Salud

Heredar zapatos de hermanos: ¿acierto o error?

Un error frecuente es comprar los zapatos un número más grande para que duren todo el curso 

Imagen de archivo de los pies de un bebé
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Imagen de los pies de un bebé
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María José Echeverría

Publicado el 10/09/2025 a las 05:00

Cada pie es único y ahora, con el inicio del curso y el desembolso económico que supone, se cometen errores que pueden causar problemas en los pies de los niños. Uno de los más habituales es comprar los zapatos un número más grande para que duren todo el curso, sobre todo entre los 3 y 12 años. Según los expertos, esta práctica puede causar rozaduras, inestabilidad e, incluso, llegar a alterar la marcha.

Otro error común es seguir el mismo camino que libros, uniformes o mochilas, que pasan de un hermano a otro o se intercambian con amigos. "No se deben heredar los zapatos de hermanos o amigos", afirma Luis Ángel Arigita, presidente del Colegio de Podólogos de Navarra.

El experto insiste en la singularidad de cada pie. "Necesita un calzado que se adapte a su forma y pisada". También hay que tener en cuenta que  el calzado escolar es el que más tiempo usan, entre 9 y 12 horas al día. "Es más importante invertir en unos buenos zapatos que en la mochila o el estuche", afirma.

Además de evitar estos errores, es preciso revisar la talla cada tres meses. La razón es que los pies pueden crecer hasta 8 milímetros en ese tiempo, explica.

A partir de los 3 años y medio, cuando la marcha ya está instaurada, los expertos aconsejan realizar la primera revisión con el podólogo. Así, se pueden detectar a tiempo problemas como el pie plano, las rotaciones de las piernas o dismetrías que, a su vez, pueden causar problemas como alteraciones en las rodillas, caderas o columna si no se tratan.

"La salud de los pies es clave porque están en pleno crecimiento y cualquier problema detectado a tiempo tiene fácil solución".

Por eso, a la hora de comprar el zapato para el colegio es conveniente que tenga pala recta (la parte del zapato que se encuentra sobre los pies), suela flexibles y ligera para no debilitar la musculatura y materiales transpirables así como plantilla interior plana y extraíbles. Se aconseja también evitar tacones, plataformas y zapatos estrechos.

Para conseguir una buena salud en los pies también es importante alternar el calzado. En casa, por ejemplo, no es necesario llevar zapatos y basta con calcetines antideslizantes o zapatillas de casa.

"Dejar que los pies respiren evita la acumulación de humedad y la aparición de hongos o papilomas, muy comunes tras el verano sobre todo si se han frecuentado piscinas".

Además, los expertos aconsejan consultar si los niños se quejan de dolor en los pies, tobillos o piernas. También si se caen con frecuencia, caminan de puntillas o meten mucho los pies hacia dentro. Hay casos, indican, en que se puede necesitar un tratamiento con plantillas personalizadas o ejercicios de reeducación postural.

En el caso de los más pequeños, hasta los tres años, lo mejor en la guardería es que vayan descalzos o con calcetines antideslizantes. De esta forma se estimula la musculatura del pie y de desarrolla mejor la marcha.

El calzado debe ser muy flexibles, ligero, transpirable y con suela fina, que proteja pero no limite el movimiento natural. La sujeción de velcro o cordones es preferible para evitar que el pie se deslice.

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