Pamplona
'Conciertazos' para la historia de San Fermín
Pamplona no puede permitirse traer a sus escenarios a primeros espadas de la escena de rock and roll internacional, pero ha contado con varias figuras legendarias


Publicado el 07/07/2025 a las 07:47
Todavía resuena en el cajón de las ideas imposibles aquel amago del anterior alcalde de Pamplona, Enrique Maya (NA+) de trufar una noche sanferminera con un grupo de primerísima línea. Se llegó a hablar incluso de ¡The Rolling Stones! La banda británica juega en otra galaxia muy, muy lejana, con unos ingresos por concierto de unos 11 millones de euros y un caché por una velada privada de 7 millones. Teniendo en cuenta que el presupuesto total de los Sanfermines de este 2025 no llega a los 2 millones, la idea es directamente una quimera. Contar con una banda del poderío de los Stones supondría cambiar el concepto de música en la calle, gratuita y para todos los públicos de las noches sanfermineras. Solo sería posible cobrando entrada y en el Sadar.
No obstante, las fiestas de San Fermín han contado con grandes estrellas de la escena internacional y figuras históricas, que marcaron con su trayectoria el devenir del rock and roll. Sin duda, el músico más destacado que ha pisado un escenario en San Fermín es Chuck Berry (6,2 millones de oyentes mensuales en Spotify). Considerado uno de los padres del rock and roll, llegó a la capital navarra en los Sanfermines de 2008 para poner patas arriba la plaza del Castillo. Su himno Johnny B. Goode sonó hasta en dos ocasiones en el escenario pamplonés, la misma canción que se llevó la sonda espacial del Voyager como demostración de la genialidad terrícola. Así es. Roll Over Beethoven, Rock and Roll Music, Memphis o Maybellene son otros de sus hits imperecederos.
Berry llegó a Pamplona con 81 años y ataviado con una rutilante camisa de lentejuelas roja. Basta echar un vistazo a vídeos de actuaciones históricas con The Beatles (maravilloso el gesto de Berry ante los berridos de Yoko Ono) o con The Rolling Stones -corrigiendo un riff a Keith Richards- para entender la dimensión del padre del rock and roll. “Chuck Berry fue mi héroe número uno. Su estilo de tocar guitarra, sus canciones y su actitud… ¡Fue la base de todo lo que hicimos!”, llegó a decir Richards, el guitarrista de The Rolling Stones (27,2 millones de oyentes). Sin duda, el cenit de los bolos sanfermineros. Berry, en realidad Charles Edward Anderson Berry (San Luis, Misuri), falleció en 2017 a los 90 años. Su actuación queda para la historia más dorada de los Sanfermines.
Y es que resulta complicado alcanzar semejante calidad tan totémica. El cartel de conciertos de San Fermín combina artistas nacionales (imposible incorporar un cabeza de cartel de un festival grande español del momento) con algunos nombres internacionales y algunas bandas locales. El presupuesto para las actuaciones de este año, las de la plaza del Castillo y las de la plaza Compañía, es de 306.600 euros. Se lo reparten 13 bandas y artistas. Y da para lo que da. Es más fácil satisfacer al público con grupos locales -Barricada, Gorka Urbizu, El Columpio Asesino, entre otros- y garantizarse un llenazo en la plaza del Castillo, que no suele cumplirse en la plaza Compañía.
BLITZKRIEG BOP
Más bandas históricas que han pasado por San Fermín. O, en este caso, miembros de bandas históricas. Uno es Marky Ramone (18.000 oyentes mensuales), segundo batería de la banda neoyorquina Ramones, fundadora del punk, creadores de melodías excepcionales, hits rotundos, espídicos y directos, con uno de los mejores cantantes que ha dejado la historia del rock’n’roll: Joey Ramone. Marky, que llegó a los Sanfermines de 2014 con su banda Marky Ramone’s Blitzkrieg -nombre que homenajea el temazo Blitzkrieg Bop-, que trajo como vocalista a Andrew W.K. para recorrer alguno de los inmortales himnos ramonianos: Beat on the brat, Sheena is a punk rocker, Judy is a punk, I wanna be your boyfriend, I believe in miracles, Needles & Pins, Do you wanna dance? y tantísimos otros hits. No era como ver a los Ramones, pero el espíritu de la banda asomó por la plaza de los Fueros.


Otro grande de la música negra: el saxofonista Maceo Parker (casi 80.000 oyentes mensuales). Quizás por el nombre sea difícil reconocer su aportación a la música. Pero él, al lado de otro genio negro, James Brown, confirió el sonido rotundo del funk, en el que el saxofón -a diferencia del jazz, donde se convierte en instrumento para virtuosos solos- se incorpora a la sección rítmica con frases cortas y sincopadas que aportan groove y pegada a las canciones. Parker ha actuado dos noches en Sanfermines: el 7 de julio de 2003 y el 10 de julio de 2010. A sus 82 años, sigue en activo.
DEL CINE A LOS ESCENARIOS
Más sonidos negros, pero por una banda blanca de Dublín: The Commitments (467.000 oyentes mensuales), banda surgida al abrigo de la película homónima de Alan Parker. Soul clásico de los 60 que trajeron a Pamplona el 9 de julio de 2008, tres días antes del concierto de Chuck Berry. Los melómanos y cinéfilos sabrán que la banda no existía y que saltó del mundo de la ficción al de la realidad con la película de Parker de 1991, en la que un joven músico se plantea crear la mejor banda de soul de Irlanda. Y así, realidad y ficción se abrazaron.
Y bien es cierto que San Fermín ha dejado otros sonidos de éxito dentro del ámbito de las músicas del mundo en los escenarios festivos, como el brasileño Carlinhos Brown (738.000 oyentes), el 6 de julio de 2004. En 1996 alcanzó el éxito mundial con su tema “A Namorada”, que llegó a ser número 1 en Francia y en España. Otro ejemplo es el de Omar Souleyman (217.317 oyentes), músico sirio, que practica el ‘dabke electrónico’, sonido que fusiona los ritmos tradicionales de Siria y el Kurdistán con la electrónica de teclados sintéticos y beats programados.
The Mistery Lights, garage psicodélico para la noche del 8


La cita más sorprendente y sugerente de estos Sanfermines -para los amantes del rock’n’roll más crudo- se producirá el 8 de julio en el escenario de la plaza Compañía (23.30 horas). The Mistery Lights es una de las bandas que ha enriquecido en los últimos años la escena de garage piscodélico de la costa oeste, sumando lo mejor de los dos géneros. Su sonido es oscuro e intenso, con algunos de los elementos canónicos del sonido graragero más cavernícola, como pedales fuzz, teclados farfisa y reverb. Todo ello, en temas envueltos de una atmósfera entre onírica y salvaje. Procedente del pequeño pueblo californiano de Salinas, la banda se creó en 2004 de la mano de los amigos Michael Brandon y Luis Alfonso. Ambos eran fans del underground y punk, con bandas como MC5, Dead Moon, The Velvet Underground o The Fall.
El grupo californiano y afincado en Nueva York presentará su más reciente trabajo, Purgatory, 3º de su discografía, y en el que la psicodelia se hace más evidente en temas que parecen salidos de la cabeza de Rocky Erickson, líder de los imprescindibles The 13th Floor Elevators.