Quinto encierro
Doble cornada de Marismeño
Un corredor donostiarra y otro australiano estuvieron empitonados al mismo tiempo


Publicado el 12/07/2022 a las 06:00
Pasó en un abrir y cerrar de ojos. Marismeño, un cebada gago castaño, había entrado en el ruedo acompañado por Arquero, colorado, desviándose a su derecha y dirigiéndose hacia un buen número de mozos que estaban junto a la barrera. Y aunque Arquero en seguida centró su atención en los dobladores, Marismeño arremetió contra un corredor de 21 años de San Sebastián, que sufrió una cornada de diez centímetros en ingle izquierda sin que afectara a nervios ni arterias importantes. El segundo herido por asta, un australiano de 25 años, estaba justo detrás, apoyado en las tablas contra las que Marismeño empujó al desafortunado donostiarra.
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La secuencia transcurrió en un suspiro. El toro castaño tuvo empitonados a los dos mozos al mismo tiempo por unos segundos que se hicieron eternos, con el cuerno izquierdo al mozo guipuzcoano y, con el derecho, atravesando el gemelo izquierdo del australiano. El joven australiano intentó sujetar la cornamenta para intentar zafarse de Marismeño, que acabó cebándose con el donostiarra, y pudo liberarse saltando al otro lado de la barrera. El corredor de San Sebastián tuvo que sufrir varias embestidas más del Cebada Gago y revolcones hasta un burladero cercano, donde otros mozos consiguieron auparle tras las tablas. Finalmente, el doblador Sergio Sánchez logró distraer a Marismeño y dirigirlo hacia los corrales.
PERIPLO EUROPEO DESDE AUSTRALIA
Inmediatamente, los dos heridos fueron atendidos por los miembros de Cruz Roja, que los trasladaron hasta la enfermería de la plaza. Allí, tres amigos del mozo donostiarra esperaban noticias minutos después. Uno de ellos contaba que se habían animado a correr por primera vez el encierro en compañía de quien resultó finalmente empitonado, que ya acumulaba varias carreras de experiencia. Tras hablar con los servicios sanitarios, salían más tranquilos de la plaza al saber que la profunda cornada no había afectado a las arterias o los nervios.
En el mismo lugar, una mujer australiana hablaba por teléfono tras salir de la enfermería. Después de colgar, contaba que ella, su marido y su hija habían visto la cogida del novio de esta última desde el tendido. Estaba tranquila por el alcance limitado de la herida, que tan solo iba a requerir sutura y antibióticos para evitar la infección. Los cuatro estaban de viaje por Europa y Pamplona era una de las paradas obligadas. En el aire quedaban los planes para continuar las vacaciones por el Viejo Continente, ya que tenían programado desplazarse a París al día siguiente.