Encierro 

"He mirado al toro a los ojos"

El estellés Enrique Murguialday se encontró con su cuerpo tendido en el suelo al paso de 'Juncoso' 

El morlaco de Álvaro Núñez pasa al lado del cuerpo tendido de Enrique Murguialday.
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El morlaco de Álvaro Núñez pasa al lado del cuerpo tendido de Enrique Murguialday.Rodrigo Jimenez
El morlaco de Álvaro Núñez pasa al lado del cuerpo tendido de Enrique Murguialday.

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Natxo Gutiérrez

Publicado el 10/07/2026 a las 16:38

Desde su puesto de responsable de planta de la firma Chipala Medioambiente, en Estella, Enrique Murguialday Valerdi repasaba, rebasado el mediodía, el episodio de la mañana que dio con su cuerpo de bruces con el suelo al acercarse el colorado de ojo perdiz de Álvaro Núñez. “Con el último toro, le he mirado a los ojos, por decirlo de alguna manera”. Su descripción no pudo ser más gráfica del apuro al que se vio expuesto con Juncoso a escasos centímetros de su rostro. 

La película del encierro, en su caso, comenzó con “dos toros y un cabestro” de cabeza, a los que mantuvo el ritmo con una carrera en paralelo. La experiencia de un hombre con 26 años esquivando el peligro en cada amanecer de Sanfermines se trabó con un tropiezo inoportuno e inesperado. Tuvo la desdicha de pisar a un compañero de infortunio y se caer al suelo. 

El tropiezo le colocó en una situación comprometida. Su cuerpo “quedó uno poco más abajo” dentro de la motonera. En esto, la fortuna quiso que los cabestros de cierre llegasen justo a tiempo, antes incluso de que Juncoso pudiese reaccionar con instinto de protección y arremetiese con un derrote ante su soledad. Superado el susto y “dolorido” con las magulladuras propias de la caída, el experto corredor de Estella compartió varias reflexiones a partir de lo acontecido. 

La primera de ellas es que “hay que vivir la tensión de los encierros. Vienen bien estas cosas para ponerse las pilas”. Dicho de otro modo, para ser consciente del riesgo que se asume en cada carrera. “Hay que saber donde se mete uno y ser consciente de la responsabilidad que supone”, puntualizó. En segundo lugar, no pudo sino recordar que “cada vez hay más gente, incluso con experiencia, que corre el encierro”. “El cambio de dinámica” que aprecia es que “hay montones, incluso en el centro de la calle, donde antes no había. Con más corredores y con los toros cada vez más rápidos, esto se está convirtiendo en un imposible”.

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