Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
Ignacio Lloret y El puente de Potsdam

La expedición de escribir una novela

Ignacio Lloret presentando El puente de Potsdam

Ignacio Lloret presentando El puente de Potsdam

José Antonio Goñi
Actualizada 17/05/2016 a las 16:48
Escribir una novela es como una expedición. Según avanza la historia el escritor tiene que decidirse por un camino determinado. Si no funciona, vuelve y toma otro. Y las decisiones se toman gracias a la curiosidad, que es el motor de estas elecciones. Esto es lo que experimentó Ignacio Lloret en su última novela El puente de Potsdam y que explicó el pasado 10 de mayo en el Club de Lectura de Diario de Navarra, presentado por José Ignacio Roldán, responsable del Club.
"El escritor es un lector más con la peculiaridad de que escribe", explicó Lloret. Y lo hace porque "tiene que saber qué es lo que ocurre en la historia". Al escritor barcelonés, afincado desde hace 20 años en Navarra, le picó la curiosidad sobre el protagonista del libro, un escritor encarcelado bajo el régimen comunista de la República Democrática de Alemania, gracias a un artículo de una revista germana.
Recorrió cinco caminos. El primero consistía únicamente en la historia del escritor, que fue encarcelado en la cárcel de Hohenschönhausen a la espera de juicio. Al no convencerle, otro de los caminos que tomó fue alternar la historia del escritor alemán con sus propias estancias en Alemania, pero al leer lo escrito se dio cuenta de que no era lo que buscaba. La tercera senda consistía en meter al escritor en el centro penitenciario y combinarlo con el viaje de Lloret a Alemania, pero tampoco le convenció. Pensando en cómo hacerlo, vio que "había que eliminar a Ignacio, quitarlo de en medio y sustituirlo por Alex Renft, periodista del Berliner Morgenpost, al que en 1999 le encargan un reportaje sobre el escritor alemán". Y con esa fórmula encontró el buen camino.
Cuando ya estaba escrito el libro, lo tradujo al alemán para que la familia del escritor germano pudiese leerlo y opinar al respecto. "No les gustó nada", dijo Lloret. La historia contenía el nombre real del escritor alemán -Jürgen Fuchs- y Lloret decidió sustituirlo por el de Anton Grund aunque "estaba en mi derecho de poner los nombres verdaderos, pero por ética no lo hice", explicó. La familia no quería salir novelizada y una de las causas era "la superficialidad de la novela".
"La Literatura es la niña de la casa en la que viven la Historia, la Filosofía", explicó el escritor. Lo afirmaba porque "la Literatura simplifica las cosas y, a veces, frivoliza con ellas para que el lector las entienda". Y es la niña de la casa porque se le "permite y consiente y, además, presume de ello". Sin embargo, Lloret defiende que "la frivolidad es un camino hacia la profundidad". Y para descubrirlo solo hay que fijarse en la evolución del personaje del reportero alemán que pasa de ser alguien a quien hay que dárselo todo hecho a ser más serio y menos frívolo.
Antes de elegir los caminos, hay que elegir el terreno. Para Lloret es el género. "Cuando alguien va escribir algo, hay que elegir muy bien el género". El barcelonés se decantó por la novela histórica en la que "el escritor se basa en unos hechos y personas reales para continuar unos hechos o de continuar una situación que nunca se han dado".
Lloret aprovechó las licencias que ofrece este género para mezclar la vida real del escritor alemán y al periodista. El objetivo era "contraponer la profundidad del encarcelado con la frivolidad del periodista". La combinación entre un extremo y otro era "necesario para que la lectura no fuese pesada y avanzará la historia". Y la mejor manera de hacerlo era cárcel y la vida sencilla del "mamarracho, extravagante, vago gorrón de ideas" del reportero.
A diferencia de otros de sus libros que tenían como objetivo "conmover y emocionar". Sin embargo, con El puente de Potsdam pretende entretener con una trama sencilla y, además, reflexionar sobre el intelectual en cautiverio y cómo se puede ser feliz en aquellos momentos porque "la libertad de una persona está en su cabeza".
Selección DN+

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Desde solo 0,27€ al día
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra