Centenario de 'Fiesta'

La firma de Ernesto Hemingway, más de 60 años en una estantería navarra

Más de 60 años cumple la firma de Ernesto Hemingway, sí, con o, en un libro de edición francesa de ‘Fiesta’. El autor lo firmó al director del Manicomio, Federico Soto

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Primeras páginas del libro donde se ve la firma del autorbuxens
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Marialuz Vicondoa

Publicado el 10/07/2026 a las 05:00

La firma de Ernest Hemingway ha reposado durante más de 60 años en una estantería navarra, la de la biblioteca del psiquiatra Federico Soto Yarritu (1906-1989), el que fuera durante más de 41 años director médico de lo que es hoy el Psicogeriátrico de Pamplona y que en aquella época era conocido como el Manicomio. La rúbrica la estampó en Pamplona el propio escritor en un libro que es una edición francesa de 1949 de ‘Fiesta’, obra que este año cumple su centenario y que sirvió para catapultar las fiestas de San Fermín por el mundo entero. 

El libro que puede presumir de tener la firma de su autor, Hemingway, lleva por título ‘Le soleil se lève aussi’ (El sol siempre sale’), versión francesa del título original norteamericano ‘The sun also rises’ y que en España se tradujo por ‘Fiesta’. 

El autor de ‘El viejo y el mar’ (1954), obra que le valió el Nobel de Literatura, estampó su firma un día cualquiera de los Sanfermines de 1959. Era el último año que pasó en San Fermín. Moriría en 1961. 

Tuvo que ser 1959 la fecha en que firmó el libro porque la propietaria de “esta joya literaria” la compró un 8 de noviembre de 1957, en Ginebra, sin saber ni imaginar que un día la firma del autor abriría el libro. Por otra parte, el experto en Ernest Hemingway Miguel Izu asegura que en 1958 el escritor no pisó suelo pamplonés: “En 1958 no estuvo en Pamplona, anduvo entre Cuba y EE UU. No regresó a España hasta mayo de 1959 y es en ese año cuando vivirá sus últimos Sanfermines”, afirma. Por lo que no queda duda de que la firma en este ejemplar de la editorial Gallimard data de los Sanfermines de 1959. 

La firma del escritor divide casi por la mitad esa primera página en blanco que todo libro regala al lector para sus dedicatorias y fechas de adquisición. Todas las letras del nombre y apellido del escritor ‘rompen’ con elegancia y protagonismo la vetusta y ya amarillenta página. ¿Todas las letras? Sí, pero incluso una más, la o que se añade al final de su nombre. Firma como Ernesto. Explica Izu que al escritor le gustaba que le llamaran en España así. 

A: EDUARDO BUXENS F: 07 JULIO 2026 L: DN T: PORTADA DE LA PUBLICACIÓN FIESTA DE ERNEST HEMINGWAY EN FRANCÉS CON LA FIRMA DEL AUTOR
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A: EDUARDO BUXENS F: 07 JULIO 2026 L: DN T: PORTADA DE LA PUBLICACIÓN FIESTA DE ERNEST HEMINGWAY EN FRANCÉS CON LA FIRMA DEL AUTOREduardo Buxens
A: EDUARDO BUXENS F: 07 JULIO 2026 L: DN T: PORTADA DE LA PUBLICACIÓN FIESTA DE ERNEST HEMINGWAY EN FRANCÉS CON LA FIRMA DEL AUTOR

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Por encima de su nombre, en la parte superior, aparece otra firma, la de la dueña del libro: María Antonia Soto Carasa, a la sazón, hija del popular psiquiatra de Pamplona de aquella época. Y sobre esta firma, y en este caso a lápiz, una cifra, 2,30, que pudiera indicar el precio en francos suizos de este libro de edición de bolsillo, “le livre de poche. Texte intégral’, según dice la portada de este ejemplar, que cuenta con el prólogo de Jean Prévost y que sobrevive con más que dignidad el paso del tiempo. María Antonia Soto es la hija mayor del psiquiatra Federico Soto Yarritu. Terminó en junio de 1957 sus estudios como Ayudante Técnico Sanitario (lo que luego sería Enfermería), en lo que era el Estudio General de Navarra (después, Universidad Navarra). En septiembre viajo a Ginebra, Suiza, a trabajar en la Clínica Beaulieu como enfermera. 

Un día de ese año que permaneció en Ginebra compró en una librería el citado libro. “Yo leía en francés. No sé muy bien por qué me interesó ese libro porque entonces ni el título ni el autor tenían la fama de hoy. Igual me llamó la atención porque hablaba de San Fermín”, recuerda. “Al regresar a Pamplona, volví a casa de mis padres porque yo entonces era soltera y lo dejé en la biblioteca que tenía mi padre en casa donde estaba su consulta médica y que todavía hoy conservamos”. 

La firma en el libro

Pero, ¿cómo llegó ese libro a manos de Ernest Hemingway? A Federico Soto le gustaba ir a los toros y solía acudir con alguna de sus hijas. Un día de esos Sanfermines de 1959 advirtieron una aglomeración de gente alrededor de Hemingway, que estaba firmando todo lo que le ponían por delante, desde servilletas, a pañuelos de San Fermín, entradas de la corrida... 

Fue entonces cuando el psiquiatra dijo a su hija María Ángeles, con la que acudió ese día:

 -Mañana te acercas a la librería Gómez y compras un libro de Ernest Hemingway para que lo firme, en lugar de hacerlo en un pañuelo. 

Pero María Ángeles Soto sabía que en la librería de su padre esperaba el libro que había traído su hermana María Antonia de Ginebra. Fue el que cogió y el que llevó al día siguiente para que el Premio Nobel se lo firmara. 

Así fue cómo, después de aquella corrida, ‘Le soleil se lève aussi’ con la firma del autor regresó a la biblioteca de Federico Soto para alternar con psiquiatras de referencia, como sus admirados alemanes, y con todos los numerosos ejemplares que conforman una biblioteca que hoy se conserva tal como la dejó el director del manicomio el día de su muerte en 1989.

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