PERSONAJES DE LAS FIESTAS

Jorge Nagore, miembro de La Pamplonesa, y unas fiestas a distancia por su luna de miel

  • Es la primera vez en 30 años que no vive los Sanfermines con una banda en la que ingresó con 14 años y a la que considera como "una gran familia"

Jorge Nagore, horas antes de casarse, en Burlada
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Jorge Nagore, horas antes de casarse, en BurladaDN.ES
Jorge Nagore, horas antes de casarse, en Burlada

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JOANA PERNAUT. PAMPLONA

Actualizado el 13/07/2015 a las 06:00

Desde el cámping de Espinal, en compañía de su mujer, Noelia, y de sus hijos, Eder y Malen, de 5 y 2 años respectivamente, dedica la canción 'Ánimo pues' y cualquiera del maestro Turrillas a la ciudad de Pamplona y a sus compañeros. Es la primera vez en 30 años que asiste a las fiestas a distancia. De hecho, su historia la comparte horas antes de casarse. Un sí quiero que le hará vivir (o no vivir) los Sanfermines a orillas del río Urrobi, a unos 40 km de la capital navarra. Antes de partir, continúa.


Jorge Nagore, actualmente profesor de la escuela de música de Burlada, tenía 14 años cuando ingresó en La Pamplonesa. Corría la primavera de 1985. "Estaba despertando a la vida, todo era nuevo, las dianas, los toros, la Procesión... Suponía mucho esfuerzo. A veces, como pamplonés, me sentía viviendo la fiesta desde una ventana. Nunca he visto, por ejemplo, el cohete desde la plaza", rememora quien hoy ocupa el puesto número 11 de antigüedad en la banda de música municipal.


Esta posición la ha alcanzado a sus 45 años como concertino. Es decir, ejerce de enlace entre el director y la banda. Vaya, que su función consiste en eliminar tensiones. Y lo hace con el clarinete. El mismo instrumento que el de su abuelo Hilario, natural de Cirauqui, y el de su padre, que viajaba de pueblo en pueblo para criar a seis hijos. Al pronunciar esa palabra, 'padre', Nagore se parte. "Murió en noviembre, con una diferencia de un día respecto a mi madre. Sabes que va a llegar pero...", comparte. Y el agradecimiento hacia ellos se expande.


UN AMOR INTACTO


Su vida no la concibe sin la música. Ni la suya, ni la de sus hijos. De hecho, su hijo Eder ya le repite que él también tocará el clarinete, y por supuesto, en La Pamplonesa. "Con la música haces reír, llorar... Provocas que la gente se estremezca y se olvide de todo. Te metes en un teatro y parece que el tiempo se detiene. Además, La Pamplonesa se la puede permitir todo el mundo". A la banda, aunque suene a topicazo, subraya que se lo debe "todo". Él se desvive por ir. Cuestión de vocación y de que La Pamplonesa implica un "plus" para tenerle en forma como músico.


Él representa a la primera generación formada en la materia. La anterior provenía de la banda militar. "La Pamplonesa ha ido perdiendo rigidez. Ahora somos una gran familia, aunque haya puntos de desencuentro. El mundo de la música puede ser egoísta, porque te fijas en lo que hace el vecino. Pero, entre nosotros, se trata de una envidia sana. Piensas: 'Ojalá pudiera tocar así". Es ahora cuando él más saborea la música. En casa, puede "desaparecer" durante tres horas de ensayo. "Ocurre como con un idioma, cuando coges un nivel aceptable, cada vez lo disfrutas más", ejemplifica. 


SU MEJOR FOTO


Con la mirada puesta en sus vivencias como músico durante las fiestas, se queda con el reconocimiento recibido por parte de la gente. "Recoges así el trabajo hecho durante el año. Nos sentimos muy queridos. Ves pasar a los concejales y oyes de todo. La Pamplonesa, en cambio, es patrimonio de todo el mundo", defiende. Si tuviera que elegir, se quedaría con el momento de las mulillas, porque "se puede escuchar a la banda en su estado puro". También, le gusta la procesión y opina que las dianas tienen "su punto".


Él considera que no ha vivido momentos duros. No cita los madrugones. Tampoco que, desde que es padre, ha compaginado su faceta de músico con el cuidado de sus hijos. Sí, en cambio, conserva momentos de incertidumbre, años en los que tuvieron que esconderse hasta en los despachos de los concejales.


Y no puede dejar de preocuparse por las futuras generaciones de músicos. Él, más que agradecido con toda su vida, defiende que "hay que dar salida a la gente que estudia música". "Está el conservatorio, hay cada vez más escuelas, pero luego la gente se tiene que ir. En Francia no dejan salir a la gente formada en el país. Es la teoría de 'Yo te formo, invierto, y te quedas". 


Ahora sí, a Nagore le toca ir al Juzgado para pronunciar su "sí quiero". Dos palabras de las que serán testigo un par de compañeros de La Pamplonesa. Enhorabuena y feliz luna de miel.

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