Una larga noche con la unidad de reacción rápida de la Policía Foral que protege los Sanfermines
Noche del viernes 13 de julio a través de la mirada de uno de los grupos de reacción rápida de la Policía Foral conocidos como Pumas que patrullan a pie el casco viejo de Pamplona durante estos días


Actualizado el 13/07/2024 a las 23:31
Nos espera una noche larga hasta después del encierro. Habrá que andar mucho y estar muy alerta”. Rubén y David, de 47 y 42 años, con una dilatada experiencia como policías, son dos de los cuatro integrantes de los equipos Puma de la Policía Foral que esta madrugada de viernes, 13 de julio, han trabajado un día más en el corazón de la fiesta. Pumas, así se les denomina por su agilidad a la hora de responder al requerimiento de los ciudadanos. Son grupos de reacción rápida o inmediata compuestos por un mínimo de cuatro policías (estos días se suman alumnos) y se coordinan a través de dos canales con policías de seguridad ciudadana de paisano y mediante un segundo canal con el resto de policías. Aunque su base de actuación es la Plaza del Castillo, el aumento de delitos en la Plaza de los Fueros ha obligado a dos de estos equipos a asentarse en esta zona.
Los dos alumnos que conforman este equipo Puma tienen 25 años y llevan tres meses en la academia. “Siempre les digo a los aspirantes en prácticas que nos acompañan que somos un Puma de cuatro personas y que tienen que actuar como policías”, comenta David, antes de salir de la Oficina de Denuncias. Esta madrugada de viernes hay otros cuatro grupos repartidos por el casco viejo. En total, 90 efectivos de Policía Foral, al que hay que añadir una cantidad importante de agentes de otras policías. “Nuestros walkies están geolocalizados y quien se encuentre más cerca es el que acude”, aclaran. David y Rubén insisten en la “fundamental” labor de los policías de paisano. “Son quienes nos abren camino”.
A las doce y media de la noche, se dirigen en formación hacia la cuesta del Labrit. Rubén y David caminan a buen ritmo por delante de los dos alumnos. La jornada ha comenzado a las ocho y media de la tarde y no prevén que concluya hasta después del encierro. Eso sí, los turnos siempre se “solapan”. Su cometido será patrullar una zona delimitada que serpentea la Plaza del Castillo, la calle San Agustín, Labrit, los jardines de la Media Luna y los alrededores de la Plaza de Toros.
Esta es la crónica de unas intensas horas en las que el equipo Puma de las fotografías ha realizado cuatro de las siete detenciones efectuadas esta madrugada de viernes por la Policía Foral.
ROBOS DE MÓVILES
00.30 horas. “Vienen a comisaría con tres detenidas por hurtos de móviles en el Caballo Blanco”, informan David y Rubén concentrados en sus pinganillos. “Compañeros de paisano han visto como las tres detenidas dejaban los móviles en actitud sospechosa debajo de un banco”.


ORINAR EN LA CALLE
El equipo Puma se dirige hacia el Labrit. Al pasar por delante de unos contenedores, frente a la fachada del Palacio de Navarra, se dan de bruces con un hombre orinando en plena calle, teniendo unos baños a su espalda. Le identifican, sancionan y continúan. “Patrullar, observar, reaccionar con rapidez”. Esta ecuación resume su trabajo.
NO DEJAN ENTRAR AL PORTAL
Una chica muy joven reclama a los policías en Telefónica porque hay un grupo de hombres que no le permiten acceder a su inmueble en Estafeta. El grupo se dirige hacia ellos y la puerta queda despejada. Policías de paisano se quedan asegurando la zona.


UN PUNTAZO EN EL GLÚTEO
Los cuatro policías regresan a la comisaría en la Plaza del Castillo para aprovisionarse de sus cascos. “Puntazo en el glúteo en Navarrería”, manifiesta David. Hacia allí se dirigen. A buen ritmo. Sin embargo, al llegar a Mercaderes tienen que volver sobre sus pasos para dar apoyo a la Policía Municipal en una pelea con arma blanca en un bar de la cuesta de Labrit. Las zancadas de los cuatro, con los cascos colgados del chaleco, sorteando un mar de fiesta que arrastra todo tipo de comentarios a su paso, pendientes de las informaciones que reciben a través de los auriculares. Puma llega y ayuda a acordonar. Una patrulla de la Policía Municipal se lleva un detenido. “A partir de las dos de la mañana aumentan las peleas”.


UN HOMBRE SE LES ENCARA
Se les encara violentamente un hombre con síntomas de haber consumido alguna sustancia. Le tranquilizan. “Tenemos que filtrar para poder llegar a todo”. Deben seguir hacia la Plaza de Toros porque los compañeros de paisano han incautado una bolsa con speed. “Estamos detectando mucho consumo de sustancias de todo tipo”.


UNA MUJER INCONSCIENTE
Nuevo aviso. Un hombre con gesto desfigurado reclama al equipo Puma por lo que parece una posible agresión sexual en uno de los jardines de la Media Luna. Al llegar, la imagen impacta: un hombre sin camiseta sobre una mujer inconsciente. Al final, según explica el hombre, son pareja y él solo trataba de reanimarla. Comprueban que no tiene antecedentes por violencia de género. Aparece una ambulancia y traslada a la mujer al hospital. No se recupera. Él se queda, deambulando, consumido por el coctel letal de drogas y alcohol que han ingerido. “Y todo esto en apenas dos horas. Hay mucha droga, mucha”, expresa David con impotencia.


Puma regresa a las dos y media de la madrugada a base para tomar un descanso y cenar algo. Continuarán a las cuatro para garantizar la seguridad en la limpieza del recorrido del encierro y luego vigilarán desde el vallado. “Lo importante es que todo el mundo esté protegido. La fotografía de los dos cuerpos policiales en Estafeta simboliza la unión de un trabajo en conjunto”, concluyen a modo de reflexión.

