San Fermín 

 "Cada día estoy más enamorada de Pamplona"

La relación entre el cartel y su autora es más íntima de lo que pueda parecer. Marta Garatea se muestra risueña y desenvuelta. Tras vivir en Barcelona, cree que ha llegado el momento recuperar las raíces de la ciudad que le vio nacer hace 31 años: Pamplona

Marta Garatea se apoya en el vallado número 1 del callejón de la Plaza de Toros de Pamplona
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Marta Garatea se apoya en el vallado número 1 del callejón de la Plaza de Toros de PamplonaIRATI AIZPURUA
Marta Garatea se apoya en el vallado número 1 del callejón de la Plaza de Toros de Pamplona

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Ruperto Mendiri

Publicado el 05/07/2026 a las 05:00

¡Me encantaría diseñar globos!”. A Marta Garatea Almagro (Pamplona, 1995) le cuesta un poco entrar en la conversación. Pero cuando se relaja, va delatando una personalidad propia, sin postureo, franca. De repente, irrumpe con ocurrencias así. Diseñar globos o fuegos artificiales, una de sus pasiones y citas ineludibles en San Fermín. “Los fuegos son brilli-brilli y todo estímulo: color, ruido, brillo. Es lo mío”, dice. Pura naturalidad. La ganadora del concurso del cartel de San Fermín creció en Artica, en el pueblo, pero quería vivir de niña, dice, en el barrio de Mendebaldea. “Es que mis amigues del colegio eran de allí”, aclara. Marta utiliza el lenguaje inclusivo como un compromiso con la gente que le rodea, según dice. Tiene 31 años y es hija de su tiempo.

Su cartel ‘La cuadrilla’ se impuso entre 488 diseños presentados al concurso de 2026. Desde el leguaje de la ilustración, ámbito en el que se formó en la barcelonesa Escuela Joso, Marta recrea diferentes momentos de San Fermín. Son lugares comunes, hitos de las fiestas, pero observados desde la óptica de la autora, desde su sensibilidad. El toro come churros con San Fermín en un derroche de fantasía, mientras conviven en el cartel con personajes muy reales, inclusivos -“una persona no binaria”, matiza- y también con discapacidad: una chica en silla de ruedas o un joven con implante coclear, ambos en lo alto del cartel, disfrutando de los fuegos artificiales, “del color, del ruido, del brillo”.

La vida en el cartel

Dos mujeres de edad similar, Marta Garatea en este 2026 y Sandra Nadal (Pamplona, 1990) en 2025, han ganado el concurso del cartel con dos obras que han cosido de alguna manera a su propia biografía. El año pasado fue Hogar pamplonica, aquella fachada con ropa sanferminera ondeando al sol en sus balcones. La casa del cartel, en La Milagrosa, era la de la abuela de la autora. Marta Garatea, en este 2026, muestra los Sanfermines como un carrusel de momentos y emociones vividos por ella y ligados a la fiesta. Los dos carteles tienen el aval de la gente, del público, que es quien elige el diseño ganador con sus votos. El triunfo de ambas es inapelable y un espaldarazo a sus carreras.

- ¿Quién es Marta Garatea?

- Pues no me habían hecho nunca esa pregunta. Soy una ilustradora de Pamplona. Cuando no tengo trabajo, pienso si debería seguir dedicándome a la ilustración o abrir una floristería.

La explosión de felicidad de saberse ganadora en este 2026 también escondía momentos menos dulces. Por un lado, no poder trabajar todo lo que le gustaría -pese a que le representa la agencia neoyorquina Astound- y también tener que leer algunos comentarios que le dolieron cuando ya era finalista, incluso cuando ganó el concurso. “ Soy freelance y tengo un alquiler que pagar. No tengo todo el trabajo que me gustaría. Pero bueno, a mí lo que me gusta es que a la gente le lleguen mis dibujos. Si gusta el cartel y saca una sonrisa, estoy súper contenta por eso. Pero también vi comentarios hirientes en redes: ‘una mierda, demasiado cargado’. Ya sé que no llueve a gusto de todos. Yo me quedo con la gente que lo votó, que está siendo encantadora. Me siento súper agradecida”, confiesa.

VIVIR EL CHUPINAZO

Y así es. Como en el cartel, Marta Garatea lleva casi dos meses en un carrusel de emociones. Mañana marcará un nuevo hito en su vida sanferminea cuando vea el chupinazo desde la Casa Consistorial, un privilegio reservado a unos pocos. “Me decían que podía llevar una o dos personas. Pensé en llevar a mi abuela. Ha perdido la vista de un ojo porque, como no quiere molestar a nadie, no dijo nada. Le queda un poquito de visión del otro. Le dije a mi madre: ‘Si llevamos a la abuela...’. Pero me dijo que no la metiera en esto. Me da pena porque es tan disfrutona... Le encanta la fiesta y está tan guapa cuando va de blanco”, se emociona.

La ilustradora Marta Garatea, en un momento de la entrevista
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La ilustradora Marta Garatea, en un momento de la entrevistaIRATI AIZPURUA
La ilustradora Marta Garatea, en un momento de la entrevista

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La ilustradora pamplonesa es hija del arquitecto Diego Miguel Garatea. Su madre biológica, María del Carmen Almagro, falleció en 1997, cuando Marta apenas tenía dos años. Ahora llama ‘mamá’ a María Pilar Armendáriz, Pili, enfermera, la actual esposa de su padre. “Mi madre y Pili eran mejores amigas del alma desde que se conocieron en Sesma”, cuenta Marta. Las dos amigas y sus maridos trabaron una enorme amistad con los años. Pero llegó la enfermedad. Y al mismo tiempo la separación de la otra pareja. “Uno se apoyó en el otro. Cuando mi madre se estaba muriendo, le dijo a Pili: ‘Cuida de mis hijas’. Mi hermana siempre decía que tenemos la referencia de que mi padre sigue queriendo a mi madre y, aun así, también quiere a Pili. Como que el amor siempre lleva más amor”, sostiene.

Marta Garatea ha crecido en una famila con tres hermanas más, una biológica, cuatro años mayor que ella, y otras dos, fruto del anterior matrimonio de Pilar. “No puedo llamar ‘madrastra’ a mi madre. Ella dice que se enamoró de nosotras antes que de mi padre. Es que estuvo en mi parto acompañando a mi madre. Me ha acogido desde recién nacida. He llegado a crecer con tres pares de abuelos”, relata.

Marta Garatea es perfeccionista. Poca gente sabrá que el cartel La cuadrilla se concibió inicialmente para el concurso del cartel de 2025. “Pero se me echó el tiempo encima y no pude terminarlo”, declara. El trabajo principal de la autora del cartel de San Fermín de 2026 es la ilustración de libros, varios de ellos infantiles. Al menos dos títulos de la mítica -al menos en los 80- colección de Barco de Vapor están ilustrados por ella: La cosa negra, de Roberto Aliaga, y Cien veces yo, de Martín Piñol. “Yo necesito estar con algo entre manos, algún proyecto. Si no, me vuelvo loca”. Por eso, espera que el triunfo del cartel le abra nuevas puertas en el mundo de la ilustración.

El caso es que presentó el cartel con el deseo de que se valorase todo el trabajo que hay detrás. “Para mí ya fue un premio que el diseño estuviese entre los 10 primeros. Me daba con un canto en los dientes. De hecho, pensaba que no iba a gustar. Está demasiado abarrotado. Hasta yo lo sé. Pensaba que a la gente le parecería bonito, pero que votarían a otros. Luego me enteré que había gente que había apreciado que mostrase, por ejemplo a una persona en silla de ruedas”, narra. Marta Garatea practica un deporte poco conocido, sobre patines, el rolller derby, una curiosa mezcla de rugby y patinaje con mucho contacto físico.

LA VIDA EN SILLA DE RUEDAS

Tanto es así que hace un año, Garatea sufrió una lesión en un partido con su equipo, Nafarriors. “Me rompí el peroné. Así que empecé a utilizar una silla de ruedas y me recorrí todo el Casco Viejo. Pamplona no está adaptada para una silla de ruedas. Es un desastre. Como soy muy cabezota, no dejé que nadie me ayudase, así que iba impulsándome hacia atrás, como un calamar”, desvela la autora, demostrando una vez más la relación umbilical entre el cartel y su propia vida y experiencia.

Y es que el cartel constituye un puzzle de fragmentos de los asuntos que le gustan y le preocupan a su autora. El cartel es ella. “Intento ser una persona que cuida a los que tiene cerca, como todo el mundo. Intento tener a los amigos presentes siempre que se pueda; últimamente ya nos hemos hecho mayores, todos tenemos horarios y tienes que hacer que se junten los astros para quedar con tus colegas, así que se hace lo que se puede”, declara. Hace poco más de un año regresó a Pamplona tras el vivir en Barcelona.

Volví a Pamplona y no sabía si me iba a quedar, pero entre que tenía familia aquí, que necesitaba echar un poco de raíces todavía, y luego rehice amistades que ahora son mis amigas de aquí, son un poco los que me hicieron quedarme y cada vez estoy más enamorada de Pamplona como para quedarme ya aquí”, declara. La hija pródiga que ha puesto imagen a los Sanfermines de 2026.

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