amenaza silenciosa que se puede detectar desde edades tempranas. De ahí la importancia de considerar la condición física en la infancia y adolescencia como un poderoso marcador de salud que predice el bienestar futuro, al ser la fuerza y la resistencia dos pilares para una vida sana.

La ciencia demuestra que una buena capacidad cardiorrespiratoria y muscular se asocia a un menor riesgo cardiovascular y a una mejor composición corporal. Estos beneficios también se reflejan en la salud mental, con menos síntomas de depresión y ansiedad, una mejor autoestima e incluso un mayor rendimiento académico.

Si la condición física es tan crucial, ¿por qué su evaluación no forma parte de las revisiones médicas rutinarias? ¿Es por falta de formación entre los sanitarios o por falta de tiempo en unas consultas demasiado saturadas?

Sea como fuere, la buena noticia es que esta evaluación no solo es necesaria, sino que también es fácil de llevar a cabo desde la primera infancia, desde preescolar, estableciendo la base para una monitorización temprana y eficaz.

UNA PRUEBA RÁPIDA, ECONÓMICA Y SIMPLE

Integrar la evaluación de la fuerza muscular en la ajetreada rutina de la consulta pediátrica es posible. Un estudio reciente ha demostrado que la simple prueba de prensión manual es un marcador robusto de riesgo cardiometabólico en jóvenes. ¿Cómo? Midiendo la fuerza del agarre, por ejemplo mediante un apretón a un dinamómetro, un instrumento diseñado para medir la fuerza.

Se trata de una prueba rápida, económica y no invasiva. De hecho, hay aparatos para medir la fuerza de prensión manual más económicos y con la misma fiabilidad que otros más caros. Esto permite al pediatra identificar en cuestión de segundos a aquellos niños y adolescentes con un riesgo elevado de baja fuerza muscular (dinapenia) que podrían beneficiarse de una intervención temprana.

La necesidad de implementar sistemas de vigilancia de la condición física en España ha sido defendida por la Red Española por una Infancia Activa y Saludable. La idea es que se empiece a cubrir a nivel nacional con un protocolo estandarizado.

De momento, hay iniciativas que ya miden la fuerza de prensión manual en la consulta pediátrica como Diactive-1, disponible en 11 hospitales españoles. Esta iniciativa es un proyecto de investigación a nivel nacional que tiene por objetivo desarrollar la fuerza en población pediátrica con diabetes tipo 1. Para ello utiliza la prueba de prensión manual como método de diagnóstico de la dinapenia.

Los datos individuales son útiles para que los pediatras puedan orientar a los pacientes de la mejor forma posible. Pero, además, la recolección generalizada de datos de la condición física desde la consulta pediátrica ayudaría a analizar la situación a nivel poblacional.

EL COSTE DE LA DEBILIDAD: ESTIGMA Y EXCLUSIÓN

La falta de fuerza conlleva problemas de salud futura bien conocidos, pero no es el único problema. También tiene un alto coste social y psicológico. Un bajo nivel de fuerza puede exponer a los niños y adolescentes a la estigmatización y la exclusión social.

La victimización está vinculada a estigmas relacionados con el desempeño en actividades deportivas, y la habilidad y la condición física son predictores negativos de esta exclusión. Abordar la debilidad física es, además, una cuestión de salud mental y bienestar social. Para evitar el estigma, es interesante convertir la evaluación en una herramienta pedagógica y motivadora.

Que es justo lo que hacen proyectos como el cómic educativo EMMAFIT y el cuento La Monstruita Hipertensión, que buscan fomentar una actitud positiva hacia el bienestar físico desde temprana edad.

LA FUERZA DE LA COLABORACIÓN

Hemos visto cómo un pediatra, con un monitoreo rápido como la prueba de prensión manual, puede identificar el riesgo de debilidad y emitir una “receta” de actividad física. Pero la mejora de esa condición física recae en el ámbito educativo, ampliable al ámbito deportivo donde también se encuentran los profesionales con capacidad para ello.

Es imperativo que la colaboración entre pediatras y profesores de educación física se fortalezca. La Red Española por una Infancia Activa y Saludable destaca la necesidad de esta colaboración para que los datos de la consulta se traduzcan en programas de ejercicio físico personalizados y motivadores en la escuela.

Solo a través de esta sinergia, donde la ciencia se une a la pedagogía, aseguraremos que las próximas generaciones vivan con la fuerza necesaria para prosperar hacia un estado de salud óptimo.

Javier Brazo-Sayavera, Profesor del área de Educación Física y Deportiva, Universidad Pablo de Olavide; Antonio García Hermoso, Titular de Universidad, Universidad Pública de Navarra; Cristina Cadenas-Sanchez, Marie Curie Postdoctoral Researcher, Universidad de Granada y Julio Carlos Alvarez Pitti, Jefe del Servicio de Pediatría, Consorci Hospital General Universitario de Valencia, Generalitat Valenciana

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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