"Dejen trabajar a los dobladores", y así todos los días
La labor de los expertos en la plaza de toros ha evitado males mayores en el sexto encierro de las fiestas


Actualizado el 12/07/2025 a las 10:05
La carrera de los morlacos de la ganadería abulense de José Escolar Gil llevaba camino de convertirse en otra prueba al esprint cuando a los dos minutos la manada ha pisado la arena del coso pamplonés. Guiados por cuatro de los seis astados, veloces como el viento, de color gris cenizo como el cielo de este sábado 12 de julio, los astados se han dirigido con obediencia hacia los toriles de la plaza. Menos uno de ellos...


Con nombre de pelotari, Callejero I no tenía ganas de marcharse junto a sus hermanos y se ha girado en la plaza de toros. El momento de tensión y peligro flotaba en el aire. Los mozos trataban de columpiarse burladero adentro, tratando de ponerse a salvo. El astado ha dejado un momento de pausa para, a continuación, arrancar y arremeter contra los corredores que buscaba la tabla milagrosa. Y entonces han llegado...
Como si del Séptimo de Caballería se tratara, los dobladores han acudido capote en mano para llamar la atención del toro. Desde los 540 kilos observaban dos ojillos traviesos que querían seguir azuzando al personal, pero la atención de los llamativos colores ha hecho que su carrera se dirigiera a ellos. Una vez, con recorte, amago de volverse. Un segundo tiento y el animal ha caído rendido a los dobladores, que lo han metido en el corral y han vuelto a evitar que la tragedia tiñera de sangre la arena sanferminera.
El doblador, esa labor apenas reconocida pero que salva vidas con sus sabios manejos. "¡Por favor, dejen trabajar a los dobladores!·". Si lo dice la megafonía será por algo. Otro día más en la oficina para los expertos del capote.

