Suceso
Muere un bebé de seis semanas porque no le tomaron el pulso tras diez horas en urgencias
La Inspección obliga a pagar 193.000 euros a los padres y admite que de no ser por las negligencias de los sanitarios la niña se habría salvado. -Falleció de una taquicardia que no le detectaron hasta que la frecuencia cardíaca le llegó a 285 latidos por minuto.


Publicado el 28/11/2024 a las 05:00
La Consejería de Sanidad de la Generalitat Valenciana ha acordado indemnizar con casi 193.000 euros a una pareja que perdió a su hija de seis semanas hace dos años por toda una cadena de mala praxis y negligencias en las urgencias pediátricas del Hospital La Fe de Valencia. La niña murió de insuficiencia cardíaca como consecuencia de una taquicardia supraventricular que ni los médicos ni los enfermeros supieron detectar, entre otras cosas, porque no le tomaron el pulso ni en una sola ocasión durante las primeras once horas en el servicio de urgencias.
La consejería aceptó la responsabilidad patrimonial y acordó la indemnización tras recibir dos informes de sus Servicios de Inspección en los que los expertos no dejan lugar a dudas de que la pequeña murió por los errores cometidos por los sanitarios de urgencias entre el 17 y el 18 de abril de 2022 y en el que dejan claro que de haber hecho su trabajo con diligencia estos profesionales la lactante habría sobrevivido prácticamente seguro, con una posibilidad, aclaran, del 99,75%. La reclamación en nombre de los padres fue presentada por los abogados Ica Aznar y Juan Carlos Montealegre, de los servicios jurídicos de la asociación 'El defensor del paciente'.
Este drama comenzó el día 17 de abril, cuando la madre llevó a la recién nacida a las urgencias pediátricas del Hospital La Fe por encontrarla "irritable, blandita, inapetente y con lloros intensos", lo que fue interpretado inicialmente por los facultativos como cólicos del lactante. Entre las 22:16 horas y las 9:30 horas de la mañana siguiente nunca se le tomó la frecuencia cardíaca y desde el momento del ingreso tampoco se le volvieron a controlar el resto de constantes vitales. Incluso, indican los informes, sobre las tres de la madrugada una facultativa de urgencias amagó con dar de alta a la niña, siendo la madre la que insistió en que la niña no estaba bien, por estar muy adormecida y no tomar alimento.
Hubo que esperar prácticamente diez horas, con ocasión del inicio del turno de una nueva pediatra, cuando esta profesional de urgencias, solo con ver a la niña a distancia en brazos de su madre, detectó que algo anómalo estaba sucediendo y con una primera auscultación le fue suficiente para constatar que la niña estaba sufriendo una grave taquicardia. Según el informe de la Inspección, en ese momento la pequeña ya presentaba más de 285 latidos por minuto. La alerta puso en marcha a todo el personal, tanto de pediatría como de UCI, pero nada se pudo hacer ya por salvar su vida, pese a los grandes esfuerzos de los profesionales de estos servicios.