Suceso
La principal hipótesis de la Policía es que Álvaro Prieto murió electrocutado
El tren en el que fue encontrado su cuerpo no se había movido de Santa Justa desde el pasado 24 de agosto


Actualizado el 17/10/2023 a las 08:23
Solo la autopsia revelará oficialmente la causa de la muerte de Álvaro Prieto, pero los primeros indicios policiales apuntan, de forma siempre de preliminar, a que el deceso del joven futbolista podría haberse producido por una electrocución accidental con algún elemento del tren averiado y apartado a una zona alejada de talleres de la estación de Santa Justa, en Sevilla, donde trataba de esconderse tras colarse en el recinto. Allí, su cuerpo fue encontrado este lunes por la mañana de forma fortuita y en directo por unos reporteros de Televisión Española que cubrían el caso.
El hallazgo del cadáver, tras cuatro días de una búsqueda que ha movilizado a centenares de personas, sin embargo no aclara todas las incógnitas de un caso que los investigadores no dan, ni mucho menos, por cerrado y en el que la posibilidad de intervención de terceras personas, al cierre de esta crónica, no está descartada.
Según fuentes de la investigación, el cadáver, que apareció entre dos vagones, presentaba grandes quemaduras en las manos y sin pelo ("ausencia de vello piloso") , signos compatibles con una fuerte descarga eléctrica. El cuerpo, además, estaba en un avanzado estado de descomposición, por lo que los investigadores creen que el joven murió la mañana del pasado 12 de octubre, el mismo día de su desaparición después de no haber podido abordar el tren de vuelta a su Córdoba natal al no poder presentar su billete digital, pues su móvil estaba sin batería.
Sin embargo, y a pesar de esos indicios que apuntan a la muerte accidental por electrocución persisten varias dudas entre los investigadores. El tren donde apareció el cadáver del joven desaparecido se encontraba sin prestar servicio desde el 24 de agosto, según informó Renfe. Estaba averiado y desde hacía 50 días no había realizado ningún movimiento ni había sido sometido a ninguna revisión ni mantenimiento. Ese convoy averiado solo fue movido este lunes, cuando los reporteros se percataron de que había un cuerpo entre dos vagones, para dejar espacio a otro convoy que debía ser revisado.
En esas circunstancias, el convoy fuera de servicio debería tener bajado el pantógrafo, que es la jabalina que une el tren a la catenaria para recibir electricidad. En ese caso, Álvaro solo podría haberse electrocutado de dos maneras: tocando directamente la catenaria desde el techo del tren, cayendo de una forma casi inverosímil por un hueco de no más de 25 centímetros, o metiéndose por debajo de los vagones para acabar tocando las baterías del tren por la parte inferior del mismo.
Otras dudas de los investigadores están relacionadas con la lejanía del hallazgo. El convoy en el que apareció el cuerpo (el número 43 del modelo 449 de media distancia) se encontraba estacionado en una vía del Centro de Tratamiento Técnico de Santa Justa, bajo el puente de Carmona, a más de un kilómetro y medio de los andenes de la estación sevillana.
Precisamente, ese centro fue el límite hasta donde se extendió la búsqueda por parte del dispositivo de los militares de la UME el pasado domingo. Nadie del operativo de rastreo pensó que Álvaro pudiera haberse internado en ese centro tan alejado de los andenes, si su objetivo era abordar como 'polizón' un tren con destino a Córdoba.
El motivo de por qué el chaval decidió esconderse en esos talleres tan lejanos a la estación o si estaba siendo perseguido por terceras personas en ese momento sigue siendo una incógnita.
La aparición del cadáver de Prieto este lunes se produjo en directo. Mientras en el programa 'Mañaneros' informaban de la última hora sobre la búsqueda, el cámara advirtió de la presencia de un cuerpo entre los vagones de un tren que justo en ese momento pasaba detrás del periodista. En las imágenes (por cuya emisión luego se disculpó TVE que prometió una investigación interna) se apreciaba que la indumentaria que lleva el cadáver coincidía con la del joven cordobés, que el día de su desaparición vestía una camisa verde y un pantalón beige.
A Álvaro Prieto se le buscaba desde la mañana del jueves 12 de octubre en el entorno de la estación sevillana de Santa Justa, adonde acudió a la carrera para coger un tren de media distancia (Avant) que lo trasladase a Córdoba, donde residía con su familia. El joven, que militaba en el juvenil del Córdoba, se había desplazado a Sevilla para salir de fiesta con unos amigos. Estuvo hasta las siete de la mañana en la discoteca Theatre, situada a algo menos de cuatro kilómetros de Santa Justa.
BILLETE DIGITAL
A las 7.22 horas, Álvaro desactivó el modo avión del teléfono -que había utilizado durante la noche para ahorrar batería- y envió a su madre un mensaje en el que le decía, más o menos literalmente, "ya voy hacia la parada". Aunque al principio se dijo que había perdido el tren, algunas fuentes aseguran que llegó a tiempo, pero con la fatalidad de que se le quedó el móvil sin batería y sólo disponía de billete en formato digital. No llevaba dinero en efectivo y la tarjeta también la tenía en el teléfono.
El joven intentó subirse en un AVE que iba con destino a Barcelona y que efectuaba parada en Córdoba. Según fuentes cercanas al caso, aunque en un primer momento lo invitaron a marcharse de la estación, él volvió a entrar después de colarse por un hueco de la alambrada y cruzó las vías, siempre con la intención de subirse al siguiente tren que pudiera llevarlo de vuelta a casa. Los vigilantes lo interceptaron y lo expulsaron de Santa Justa.
Las cámaras lo grabaron a las 9.30 horas saliendo de la estación. Y hasta ahí. Su teléfono ya no volvería a emitir señal y no se encontró una pista solvente sobre su paradero. Una mujer aseguraba haberlo visto caminando por la avenida Kansas City, pero su testimonio no pudo ser refrendado por las cámaras examinadas por la policía, que no detectaron al joven siguiendo ese itinerario.
La Policía Nacional la consideró desde el primer momento una desaparición inquietante porque en el entorno y en la vida de Álvaro Prieto no había, aparentemente, motivo alguno para una fuga voluntaria. Estudiante de ingeniería, tenía una vida ordenada y una familia estructurada. Era un buen estudiante y un atleta físicamente. No había argumentos ni indicios para que hubiese pretendido marcharse de casa, máxime cuando escribió a su madre para informarle de que iba de camino a la parada.
Lo enigmático del caso hizo que se convirtiera en la alerta de búsqueda con mayor difusión del año, superando incluso los dos millones de impactos en los tres primeros días, según SOS Desaparecidos. La ONG recibió más de 500 llamadas de personas que advertían de posibles avistamientos por todo el país. Sólo cuatro contenían información relevante. Todos eran testigos que vieron a Álvaro en la estación de Santa Justa y que coincidieron en que, aunque su empeño era subir al tren, en todo momento fue respetuoso con el personal de Renfe.
La Policía Nacional, que se volcó en el caso y reclamó la colaboración ciudadana a través de los medios, también se vio desbordada por el aluvión de llamadas sobre avistamientos que se concentraron, curiosamente, en la zona de Madrid. Ninguno de ellos aportó información relevante, pero fueron muchos los ciudadanos que creyeron cruzarse con un chico con las características físicas de Álvaro.
Te puede interesar

