Encierro
En el montón del callejón: "¡Hay que sacar a la chica de ahí abajo!"
La rápida intervención de Cruz Roja, Policía Foral y un hombre con un chaleco amarillo en uno de los tapones a la entrada del callejón evitó consecuencias más graves


Actualizado el 11/07/2026 a las 12:54
Falta un minuto. Tensa espera. La plaza de toros está llena desde las siete; la del Ayuntamiento, desde las ocho. Lo confirma un fotógrafo subido al vallado, que distingue, a unos metros, la pantalla de la unidad móvil de RTVE entre la multitud. Amanece. Un sanitario de Cruz Roja contempla cómo la claridad va conquistando el empedrado de la entrada al callejón y comenta, casi para sí, sorprendido: "Después de tantos años, no me había fijado en cómo cambia la luz". Los adoquines empiezan a teñirse de dorado. Los fotógrafos hacen los últimos ajustes en sus cámaras.
Suena el cohete desde Santo Domingo. Riada humana. Corredores de todas las edades y nacionalidades. Jóvenes, veteranos, parejas de la mano. “¡Seguid, seguid, seguid!”, grita un voluntario de Cruz Roja. La primera oleada se convierte en una masa compacta. Después, en un tsunami. Empiezan las caídas. Se escuchan gritos de pánico. Algunos corredores buscan apoyo donde pueden. Se agarran a las piernas de los fotógrafos. Suplican salir. Los cuerpos se amontonan. Se forma un primer tapón a la altura del poste 83. Crece en apenas unos segundos.

La manada logra esquivarlo por la izquierda y el embudo queda encerrado en el lado derecho del callejón. Agentes de la Policía Foral y voluntarios de Cruz Roja tiran de los corredores atrapados. Entonces aparece un hombre con chaleco amarillo y pañuelo rojo de la Federación Navarra de Pelota. No duda. Salta al recorrido cuando todavía siguen entrando corredores y los toros avanzan detrás, junto a los cabestros. Empieza a abrir hueco. Levanta personas una tras otra.
“¡Hay que sacar a la chica de ahí abajo!”, grita alguien. El hombre del chaleco amarillo llega hasta ella. Entre varios consiguen evacuarla con cuidado al otro lado del vallado. Superado el primer tapón, se forma otro unos metros más adelante, a la altura del poste 86, ya en el umbral de la plaza. Dos hombres quedan aplastados contra los tablones. Sus gritos vuelven a disparar la tensión.
El quinto encierro de San Fermín de 2026, con toros de José Escolar, termina en 2 minutos y 36 segundos. La carrera deja el recuerdo de un auténtico tsunami humano. Pero ¿quién es el hombre del chaleco amarillo? Nadie parece conocer su identidad. Ni la Policía Foral, ni la Policía Municipal, ni la Policía Nacional. Tampoco el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea lo identifica como uno de sus sanitarios.
