El electro-pop rumbero de Ladilla Rusa triunfa en la Plaza del Castillo
Ante una plaza abarrotada, el grupo barcelonés creó una atmósfera única con su estilo diferente y rompedor
Actualizado el 11/07/2025 a las 07:56
Ladilla Rusa conquistó la Plaza del Castillo en una cita muy festiva e interactiva, con varios mensajes reivindicativos en favor del feminismo, la libertad y las clases populares. Además, fue un concierto que no defraudó a jóvenes ni mayores, muy trasversal. Pero, antes, fue el turno de OBK, que ofreció un concierto cargado de nostalgia electrónica. Jordi Sánchez repasó clásicos como Historias de amor y "El cielo no entiende", conectando con un público entregado que llenó la plaza y coreó cada canción. Fue una actuación emotiva y vibrante, que puso el toque melódico y retro a la noche festiva pamplonica. Finalizado el concierto inicial, llegó Ladilla Rusa para poner patas arriba el centro neurálgico de la capital navarra. Pasadas las 01:00 h el grupo barcelonés, integrado por Tania Lozano Fernández y Víctor F. Clares, imprimieron un espectáculo vibrante Con su característico estilo de pop electrónico con guiños a la rumba catalana. Un mix ideal para una noche de verano.
El concierto estuvo marcado por la constante interacción del grupo con el público, con ese tono gamberro y abierto, algo que gustó mucho a los asistentes. Y, además, Ladilla Rusa no paró de mandar mensajes muy reivindicativos. Fruto de su "orgulloso origen charnego", lanzaron una dedicatoria especial a los extrarradios y, en especial, en clave pamplonesa: "Esta canción va dedicada a la gente de la Txantrea, de Iturrama, de San Jorge,..", exclamó Tania Lozano. Cantaron, de seguido, la canción "A medio metro de ti", en honor a la vida de barrio de toda la vida en esas "noches de parkineo". También realizaron un bonito tributo a las madres. La canción "La puta (M)ama" puso en valor la importancia de la madre, "que cuida y protege", y no siempre es reconocida toda su labor. El punto electro-pop se vio reflejado en el homenaje a Rafaella Carrá, con la versión propia de Ladilla Rusa de las canciones "Fiesta" y "Pedro", provocando un verdadero estruendo musical de guitarras electrónicas y música para encandilar a un público cada vez más feliz.
El momento cumbre llegó con ‘Macaulay Culkin’, coreado a voz en grito por una plaza que se dejó llevar entre carcajadas y palmas. La selección musical equilibró lo humorístico con lo emocional, creando una atmósfera de fiesta auténtica que duró hasta altas horas de la madrugada.
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