El apartado
Los de La Palmosilla nunca vienen solos
Una nueva tradición nacida de la amistad y las aulas navarras


Publicado el 13/07/2026 a las 05:00
Las tradiciones sanfermineras son muchas veces así. Una acción que surge espontánea y que basta repetir otra vez para que ya sea para siempre. Y el apartado de La Palmosilla con el ganadero, Javier Núñez Álvarez, y antiguos compañeros de su paso por Pamplona, donde estudió Derecho en la Universidad de Navarra, ya es una de tantas. Todo empezó en 2019, cuando las reses gaditanas se estrenaron en Pamplona con el premio Feria del Toro. Se retomó en su siguiente visita, tras el parón que provocó la pandemia, en 2022. Y sigue. Este 12 de julio se dejaron notar, con pañuelos para la ocasión y ganas de fiesta. Y con los cánticos para finalizar de posar para el recuerdo. "La Palmosilla, oé. La Palmosilla, oé…" se oyó en todos los rincones y no pasó por alto para el narrador del enchiquerado, Mariano Pascal.
Javier Núñez Álvarez llegó a Pamplona junto a su padre, Javier Núñez Cervera, que creó la ganadería en 1996, y sus hijos, Micaela y Javier. También su madre y su hermana viajaron, aunque no se mezclaron en este acto entre social y taurino con que se cierra la mañana festiva. Le acompañaron un sinfín de amigos "de Derecho, de Económicas y de andanzas" de los años de carrera, en la década de los noventa. "Venimos de San Sebastián, de Bilbao y los que están en Pamplona. Los de más cerca. En cuanto supimos la primera vez se nos ocurrió y no podemos faltar", explicaba el donostiarra Juan Castroviejo junto a Borja Larrañaga.
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Núñez Álvarez agradecía la compañía y el cariño, también de peñistas de Oberena y muchos habituales. "Es un día muy importante para la ganadería. A ver qué pasa porque la Feria no acaba de romper. No recordamos unas fiestas con tanto calor y eso el ganado lo nota al quedar aquí ya sin beber agua. Veremos. Lo importante es poder volver porque ha salido bien", reflexionaba sin ocultar los nervios. Los mismos que tenía el mayoral y que Javier Núñez Cervera veía con más distancia. "Con la edad ya no es para tanto", aseveraba desde un segundo plano en el que se siente más agusto.