Concierto

Camisetas negras y muchos kilómetros para ver a Judas Priest en Pamplona

El Navarra Arena se llenó, entre veteranos del heavy que siguen a la banda desde los ochenta y muchos jóvenes venidos desde toda España

Concierto de Judas Priest en el Navarra Arena
AmpliarAmpliar
Seguidores fieles de Judas Priest, en las primeras filas del conciertoIrati Aizpurua
Concierto de Judas Priest en el Navarra Arena

CerrarCerrar

Abraham Del Pozo Zabaleta

Publicado el 18/08/2026 a las 22:44

Dos horas antes de que comenzara el concierto de Judas Priest, los alrededores de El Sadar ya estaban llenos. Las camisetas negras se repetían entre el público, junto a las botas y las chaquetas de cuero, mientras el calor de la tarde, cercano a los treinta grados, no parecía disuadir a nadie. Y como para no: gran parte del público que disfrutó del concierto de la banda británica había planeado el viaje con muchos meses de antelación, allá por los meses de invierno o primavera. Unas 10.000 personas tenían entrada para ver a Judas Priest en el Arena. Era martes, día laborable, pero a media tarde resultaba difícil encontrar rastro de la rutina entre quienes se acercaban al Navarra Arena.

También las motos formaban parte del paisaje. El sonido de los motores se escuchaba de manera intermitente en la carretera próxima al campo de Osasuna. Había amantes del heavy que habían llegado en grupo, en pareja y otros que aprovechaban los minutos previos para saludar a conocidos. Muchos habían recorrido cientos de kilómetros para estar allí y algunos llevaban meses organizando el viaje.

RECUERDOS DE JUVENTUD

Luis López y Mariajo Núñez, de 62 y 61 años, llegaron desde San Sebastián. Se acuerdan de la primera vez que escucharon a Judas Priest: fue en los años ochenta, cuando todavía tenían quince años. Desde entonces han seguido vinculados al heavy y tenían claro que no querían perderse esta cita. Compraron las entradas tres meses antes. “Es increíble la fuerza que aún transmiten”, comentaban antes de entrar, en un banco próximo al Navarra Arena.

Desde Logroño habían viajado Juan Pérez Osés, Lucas Martínez del Río y Lorena Ruiz Gil. Los tres amigos escuchan a Judas Priest desde que tenían doce años y también fueron previsores: compraron las entradas en abril de este año. No tenían demasiadas dudas sobre lo que esperaban encontrar ayer: “Caña a tope”, resumían entre risas.

Una de las cuadrillas más numerosas era la formada por diez amigos de Lekeitio (Vizcaya), todos alrededor de los 60 años. Son aficionados al heavy y al rock y dos de ellos, Joxian Martínez y Alfredo López, aseguraban haber visto “lo menos diez conciertos por todo el mundo” de la banda. Esta vez habían elegido Pamplona por la cercanía. “Es un gusto venir”, explicaban mientras esperaban al resto del grupo.

NO SOLO CINCUENTONES

También había público más joven y venida de fuera. Greta Mancini y Nico Tosev, una pareja instalada en Madrid, de 28 años, habían organizado a principios de junio unas vacaciones por el norte con una última parada muy concreta. Después de pasar por la costa vasca y asturiana, terminarían el viaje en Pamplona. El concierto era el motivo de la última etapa. “Puede ser uno de los últimos conciertos; toca aprovechar”, señalaban.

Joan Terrats y Ada Llorens habían llegado desde Pineda de Mar (Barcelona). Llevaban entre cuatro y cinco meses preparando el viaje para también conocer Pamplona antes de acudir al concierto. Habían recorrido el Casco Viejo y probado varios pinchos. “Vamos a acabar en grande nuestro paso por Navarra”, comentaban felices.

El público siguió llegando durante toda la tarde. Se cruzaban grupos de amigos, parejas y aficionados que habían viajado solos desde otras ciudades. La mayoría compartía una misma referencia temporal: muchos empezaron a escuchar a Judas Priest siendo adolescentes y han seguido haciéndolo durante décadas. Otros apenas llevan unos años descubriendo su música.

La mayoría llevaba meses con la cita en el calendario, aunque algunos habían convertido el concierto en la última parada de sus vacaciones. Había aficionados de 28 años y otros que escuchan a Judas Priest desde que tenían quince. El público era distinto, pero la expectación, cinco décadas después, seguía intacta. El paso del tiempo no ha reducido el interés por la banda inglesa, capaz de reunir en Pamplona a seguidores de varias generaciones.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora