Conciertos

La Txama cumple su promesa y arma la fiesta en la Plaza del Castillo

El pop con toques mexicanos triunfó ante miles de personas

Fotos del concierto de la Txama en San Fermín 2026

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Fotos del concierto de la Txama en San Fermín 2026ANDER LUQUIN

Abraham Del Pozo Zabaleta

Actualizado el 13/07/2026 a las 16:14

La plaza del Castillo apenas tuvo tiempo para recuperar el aliento. Pasada la medianoche, el calor seguía sin dar tregua, pero el ambiente invitaba a quedarse. Nadie parecía tener prisa por abandonar uno de los escenarios principales de las fiestas. El grupo, integrado por Tuli El Bachatuli, Luis Sánchez 'Compa Luis', Aitor Valcarlos, Jonatan Quiñones 'Afu', Martina Soto y Compa Peio, aterrizaba por primera vez en el cartel oficial de San Fermín con una promesa muy clara. "Siempre armamos una buena fiesta en nuestros conciertos. La gente va a disfrutar, va a bailar y no se va a arrepentir de haber venido", adelantaba días antes el cantante Luis Sánchez. La plaza del Castillo acabó dándole la razón.

La formación navarra, integrada por Tuli El Bachatuli, Luis Sánchez 'Compa Luis', Aitor Valcarlos, Jonatan Quiñones 'Afu', Martina Soto y Compa Peio, debutaba este año en el cartel oficial de San Fermín. Días antes, Luis Sánchez lo había resumido con una frase sencilla: "La gente va a disfrutar, va a bailar y no se va a arrepentir de haber venido". Bastó el primer cuarto de hora para comprobar que no era una promesa lanzada al aire.

Los músicos aparecieron vestidos de blanco y rojo, con pañuelo y faja, mientras sonaba una versión de la sintonía de la Liga de Campeones adaptada a La Txama. Después llegó una jota y, enseguida, un sonoro "¡Gora San Fermín!" que desembocó en Guadalupe, uno de los temas más esperados por un público que ya cantaba prácticamente desde el primer acorde.

La noche también tenía un significado especial para la banda. Coincidía con el cumpleaños de Jonatan Quiñones 'Afu' y con la llegada del de Luis Sánchez, de modo que el cambio de día terminó convirtiéndose en una celebración compartida con toda la plaza.

A partir de ahí, el concierto apenas dio tregua. Canción tras canción, La Txama fue enlazando su particular mezcla de música mexicana, cumbia, ska, rock y sonidos populares vascos mientras la Plaza del Castillo respondía con palmas, bailes y abrazos entre cuadrillas.

Fueron cayendo algunos de los temas más conocidos del grupo, como Laister izango gara berriz, La Txama, Bihotzan, Beti Bezala o MUSA 13, acompañados por una pantalla en la que se mezclaban imágenes de Pikachu, Moe, de Los Simpson, o Mario y Luigi patinando sobre hielo. Un punto de humor que encajó con el ambiente festivo de la noche.

También hubo espacio para las canciones más recientes. Mara-Mara y Un día así, publicadas este mismo año, sonaron con fuerza y fueron coreadas casi de principio a fin por una plaza completamente entregada.

"Esto es más exigente que un encierro de San Fermín", bromeó Tuli desde el escenario, provocando las risas del público. Lejos de aflojar, la banda siguió empujando el ritmo mientras desde abajo seguían pidiendo otra y otra más.

Uno de los momentos más emotivos llegó con 'Puro Gudari'. Durante la interpretación, la pantalla proyectó imágenes de Germán Rodríguez en un homenaje que fue recibido con un respetuoso aplauso. A lo largo del concierto también fueron subiendo al escenario varios artistas invitados para compartir algunas canciones, mientras los integrantes de La Txama no dejaban de agradecer el cariño recibido. "Es una locura estar aquí", confesaron.

En las primeras filas, un grupo de amigos de Pamplona, de 25 años, no dejó de cantar durante toda la actuación. Aseguraban que no se pierden ningún concierto de La Txama. "Está siendo una locura", resumían entre canción y canción.

El tramo final mantuvo la misma intensidad con 'Txirula''Derrumbes' y 'Pajaritos', 'Adiós Reina Mía' y 'Fusilaren Hotsa'. Como despedida, el grupo eligió una versión de 'Nafarroa', de Siete Balas, poniendo el broche a un concierto que la Plaza del Castillo alargó hasta el último acorde.

Ni el calor de la madrugada consiguió apagar el ambiente. La Txama convirtió su estreno en el escenario principal de San Fermín en una de esas noches en las que cuesta encontrar a alguien quieto. Había quien bailaba, quien cantaba con los brazos sobre los hombros de su cuadrilla y quien simplemente sonreía mirando al escenario. Al final, la promesa se cumplió: la fiesta estaba servida.

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