Salud

Cuidado con intentar conseguir la sonrisa perfecta en casa

Los riesgos de la ortodoncia invisible ‘online’ sin supervisión

Las ortodoncias invisibles no son para todos
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Las ortodoncias invisibles no son para todos
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Julia Fernández

Publicado el 05/10/2024 a las 15:18

Quién no va a querer tener una sonrisa perfecta. Nos la han metido tanto por los ojos que es imposible no desearla. ¿Ha visto algún presentador famoso con los dientes torcidos? ¿O algún actor con ellos oscuros? Seguro que no, salvo exigencias del guion. Hasta tiene que ver con el éxito profesional: eso creen ocho de cada diez jóvenes. La sonrisa profidén, como se le dio en llamar en los noventa gracias a un anuncio de pasta de dientes, otorga belleza, salud y cierto estatus. Así que nuestro anhelo tiene cierta lógica.

Sin embargo, hay que tener cuidado con los cantos de sirena. Una sonrisa perfecta debe ser ante todo saludable. Y los métodos con que nos bombardean en internet y redes sociales no siempre lo son. La ortodoncia invisible, que hace unos años era lo más, se ha popularizado y muchas empresas comercializan sus productos a través del mercado online para que sea el propio cliente quien lo consiga... sin pasar por la consulta de un odontólogo. Es el ‘hágaselo usted mismo’. Aunque hay que leer la letra pequeña.

Muchos de estos negocios no ven a sus ‘pacientes’ en persona jamás. A partir de un cuestionario, una foto y una radiografía de la boca les dicen cuánto tiempo van a tardar en corregir sus defectos y el precio total. Si la persona acepta, le envían a su casa el material para hacerse un molde de la boca que ha de enviar hecho para que a partir de ahí se impriman sus alineadores invisibles. Al cabo de unas semanas, los tiene todos en casa y deberá seguir las instrucciones que le adjuntan: que suele ser cambiarlos cada cierto tiempo.

Parece fácil y efectivo. Sin embargo, el Consejo General de Odontólogos ha denunciado esta práctica ante la Agencia Española del Medicamento y el Producto Sanitario. Concretamente menciona seis marcas que dispensan el producto directamente al público cuando su prescripción "debería estar reservada exclusivamente a los dentistas", según señala el presidente de este órgano, Óscar Castro. Y no es solo una cuestión de orgullo profesional, sino de "salud", insiste.

PÉRDIDA DE PIEZAS, DOLORES...

"Cada año veo al menos cuatro casos en consulta de personas que se han sometido a este tipo de tratamientos y presentan afecciones serias", describe Castro. Se refiere a pacientes que llegan con problemas como pérdida de piezas, dolores severos, recesión de encías, dolores mandibulares y hasta pérdida de hueso. El último es un chico de solo 19 años al que se le movían todas las piezas, una auténtica pesadilla. A estos casos hay que sumar todos aquellos que acuden a él para mejorar su sonrisa después de haber probado los métodos online con escaso o ningún éxito. "Al final, se gastan el doble de dinero y también lo pagan con salud", advierte el experto.

¿Dónde está el problema? "En la falta de supervisión profesional", responde tajante. "Este tipo de tratamientos tienen que estar bajo control de un dentista y es él el que debe supervisar cada paso, desde el primero hasta dar el alta final", ahonda. Por ejemplo, lo normal es que el primer molde que se haga de la boca sea ya a través de un escáner digital, un medio que permite ser mucho más preciso y llegar a zonas recónditas para ajustar las férulas al milímetro.

NO PARA TODOS

Lo que hacen los alineadores es empujar los dientes para que vayan moviéndose hasta lograr la sonrisa perfecta. "Nosotros, los dentistas, marcamos una serie de citas para controlar esos movimientos y observar cómo va el proceso, de tal forma que si hay una desviación de lo que hemos planificado, podamos rectificar", señala Castro. También son los encargados de colocar los ataches, es decir, pequeños relieves de composite (material con el que se realizan los empastes dentales) que se adhieren a determinados dientes para facilitar su movimiento. Esto no ocurre en los tratamientos online: "A veces te dicen que te atienden especialistas y no lo son".

Por otro lado, no todos los problemas se pueden solucionar con la ortodoncia invisible. "Es una alternativa para movimientos pequeños, pero a veces es necesaria una cirugía, la extracción de piezas, el agrandamiento del paladar...". Por eso, es el odontólogo al que acudamos el que tiene que valorar nuestras afecciones y el mejor abordaje para ellas. Por supuesto, debemos también saber quién nos está atendiendo y acudir a profesionales formados y colegiados. A veces, ahorrar unos euros sale caro.

Invisaling, Alineadent, Impress... ¿Qué marca elegir?

Seis de cada diez pacientes optan por la ortodoncia invisible. Hay muchas marcas: Invisaling, Suresmile, Spark, Quicksmile, Alineadent, Impress... Los profesionales lo tienen claro: todas son buenas siempre que haya un odontólogo detrás del proceso. Pero hay que tener en cuenta algo: las férulas se deforman con facilidad. ¿Por qué? Están hechas con diferentes polímeros. Es decir, son de un plástico especial llamado TPU. Y su objetivo es empujar los dientes para que estos vayan colocándose. Sin embargo, “los primeros días ejercen más fuerza que los últimos”, explica José Ignacio Delgado, investigador de Imdea Materiales. Por eso se cambian cada poco tiempo. Muchas empresas y centros de investigación tratan de encontrar un material todavía más perfecto. El objetivo es conseguir que los alineadores “realicen fuerzas constantes y suficientes sobre las piezas dentales, y no pierdan eficacia.” ¿Existen? Delgado admite que sí, pero no todos se pueden usar aún en Europa. Él, por ejemplo, trabaja en un nuevo material -compuesto por un derivado del polietileno tereftalato (PET) y un poliuretano termoplástico (TPU)- más eficiente. Sin embargo, de momento solo se fabrica en Estados Unidos, China e India.

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