Conciertos
La Txama cumple su promesa y arma la fiesta en la Plaza del Castillo
El pop con toques mexicanos triunfó
Actualizado el 13/07/2026 a las 07:19
La plaza del Castillo apenas tuvo tiempo para recuperar el aliento. Pasada la medianoche, el calor seguía sin dar tregua, pero el ambiente invitaba a quedarse. Nadie parecía tener prisa por abandonar uno de los escenarios principales de las fiestas. El grupo, integrado por Tuli El Bachatuli, Luis Sánchez 'Compa Luis', Aitor Valcarlos, Jonatan Quiñones 'Afu', Martina Soto y Compa Peio, aterrizaba por primera vez en el cartel oficial de San Fermín con una promesa muy clara. "Siempre armamos una buena fiesta en nuestros conciertos. La gente va a disfrutar, va a bailar y no se va a arrepentir de haber venido", adelantaba días antes el cantante Luis Sánchez. La plaza del Castillo acabó dándole la razón.
La actuación tenía además un componente muy especial para la banda. La noche coincidía con el cumpleaños de Jonatan Quiñones 'Afu' y con la llegada del cumpleaños de Luis Sánchez, una circunstancia que el propio cantante había anunciado antes del concierto. El cambio del día se convirtió también en una pequeña celebración compartida con el público.
Su propuesta, una mezcla desenfadada de ritmos mexicanos, ska, rock, cumbia y música popular vasca, encontró un público dispuesto a entrar en el juego desde el primer tema. La banda enlazó canción tras canción sin apenas pausas y convirtió el concierto en una celebración colectiva, con cientos de personas acompañando los estribillos entre palmas, bailes y abrazos. “Esto es más exigente que un encierro de San Fermín”, comentó Tuli a mitad del concierto. El gentío pidió más y más, como el Riau Riau, y La Txama continuó cantando por el palo de México. Las canciones más populares de La Txama fueron las que terminaron de desatar la fiesta. "Mara-Mara" y "Un día así", los dos sencillos publicados este año, fueron recibidos con entusiasmo por una Plaza del Castillo completamente entregada, que convirtió cada estribillo en un coro multitudinario y confirmó la buena conexión que la banda mantiene con su público. La imagen era la de las grandes noches sanfermineras: cuadrillas vestidas de blanco y rojo, familias, visitantes y grupos de amigos compartiendo canciones bajo un calor que seguía siendo protagonista bien entrada la madrugada. La música terminó imponiéndose al cansancio. Entre los asistentes se encontraba un grupo de jóvenes pamploneses, de 25 años, seguidores incondicionales de La Txama que aseguran no perderse ninguno de sus conciertos. "Está siendo una locura", resumían mientras cantaban cada tema desde las primeras filas.
La Txama volvió a demostrar la personalidad de un proyecto que bebe de la tradición musical mexicana —una influencia que Luis Sánchez arrastra desde la infancia y que el grupo fusiona con el euskera y los sonidos populares vascos— sin renunciar a experimentar con nuevos estilos. Esa mezcla, que seguirá creciendo con el segundo disco que publicarán en otoño, encontró en San Fermín el escenario ideal para confirmar que la fiesta también puede tener identidad propia. La Plaza del Castillo respondió hasta el último acorde. Ni el calor sofocante de la noche pudo frenar un concierto que terminó convertido en una de esas celebraciones colectivas que solo encuentran un marco como los Sanfermines. La Txama cumplió su promesa: armó una buena fiesta y dejó al público con ganas de repetir.

