La alergia ya está aquí: síntomas, cómo diferenciarla de otras afecciones y a quién acudir para saber qué tomar
Con la llegada de la primavera, la peor época para los alérgicos, comienzan las dudas para distinguir si lo que tenemos es alergia o un resfriado, algo primordial para poder tratarlo


Publicado el 10/03/2026 a las 08:23
La llegada de la primavera a España, que comienza oficialmente el 21 de marzo, trae consigo un incremento notable de síntomas respiratorios que generan confusión entre la población. Distinguir si la tos proviene de una alergia estacional o de un resfriado común resulta esencial para aplicar el tratamiento correcto, ya que los antihistamínicos funcionan contra las alergias mientras que el reposo y la hidratación son más efectivos ante procesos catarrales. Los síntomas como estornudos, congestión nasal o tos pueden aparecer en ambas afecciones, dificultando el diagnóstico diferencial.
La estación primaveral coincide con la proliferación de polen de gramíneas y arizónicas, especialmente entre abril y junio, cuando las concentraciones de alérgenos alcanzan sus niveles máximos. Los cambios de temperatura característicos de esta época favorecen también la circulación de virus y bacterias, mientras que el buen tiempo provoca una relajación en las medidas preventivas que habitualmente se mantienen durante el invierno. Esta combinación de factores explica por qué tanto alergias como resfriados coexisten durante estos meses, complicando la identificación del origen de los síntomas respiratorios.
Según la Clínica Mayo, existen señales diferenciales clave entre ambas afecciones que permiten orientar el diagnóstico. La presencia de picor ocular constituye un indicador casi definitivo de proceso alérgico, ya que raramente aparece en resfriados comunes. Por el contrario, la fiebre señala generalmente hacia una infección viral o bacteriana, descartando en gran medida el origen alérgico de los síntomas.
CARACTERÍSTICAS DE LA TOS ALÉRGICA FRENTE AL CATARRO
La tos asociada a procesos alérgicos presenta rasgos diferenciadores que facilitan su identificación. Se trata de una tos seca y persistente, provocada por la inflamación de las vías respiratorias como respuesta defensiva ante la presencia de alérgenos. Esta irritación puede generar ronquera y, en casos más severos, dificultad respiratoria que requiere atención médica. Los episodios suelen aparecer acompañados de estornudos en salvas, goteo nasal abundante y la característica congestión nasal.
Los alérgenos responsables de estos cuadros no se limitan al polen primaveral. Ácaros del polvo, pelos de animales domésticos y determinados mohos o levaduras pueden desencadenar síntomas similares durante todo el año. Sin embargo, la concentración polínica primaveral convierte esta estación en el periodo de mayor incidencia alérgica en España, afectando a millones de personas que experimentan estos síntomas de forma recurrente.
TRATAMIENTOS
Una vez confirmado el diagnóstico de tos alérgica, los profesionales sanitarios prescriben tratamientos específicos adaptados a cada paciente. Los antihistamínicos constituyen la primera línea terapéutica, complementándose cuando es necesario con descongestionantes nasales que alivian la congestión. En casos más complejos, se recurre a broncodilatadores que facilitan la respiración o corticoides que inhiben la respuesta inmunitaria excesiva.
Para situaciones de alergia grave o persistente, existe la opción de la vacunación antialérgica o inmunoterapia, que modifica progresivamente la respuesta del organismo ante los alérgenos. Paralelamente, determinados remedios naturales pueden proporcionar alivio sintomático: los jarabes de miel con propóleo o las infusiones de miel y limón hidratan la garganta y reducen la irritación, disminuyendo la frecuencia de los episodios de tos. Estos remedios caseros resultan útiles como complemento, siempre que no exista alergia a ninguno de sus componentes.
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