Entrevista

Cómo sobrevivir a la multitud: el gran reto de San Fermín

El ruido, la falta de espacio y la sensación de pérdida de control pueden convertir algunos actos en una experiencia estresante. Así explica Arantxa Zarranz cómo reacciona el cuerpo y qué podemos hacer

ARANTZA ZARRANZ , PSICÓLOGA
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Arantza Zarranz, psicólogaeduardo buxens
ARANTZA ZARRANZ , PSICÓLOGA

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Noelia Gorbea

Publicado el 10/07/2026 a las 16:48

San Fermín es sinónimo de fiesta, emoción y encuentro, pero no todas las personas lo viven de la misma manera. El bullicio, las calles abarrotadas, el ruido y la intensidad en algunos actos pueden generar en según quien sensación de agobio, ansiedad o pérdida de control. Lejos de ser una reacción extraña, la psicóloga Arantxa Zarranz recuerda que sentirse sobrepasado en contextos de gran concentración de personas es una respuesta relativamente frecuente. La clave, explica, está en encontrar una forma de disfrutar que resulte compatible con el propio bienestar.

¿Hasta qué punto es frecuente sentir agobio o ansiedad en unas fiestas como las que vienen? 

Las grandes aglomeraciones pueden activar en el cuerpo una especie de ‘respuesta de alarma’, como si existiera una situación de amenaza. Esto puede ocurrir por la dificultad para moverse, la cantidad de estímulos o la imprevisibilidad del comportamiento ajeno. No se trata tanto del miedo a las personas sino de un contexto que reduce la sensación de control. Además, hay quienes son más vulnerables por experiencias previas o por una mayor sensibilidad a sus propias sensaciones físicas. Quizá la contradicción sea que hay quien adora San Fermín pero sufren cuando llega el momento. 

¿Cómo se explica? 

Estas fiestas suelen asociarse a experiencias muy positivas: amistad, pertenencia, identidad, diversión o recuerdos agradables. Sin embargo, esas mismas situaciones pueden generar incomodidad o ansiedad. No es una contradicción. Una persona puede disfrutar enormemente del 6 de julio y, al mismo tiempo, sentirse desbordada.

¿Qué puede generar más tensión o sensación de pérdida de control? 

Actos como el Chupinazo, los conciertos, los encierros o las calles estrechas pueden resultar especialmente exigentes para algunas personas. También influyen ambientes donde el consumo de alcohol aumenta la sensación de desinhibición y dificulta prever lo que puede ocurrir. Más que una situación concreta, suele influir la combinación de mucha activación, poca capacidad de movimiento y escasa sensación de control. 

¿Existe presión social para participar en determinados actos? 

Sí. Y no siempre es una presión explícita. Muchas veces tiene que ver con la sensación de pertenencia al grupo. En San Fermín puede aparecer la idea de que hay que estar en determinados actos para formar parte de la experiencia colectiva. Eso lleva a algunas personas a participar en planes que realmente no les apetecen por miedo a quedarse fuera o perderse algo importante. 

¿Qué señales indican que alguien está sufriendo ansiedad por una aglomeración? Puede aparecer sensación de falta de aire, palpitaciones, tensión muscular, sudoración, mareo o presión en el pecho. También es frecuente sentir que uno está atrapado o experimentar una necesidad urgente de abandonar el lugar. En muchas ocasiones, el sufrimiento aumenta cuando la persona centra toda su atención en intentar eliminar esas sensaciones. 

¿Qué puede hacer alguien para disfrutar de San Fermín sin que las aglomeraciones le amarguen la experiencia? 

Asumir que cierto nerviosismo es normal en un entorno tan intenso. Prepararse no significa garantías sino que se puede gestionar. También es recomendable la planificación: acudir acompañado, fijar puntos de encuentro, conocer zonas más tranquilas o elegir horarios menos concurridos. Y, sobre todo, recordar cuál es el motivo por el que se quiere estar allí. Cuando toda la atención se centra en vigilar si aparece ansiedad, es fácil perderse la experiencia. 

Cuando aparece el malestar, ¿es mejor marcharse? 

Si la ansiedad es muy elevada, puede ser una decisión adecuada y una forma de autocuidado. Cuando el malestar es más moderado, a veces basta con introducir pequeños ajustes: reducir el ritmo, respirar con calma o dirigir la atención hacia elementos concretos del entorno. El objetivo no es aguantar a toda costa, sino actuar con libertad. 

¿Se puede disfrutar de la fiesta sin acudir a los actos más multitudinarios? 

Por supuesto. Los Sanfermines ofrecen muchísimas formas de participación y no hace falta estar siempre donde está todo el mundo. Disfrutar tiene que ver con encontrar una manera que encaje con cada persona. 

Para terminar, ¿qué le diría a alguien que adora San Fermín pero teme las multitudes? 

Que no existe una única forma correcta de vivir estos nueve días. Se puede disfrutar sin necesidad de exponerse a situaciones que sean difíciles de gestionar. Aceptar que puede aparecer cierta incomodidad forma parte de la experiencia, pero también lo es respetar los propios límites. Cuando el disfrute y el cuidado personal van de la mano, la vivencia suele ser más satisfactoria.

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