Pamplona
El chupinazo de San Fermín llega a la revista científica más importante del mundo
Un estudio determina que antes del cohete se llegan a alcanzar densidades de 9 personas por metro cuadrado y que las olas de gente se producen cada 18 segundos


Actualizado el 06/02/2025 a las 10:06
En el chupinazo de San Fermín, en los momentos álgidos, en algunas zonas de la plaza Consistorial llegan a acumularse nueve personas por metro cuadrado. Es la densidad máxima, y una cifra considerable. Traten de imaginarlo. Un metro cuadrado puede medirlo una mesa de oficina no especialmente grande. Intenten en pensar en cómo poner encima de ese mueble a nueve personas. Eso es lo que llega a ocurrir en el arranque de las fiestas de Pamplona, según ha determinado un estudio que publica la revista científica 'Nature' y que concluye además que las olas circulares de gente en movimiento características de los momentos previos al cohete se producen en un intervalo previsible, de 18 segundos, y que eso se debe al tamaño de la plaza. Si fuera más grande esas olas tardarían más; si fuera más pequeña, serían más rápidas.
El estudio es una iniciativa de dos científicos que se dedican al mundo de los granulares, a estudiar el comportamientos de materiales como la arena, que son sólidos pero pueden fluir como si fueran un líquido. A las multitudes les pasa a veces lo mismo. Las personas dentro de un gentío se mueven al alimón, no por su determinación sino ‘obligados’ por el desplazamiento de los que le rodean. Conocer estos movimientos puede ayudar a minimizar los riesgos de accidentes como avalanchas o aplastamientos, aunque resulta difícil estudiarlo: por razones obvias, existen pocos experimentos sobre multitudes que puedan repetirse para comparar resultados y sean seguros. Sin embargo, el catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Navarra Iker Zuriguel tiene práctica en este campo: ha experimentado sobre el comportamiento de las gentes en movimiento y cómo cambia según sea la densidad y otros factores con ovejas, con estudiantes o con soldados. Él es uno de los autores del estudio. Lo puso en marcha hace ya seis años junto a un investigador de la Ecole Normale Supérieure de Lyon, Denis Bartolo, y su equipo. En 2019 colocaron sus primeras cámaras para analizar los movimientos en la plaza. La pandemia les desbarató sus planes durante dos años, pero volvieron a hacerlo en 2022, un año más tarde pudieron añadir más cámaras en Casa Seminario gracias a un convenio con el Ayuntamiento de Pamplona y el año pasado utilizaron nueve dispositivos.


Rastrearon el movimiento de unas 5.000 personas dentro de la plaza, que mide 50 metros de largo y 20 de ancho. Su análisis ha determinado que entre las 11 y las 12 del mediodía, la densidad en ese espacio pasa de dos a seis personas por metro cuadrado, y que a veces puede dispararse a nueve en algunas zonas. “Esos picos se producen por empujones y a veces supone que en otra parte de la plaza la densidad baje por un momento a tres o cuatro personas”, explica el profesor de la Universidad de Navarra.
Además, comprobaron que cuando la densidad se hace ya grande, ya desde cuatro personas por metro cuadrado, se registran movimientos al alimón de grupos de cientos de personas que, como lo haría precisamente un fluido. Y esas olas no surgen de manera aleatoria, sino con una frecuencia característica. “Cada 18 segundos se produce una de esos ciclos, un movimiento que va hacia delante, después hacia la izquierda, hacia atrás y a la derecha”. Lo más curioso es que ese intervalo lo impone el tamaño de la plaza. Lo han podido demostrar gracias al estudio de las imágenes una vez lanzado el cohete, cuando la policía sale para dejar sitio a los gaiteros, y puede decirse que la plaza se parte en dos. “Además esas partes no son iguales”, puntualiza Zuriguel. En esa situación las olas se producen con un intervalo aún más rápido, precisamente porque se producen en ‘plazas’ de menor tamaño.
El movimiento de la multitud, en cierto modo, es independiente de los empujones. “La gente se empieza a mover porque hay empujones, claro, pero el movimiento es colectivo, uno no lo puede parar”, señala Zuriguel, que apunta que hay un momento en el que los movimientos en la multitud se detiene. Ocurre unos segundos antes de las 12. “La gente tiene un estímulo externo, levanta el pañuelo, se para y deja de empujarse”. Es ese instante en el que hasta el tiempo parece congelarse para dejar sitio a la fiesta.
Los movimientos del chupinazo, como los de la trágica Love Parade de Alemania
Para comprobar que sus conclusiones pueden aplicarse a otros eventos y situaciones parecidas el equipo de Denis Bartolo estudio las grabaciones de la Love Parade de la localidad alemana de Duisburgo, donde en 2010 una multitud entró en pánico y generó avalanchas que supusieron la muerte de 21 personas y causó heridas a más de 500. Y encontraron que sí, que había parecido, que cuando el gentío alcanzaba una densidad parecida a la que se da en Sanfermines, se observaban las mismas olas y oscilaciones. “Lo que se compara es el fenómeno, que en un sitio y otro no tienen por qué ser igual”, tranquiliza Iker Zuriguel. En el chupinazo, señala en todo caso el catedrático de la UN, “hay peligro. El peligro cero no existe en ningún sitio, pero creemos que hay algo importante: en Duisburgo solo había un acceso, una entrada y una salida (la tragedia se produjo en un túnel) mientras que en la Plaza Consistorial hay varias entradas y salidas y son además calles anchas en comparación al tamaño de la plaza”
Un congreso La iniciativa del estudio nació en un congreso que reunión a Bertolo y Zuriguel. El francés había estudiado el movimiento de la gente en la salida una maratón de Boston, y había creado un modelo de dinámica de fluidos para esas ondas. Cuando Zuriguel le habló de Sanfermines. “Ya no recuerdo si fue él o yo, pero dijimos: ‘tenemos que hacerlo”.
Cuatro años Las grabaciones empezaron en 2019, cuando colocaron cámaras en un balcón enfrente del Ayuntamiento. Tras el parón de la pandemia, retomaron las grabaciones en 2022. “Ese año llovió y el dato fue prácticamente igual que sin lluvia”. Al año siguiente firmaron un convenio con el Ayuntamiento para colocar cámaras también en Casa Seminario.
Nueve cámaras. Son las que utilizaron en el estudio de 2024. “Algunas sirven como seguridad por si la principal falla. Además, estamos estudiando otros movimientos, que progresar por toda la plaza, que no son circulares”. Además utilizan un tipo de láseres para medir la densidad.
Inteligencia artificial Las imágenes se han analizado con ordenador y con ayuda de la inteligencia artificial, sobre todo para determinar la densidad en la plaza.
Segunda versión. En 2023 mandaron una primera versión del trabajo a 'Nature', pero uno de los correctores les hizo ver que no habían hecho experimentos para determinar en efecto que el tamaño de la plaza determina la frecuencia de las ondas, que era una suposición. Por eso, incorporaron la comparación con Duisburgo y con la plaza partida en dos por los gaiteros, ya que servía como término de comparación válido.