Psicología

Los expertos coinciden sobre cómo son las personas que caminan muy rápido

La psicología señala que las personas con una velocidad de marcha habitual elevada tienden a orientarse hacia objetivos y tienen baja tolerancia a la espera

Personas paseando y haciendo deporte por Pamplona.
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Varias personas paseando y haciendo deporte en una calle de PamplonaEduardo Buxens
Personas paseando y haciendo deporte por Pamplona.

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Diario de Navarra

Actualizado el 16/03/2026 a las 08:48

Las personas que caminan rápido comparten características de personalidad específicas que van más allá de las prisas cotidianas. Según la psicología del comportamiento, este ritmo acelerado al desplazarse revela rasgos profundos relacionados con la percepción del tiempo, la orientación hacia objetivos y la gestión de la ansiedad. La psicóloga Leticia Martín Enjuto ha explicado a la revista Lecturas los patrones que identifican a quienes mantienen una velocidad de marcha habitual superior a la media.

Los investigadores denominan "velocidad de marcha habitual" al ritmo espontáneo que una persona adopta al caminar sin presiones externas. Este parámetro se mide en rutas cortas y llanas para evitar alteraciones en los datos. Las conclusiones de diversos estudios indican que quienes mantienen un ritmo mayor en estas condiciones suelen presentar un estilo orientado hacia la tarea y menor tolerancia a la espera, independientemente de su edad, condición física o nivel de estrés.

La velocidad de desplazamiento natural está directamente relacionada con la forma en que organizamos nuestro tiempo. "Las personas que tienden a desplazarse a gran velocidad suelen percibir el tiempo como un recurso escaso incluso cuando objetivamente no lo es", explica Martín Enjuto. Esta percepción les genera la sensación constante de que el tiempo es insuficiente, aunque no existan razones objetivas para sentir prisa.

ACTIVACIÓN FISIOLÓGICA BASAL ELEVADA

Este patrón de comportamiento se refleja en indicadores físicos medibles a nivel fisiológico. "Es común encontrar en estas personas altos niveles de activación fisiológica basal. Algunos estudios de psicofisiología muestran que ciertas personas mantienen un nivel de alerta relativamente elevado incluso en situaciones cotidianas", indica la especialista. Ese estado de activación vinculado al sistema nervioso simpático favorece movimientos más rápidos, reacciones ágiles y una tendencia a reducir los tiempos muertos.

Las investigaciones en psicología del comportamiento señalan que estas personas tienen una fuerte orientación hacia objetivos. "Son individuos cuyo cerebro está constantemente proyectando hacia la siguiente tarea", aclara Leticia Martín Enjuto. "En lugar de experimentar los trayectos como momentos neutros o de transición, su mente ya está enfocada en lo que ocurrirá después. Caminar rápido se convierte en manifestación física de esa anticipación mental", añade.

Esta tendencia a pensar siempre en el siguiente objetivo se materializa en baja tolerancia a la espera y a la ineficiencia percibida. "Para quienes caminan rápido, los desplazamientos lentos generan incomodidad", explica la psicóloga. Estas personas experimentan la sensación de estar perdiendo el tiempo durante trayectos que consideran innecesariamente prolongados.

PROCESAMIENTO COGNITIVO ANTICIPATORIO

Quienes mantienen un ritmo acelerado al caminar tienden a tener la mente enfocada en el futuro. "Muchas de estas personas presentan un procesamiento cognitivo anticipatorio", aclara la experta. "Su cerebro suele ir varios pasos por delante de la situación presente. Mientras caminan ya están planificando conversaciones, resolviendo problemas o reorganizando mentalmente su agenda". El movimiento rápido actúa como acompañamiento a esta actividad mental constante.

Este alto ritmo de pensamiento puede generar estrés, convirtiendo el movimiento en un elemento de regulación emocional inconsciente. "Algunas personas utilizan inconscientemente el ritmo rápido para manejar ansiedad leve, inquietud o sobrecarga cognitiva. Caminar deprisa ayuda a descargar tensión y genera una sensación subjetiva de control sobre el entorno", explica Martín Enjuto.

Detrás de estos patrones se esconde una tendencia a la autoexigencia elevada. Pensar constantemente en el futuro, sentir que se pierde el tiempo y caminar rápido para compensarlo constituye un síntoma de exigencia personal excesiva. "La sobrexigencia no siempre proviene de presiones externas actuales; a menudo se forma en etapas tempranas de la vida, cuando la persona aprende que avanzar rápido, ser eficiente o no perder el tiempo tiene valor social o emocional", aclara la psicóloga.

De este modo, caminar rápido se establece como norma internalizada: la eficiencia temporal se asocia con el valor personal. No obstante, este comportamiento no resulta negativo en todos los casos, siempre que no genere malestar significativo y la persona sea capaz de reducir el ritmo cuando desea disfrutar de un paseo más pausado.

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