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Murcia

El acusado de matar a su mujer en 2020 en Águilas reconoce que disparó a la víctima porque estaba "ciego" de ira

Así lo ha reconocido el acusado durante su comparecencia en la primera sesión del juicio que ha comenzado este lunes en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Murcia una vez constituido el Tribunal del Jurado

Ampliar El hombre de nacionalidad marroquí de 49 años acusado de asesinar a su mujer en Águilas el 29 de agosto de 2020, durante un momento de la primera sesión del juicio con jurado en el que el fiscal pide 26 años de prisión
El hombre de nacionalidad marroquí de 49 años acusado de asesinar a su mujer en Águilas el 29 de agosto de 2020, durante un momento de la primera sesión del juicio con jurado en el que el fiscal pide 26 años de prisiónEFE
Publicado el 12/12/2022 a las 15:30
El individuo acusado de matar a su mujer en agosto de 2020 con un tiro en el pecho en el municipio de Águilas (Murcia) ha afirmado que estaba "ciego" de ira tras una discusión con ella, motivo por el que bajó al sótano de la vivienda, cogió la escopeta y disparó a la víctima.
Así lo ha reconocido el acusado durante su comparecencia -asistido por un traductor- en la primera sesión del juicio que ha comenzado este lunes en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Murcia una vez constituido el Tribunal del Jurado.
A preguntas del Fiscal, el individuo ha señalado que la relación con su mujer era "buena" y ha negado que ella le trasladara en algún momento su intención de separarse de él. En cuanto al hecho de que su propia hija y algunos vecinos afirmen que las discusiones entre la pareja eran frecuentes, el procesado ha afirmado que "todo es mentira".
También ha desmentido que él golpeara a su esposa en alguna discusión anterior. "Lo juro por Dios", ha afirmado el procesado que, al ser preguntado por cómo obtuvo la escopeta, ha señalado que el arma pertenecía a un compañero con el que había trabajado en el campo y él sabía que la guardaba en el sótano.
"Sabía dónde la guardaba porque llevaba 14 años trabajando con él", ha aseverado el procesado, quien ha afirmado que él era consciente de que el arma estaba cargada. De hecho, en los meses anteriores al suceso había bajado al sótano, donde había visto el arma, aunque ha asegurado que él no sabía cargarla ni manejarla.
El día de los hechos ha afirmado que discutió con su esposa en el salón de la casa. "Cuando llegó mi mujer, yo estaba preparando la comida y ella empezó a insultarme a mí y a mi familia, diciéndome que tenía que salir de la vivienda", ha señalado el procesado, quien ha explicado que su esposa le tiró la mesa.
En ese momento, ha señalado que él estaba "ciego" de ira y sabía donde su compañero guardaba la escopeta. "Bajé al sótano y salí ciego, subí y le disparé", según el acusado, quien ha señalado que lo hizo "sin mediar palabra". Tras disparar, empezó a preguntarse "qué había hecho" y, a continuación, cogió el coche y se fue a una zona en la que estaba la policía.
Acto seguido, ha reconocido que limpió la escena del crimen y llamó al propietario de la escopeta, a quien le explicó que había tenido un "problema". Según su testimonio, este individuo le ayudó a refugiarse en su casa del campo y, desde allí, le trasladó a una parcela en la que tenía tres barcos. "Cuando me llevó a ese lugar, prometió ayudarme", ha señalado. Sin embargo, su amigo llamó a la Policía porque "tenía miedo".
Antes de cometer el crimen, ha señalado que fumó tres porros de marihuana y otros tres de 'chocolate'.
Al ser preguntado por el paradero de la escopeta, el acusado ha asegurado que él la devolvió al sótano en el que la había encontrado, y que así se lo confesó a su compañero y propietario del arma cuando este llegó al lugar del suceso unos 20 minutos después del crimen. Fue el compañero el que, después de trasladarle al campo, volvió a la casa. "No sé a dónde ha llevado esa escopeta", ha zanjado.
A preguntas de la defensa, el acusado ha señalado finalmente que está "muy arrepentido" por los hechos. 
PETICIÓN DE LA FISCALÍA
Cabe recordar que la Fiscalía sostiene que el individuo sería autor de un delito de asesinato con el agravante de parentesco por el que procede imponerle la pena de 25 años de cárcel. Asimismo, pide para el procesado un año de prisión como autor de un delito de tenencia ilícita de armas.
El Ministerio Público también pide una pena de libertad vigilada para el acusado consistente en la prohibición de comunicarse con los dos menores huérfanos, así como la obligación de participar en programas formativos, de educación sexual u otros similares de promoción de la igualdad de género durante diez años.
Asimismo, también solicita la privación de la patria potestad respecto de los dos menores, a los que deberá indemnizar con 195.000 y 175.000 euros, respectivamente. En concepto de responsabilidad civil, el Ministerio Público también pide que el acusado indemnice a sus dos hijos (menores de edad en el momento de los hechos) con 195.000 y 175.000 euros, respectivamente.
El abogado del Estado, que actúa en representación de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, se ha adherido a esta petición del Fiscal respecto a la pena solicitada.
La acusación particular también ha pedido 26 años de cárcel. Así, ha recordado que el acusado fue detenido previamente al crimen por un delito contra la salud pública por el que fue encarcelado provisionalmente hasta mayo de 2020, fecha en la que retomó la convivencia con su mujer y sus hijos menores.
"Tal entrada en prisión le convirtió en una persona mas controladora con respecto a su esposa, pese a que siempre ha sido machista y había tenido una relación complicada con ella", según el testimonio de la hija de ambos, quien reconoce en el escrito de acusación que su madre "tenía miedo" de su progenitor, que llegó a provocarle una herida en la cabeza durante una agresión.
Si bien es verdad que la víctima nunca había denunciado a su marido, sí que había empezado a acudir a un centro de atención especializada de mujeres víctimas violencia de género y la psicóloga del mismo anotó que había "maltrato psicológico y físico", aunque ella no quería denunciarle.
Incluso, algunos testigos reconocieron que el acusado les dijo que estaba "preparando algo" y que su intención era "quitarse de en medio", por lo que la acusación particular entiende que fue algo "premeditado".
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