San Fermín
El legado que sigue sonando en La Pamplonesa
Juan Escribano transmitió a su hijo Juan la pasión por la música y por La Pamplonesa. Hoy, es él quien mantiene viva esta tradición


Publicado el 09/07/2026 a las 05:00
En 1995 no solo se iba de La Pamplonesa uno de sus trombonistas, sino que también lo hacía su archivero. La primera procesión de San Fermín que Juan Escribano Cañada (Villamalea, 1929) vio, una vez jubilado, fue junto a su mujer Blanca Martínez, en la calle San Antón. Para él, una manera diferente de vivir un 7 de julio; para ella, la más emotiva. Su marido ya no formaba parte de la comitiva, aunque sí lo hacía su hijo, Juan Escribano Martínez, clarinetista y su relevo en la música.
Escribano (padre) llegó desde Albacete a Pamplona con 17 años para realizar el servicio militar en la Banda Militar. Esta decisión marcaría el rumbo de su vida musical, que no finalizó hasta 1995 con su salida de La Pamplonesa.
“El bar Río, en San Nicolás, lleva el nombre de la primera orquesta que formé”, explica Escribano, sentado en un banco de la Residencia de Mendavia, donde actualmente vive. En 1957, con 28 años, accedió a La Pamplonesa. Y, sintiendo que podía aportar más, en 1963 consiguió la plaza de conserje-ordenanza. A partir de ahí, su responsabilidad creció. No solo seguía las partituras, sino que se encargaba de guardar y administrar las de sus compañeros, firmar documentos y asegurarse de que el material estuviese en orden para cada ocasión.
UNA PASIÓN COMPARTIDA
En 1985 logró convencer a su hijo Juan y a su amigo Jesús Garisoain para que entrasen en La Pamplonesa. “Mi hijo me costó más; él quería tocar la batería”, recuerda Escribano. Juan (hijo) entró para ocupar una plaza de “educando” y comenzó a tocar el clarinete, instrumento que sigue tocando. “Mi padre fue mi referente. He seguido la banda desde los cinco años, yendo a los conciertos con mi madre”, cuenta el actual miembro de La Pamplonesa, que recuerda esos años compartidos con la “tranquilidad” de que “no iba a faltar a ningún acto”.
El andador que utiliza Juan Escribano (padre) como apoyo para moverse por Mendavia sirve también como baúl de los recuerdos, y de él comienzan a salir recortes de fotografías y periódicos que desvelan la vida plena de un músico. “Aquí salgo junto a mis compañeros Tobes y Márquez; era agosto de 1958 y estábamos grabando la película 'Gayarre'”, se refiere a una fotografía tomada en la Plaza Consistorial. “La pusimos en la exposición del centenario y la tengo colocada en casa”, detalla.


“La constancia, la perseverancia y el trabajo” son valores que Escribano hijo aprendió de su padre, los mismos que ahora pone en práctica en cada concierto con La Banda. Porque los músicos de La Pamplonesa ya no llevan gorra, pero mantienen intacto el legado de quienes les precedieron.


DNI
Juan Escribano Cañada nació el 21 de agosto de 1929 en Villamalea (Albacete). Llegó a Pamplona con 17 años para hacer el servicio militar en la Banda Militar. Se casó con Blanca Martínez y juntos tuvieron a Juan Escribano Martínez, que nació el 4 de mayo de 1970 en Pamplona. Este está casado con Eva Díaz y tienen dos hijos, Sandra y Aarón. Escribano padre fue miembro de La Pamplonesa de 1957 a 1995 y Escribano hijo lleva en ella desde 1985.