Feria del Toro
Pablo Aguado: "Abrir la Puerta del Encierro es una una ilusión que tengo marcada desde niño"
En su cuarto paseíllo en los Sanfermines llega con la ilusión de triunfar en un cartel con Morante y Borja Jiménez


Publicado el 10/07/2026 a las 05:00
Esta tarde trenza su cuarto paseíllo en Pamplona y desde su debut en 2019 el concepto puro de Pablo Aguado ha ganado aún más profundidad, más hondura, más belleza y más torería. Aguado es un diestro sevillano tocado por la varita de los dioses del toreo. Destila pureza a borbotones y enarbola la bandera del clasicismo colmado de sentimiento, de cadencia y de sosiego. Hoy se anuncia en la Feria del Toro con astados de Santiago Domecq junto a Morante de la Puebla y Borja Jiménez.
¿Con qué sensaciones llega a Pamplona?
Con muchísima ilusión porque estos dos últimos años he vivido momentos muy especiales en la plaza. Estos esas dos ocasiones me anuncié con toros de Jandilla, que es verdad que suelo tener un idilio muy bonito con ellos. En 2024 le pude cortar la oreja a un toro muy bueno y el año pasado fue una lástima pinchar la faena a un toro que fue tan bueno. Fue una pena porque creo que hubiera salido hombros y abrir la Puerta del Encierro es una una ilusión que tengo marcada desde niño.
Entonces hay que quitarse la espinita esta tarde.
Por supuesto, es con la ilusión que va uno siempre a torear, para triunfar y más allá de triunfar que es algo que suena numérico y resultadista. Más allá de eso lo que yo siempre busco cada vez que voy a torear y más en plaza de la importancia de Pamplona es el sentirte torero delante de un toro y poder expresar lo que eres como torero. Si eso conlleva el triunfo, pues bienvenido sea.
Ya conoce la plaza de Pamplona, ¿cómo afronta el hacer el paseíllo en San Fermín?
Como todos sabemos es una plaza muy peculiar, pero no me supone mucho esfuerzo abstraerme del bullicio. Será porque voy tan concienciado que no me sorprende. Quizás ese bullicio también me ayude a meterme en la corrida y a vivirlo de una forma más íntima porque tienes que buscar la paz en medio del alboroto.
Su concepto del toreo nace de un diálogo interior, ¿cómo es capaz de lograrlo con este ambiente?
Yo entiendo el toreo como algo íntimo entre el torero y el toro en el que el público es una parte fundamental. Pero no me pongo delante del toro pensando en hacer cosas de cada a la galería, sino de hacerlo de una forma íntima. Creo que es la mejor manera para llegar al público. En mi caso en Pamplona en estos dos años pasados he toreado según lo siento y no han hecho falta mayores alharacas para triunfar. Bueno, a lo mejor triunfar es una palabra muy grande para lo que he tenido la suerte de vivir, pero bueno, sí ha sido un triunfo interior.
Esa clase de triunfos valen muchísimo al torero.
Sí, son los que te mantienen la ilusión por ponerte ante un toro con el riesgo que conlleva y la presión y la responsabilidad que supone. El sentirte torero es lo que te empuja a llegar a ese sitio delante el toro.
¿De dónde saca la ilusión para mantenerse a un nivel tan importante y siendo tan esperado por la afición?
El toreo es una cura de humildad constante y en el momento que te crees que lo tienes todo controlado llega un tropezón. Creo que es ahí donde la ilusión se vuelve a encender. Piensas en volver a superarte, en volver a tener sensaciones íntimas delante de un toro. A veces las tienes, a veces las pierdes. Yo creo que esa montaña rusa de sentimiento que se tiene en esta profesión es lo que te mantiene vivo. Si siempre fuera todo igual, todo llano, plano, controlado… pues quizá no habría ese impulso necesario que te hace falta para ser torero y tampoco tendría la importancia que tiene.
¿Cómo se encuentra el torero?
Feliz delante del toro, disfrutando la profesión. Y bueno, no quiero hablar muy alto porque porque como le he dicho antes, basta que uno esté feliz para que llegue, ya no un toro sino una becerra, y te ponga en tu sitio. Pero bueno, estoy ilusionado, estoy feliz y creo que es el motor principal.
¿Cómo se siente un torero de Sevilla en San Fermín?
Pues querido, la verdad. En Pamplona es fácil sentirse querido porque la gente es maravillosa, pero bueno, sí me siento acogido con cariño.
¿Qué cree que ve en usted la afición de Pamplona?
No sé, quizás que dentro del alboroto, de un clima en el que sea fácil caer en el en el populismo para llegar al público, pues intento mantenerme según soy. Imagino que ven que soy fiel a mi mismo y que no me dejo llevar por las circunstancias.
La personalidad…
Cuando lo que quieres es ser tu de verdad ahí no se finge. Al final para ser uno mismo solamente necesitas valentía y a la hora de ejecutarlo es muy sencillo porque si de verdad haces lo que eres, te debe de salir solo. Lo natural, lo que es de verdad, siempre gana a lo impostado.
¿Tiene alguna rutina establecida en las horas previas a hacer el paseíllo en Pamplona?
No hago nada en especial. No suelo ver el encierro porque me gusta descansar bien por la mañana. Pero el día de antes sí, me gusta ir a la plaza, ir a la corrida, ver a los compañeros y ese ambiente ya me va metiendo por un lado la responsabilidad necesaria, no sé si responsabilidad o miedo, y por otro, la ilusión de que al día siguiente tu eres el que está ahí. También estos años he tenido la suerte de disfrutar del encierrillo, donde todos los pastores me han dado mucho cariño, mucha cercanía. Luego me dejo llevar un poco por lo que me apetezca en el momento, pero quizá repita esa rutina que me ha ido bien estos dos años.
Ayer ya pisó el ruedo para participar en ‘Toros en familia’
Es una labor fundamental que tenemos que llevar a cabo los toreros: un deber que tenemos que que atajar, que es el de inculcar el toreo, enseñarlo a la ficción más joven, porque es el futuro. Nos cuesta trabajo pero una vez que se hace es muy gratificante ver la ilusión de los niños. Es muy bonito y es muy necesario.
¿Se ve reflejado en esos niños que lo miran con admiración?
Sí, veo que los niños nos miran igual que lo hacía yo cuando veía a un torero con su edad. Estas actividades te recuerda mucho a tu niñez. A mí particularmente el estar en Pamplona me recuerda mucho a cuando me despertaba de niño para ver el encierro desde Sevilla.
¿Cuál le gustaría que fuera el resultado final de la tarde?
El de salir a hombros, es algo que me ilusiona mucho, pero bueno, eso es muy difícil y dada la seriedad de la plaza a lo mejor es pedir demasiado. Quiero ser feliz delante un toro y disfrutar. Ya después el resultado numérico que sea lo que Dios quiera.