Marlena, dúo que actúa este viernes en Sanfermines: “Seguiríamos siendo felices en una sala de cincuenta personas”

Tras protagonizar un concierto “divertidísimo” en su primera visita a Navarra, hace cuatro meses en la Sala Totem, Ana Legazpi y Carolina Moyano se estrenan hoy en los Sanfermines

Ana Legazpi González y Carolina Moyano García fundaron en 2020 el dúo musical Marlena
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Carolina Moyano García y Ana Legazpi González fundaron en 2020 el dúo musical MarlenaPablo Tuche
Ana Legazpi González y Carolina Moyano García fundaron en 2020 el dúo musical Marlena

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Javier Estévez

Publicado el 10/07/2026 a las 05:00

Ana Legazpi González va a cerrar este viernes el círculo que se abrió el día de su nacimiento, en Madrid. Asociada a los Sanfermines desde que llegó a este mundo el 7 de julio de 1997, esta noche será la primera en las fiestas para ella. Y la vivirá, desde las 23.45 horas en la plaza del Castillo, junto a su mejor amiga, Carolina Moyano García (Madrid, 10 de mayo de 1995). Ambas conforman Marlena y regresan a Navarra cuatro meses después de su primera visita, cuando vendieron todas las entradas en un lugar “complicado”, pero donde vivieron una noche “increíble”.

¿Cómo fue aquel concierto en la Sala Totem?

Ana Legazpi (A. L.): Divertidísimo. Fue la primera vez allí y fue increíble. Había como mil personas. Para mí, lo nunca visto, porque Pamplona es un terreno complicado y alucinamos: había mucha gente dándolo todo y se sabía cada canción de principio a fin.

¿Por qué es complicado?

A. L.: El norte en general es complicado, pero una vez entras ahí, la gente te lo agradece de por vida.

¿Cambia la forma de preparar un concierto donde la gente paga por verles con respecto a uno gratis?

Carolina Moyano (C. M.): Quizá en la Totem hay más tiempo para explicar las canciones, pero entendemos que en los Sanfermines la gente irá con ganas de fiesta, de bailar y de darlo todo.

Llegarán con 'single' nuevo, estrenado hace un par de semanas: 'Nadie se muere de amor'. Es una afirmación muy rotunda, ¿no?

A. L.: Hombre, te lo digo yo, que pensaba que me moría y, al final, aquí estoy. Me dejaron de muy malas formas y yo pensaba que se me iba la vida en ello. Enfermas, dejas de comer, dejas de priorizarte, te comparas, escuchas el ruido que no debes escuchar... Son unos meses muy críticos, incluso años. He estado ahí, y lo bueno de eso es que he aprendido mucho.

¿A qué se agarró en esos momentos?

A. L.: Intentas pasarlo sola para no fastidiar a nadie y al final pagas todo con la gente que te quiere. Hay que apoyarse en amigos y en familia, que es lo que te queda para siempre.

¿Cómo de importante es tener un buen círculo cercano?

C. M.: Fundamental. Tenemos nuestro grupo de amigas en común, nuestros grupos del colegio, nuestra familia, gente que nos ha acompañado desde el primer momento y gente que se ha ido sumando también, gente que nos quiere como somos en casa y como somos en el escenario y que cuando nos tiene que dar una collejita, nos la puede dar.

¿Ha moldeado sus relaciones el aumento de popularidad?

A. L.: En cuanto a círculos, tenemos los de siempre y somos muy rotundas en eso. Pero nos cuesta mucho más relacionarnos en el mundo de la música. A día de hoy ya nos soltamos más, pero se mira mucho el mundo de las redes: el que tiene más seguidores, el que tiene más oyentes, el “si tú no eres nadie, yo no te hablo”...

¿Les han menospreciado por ser inferiores en algún sentido?

A. L.: No te lo dicen, pero se nota en premios, en festivales... Los tíos nos encantan, pero en el indie son muy secta y nosotras estamos tocando los huevos un poquito, porque somos las únicas tías que están en un festival pop y en uno indie al mismo tiempo, en una radio indie y en una más 'mainstream'.

¿Vieron desde el primer momento que su proyecto tenía futuro?

A. L.: La verdad es que no. Cada una tenía su carrera —yo estaba estudiando ADE y Carol, Arquitectura— y en la música nunca sabes por dónde van a ir los tiros. Pero empezamos a hacer programas de tele, veíamos que gustábamos un poco, hicimos la primera gira de versiones y venía gente, cincuenta personas o menos, y éramos las más felices del mundo... Seguiríamos siendo las más felices en una sala de cincuenta. 

Y al mismo tiempo que su proyecto cogía forma se convirtieron en mejores amigas.

C. M.: Ha ido todo muy de la mano. Vivimos situaciones que no son muy normales, momentos de tensión, de nervios, buenos, malos... Creo que nos hemos acompañado y eso forja mucho la relación de amistad.

¿Recuerdan el día que se conocieron?

A. L.: Como si fuese ayer. Fue en 2017 en Mirasierra (barrio de Madrid), y la verdad es que creo que nos hemos visto todos los días de estos nueve años.

C. M.: De una forma muy casual se ha ido construyendo tanto la amistad como el proyecto, y creo que eso también es la base de Marlena.

Les voy a pedir que hagan un ejercicio: que cada una diga un par de cosas buenas de la otra.

A. L.: Carol es una persona superconstante, superresponsable y creo que la mejor amiga que puede tener alguien. Somos cero cursis; es un buen ejercicio.

C. M.: Ana es una persona inquieta en el buen sentido, curiosa y ambiciosa, y eso le hace ser tan creativa. También es muy trabajadora y ha aprendido mucho a llevar las situaciones malas a un punto bueno. Todo ese mejunje la convierte en una persona carismática en muchos aspectos.

A. L.: ¡Ole!

C. M.: [Ríe].

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