Antoniutti se entrega a las rancheras de Puro Relajo
La vuelta del quinteto a la verbena de Antoniutti animó a un público de todas las edades a lo largo de sus dos horas de concierto donde entonaron tanto cánticos navarros como mexicanos
Actualizado el 10/07/2024 a las 08:05
Parejas mayores y jóvenes, cuadrillas enteras y desconocidos. Todos se abrazaron la noche del martes 9 de julio mientras bailaban al ritmo de Puro Relajo en Antoniutti. Ni el partido de la semifinal de la Eurocopa ni los fuegos opacaron el brillo de las rancheras del quinteto de Aibar. Para las 23.20h, diez minutos antes del horario establecido, las letras amarillas con el nombre de la banda iluminaban el escenario del paseo, que ya se había llenado hasta la mitad. Poco más de las 23.30h la banda apareció con los instrumentos que harían saltar al público sanferminero desde el minuto uno.
En medio de aplausos y gritos, David García, el vocalista principal, abrió su concierto número 50 de este año con un “¡Gabon Iruña!”. El traje negro junto con el sombrero del mismo color, el acordeón, el bajo, la guitarra y las dos trompetas en perfecta coordinación se pusieron de acuerdo para animar la velada de rancheras que inició con una melodía de toda la vida sobre las fiestas de Pamplona.
Aunque los clásicos mexicanos abundaron, con temas como Ay, Chabela, La de la mochila azul o Los amigos, Puro Relajo no dejó de lado sus éxitos en euskera. Los trompetistas Eneko Irigoien y Iosu Burguete acertaron al encajar sus gritos de mariachis, propios de la cultura mexicana, con cánticos como Ánimo pues, No te vayas de Navarra o el tradicional Riau Riau, que musicalizó el “chupinazo nocturno” que el vocalista del grupo pidió recrear a mitad de la velada ranchera en Antoniutti.
No se sabe cómo, pero el quinteto logró sorprender al igual que siempre a un público ya acostumbrado a entregarse por completo a sus melodías. Para Aitana Esparza, de 22 años, esto no tiene precio. Puro Relajo la ha visto crecer cada año en las presentaciones en fiestas de Salinas de Ibargoiti, su pueblo. “Tienen que saber que su público joven los ama, aunque crean que no y que solo es para mayores, a nosotros también nos gusta”. Su audiencia intergeneracional y de muchas partes del norte del país entonó en Antoniutti estrofas enteras de clásicos sanfermineros y latinoamericanos.
Tras interpretar más de una veintena de canciones y en dos horas de show sin pausa que durase más de 1 minuto, su despedida se extendió casi diez minutos, entre palabras de agradecimiento y un espectáculo de sus propios fuegos artificiales que tiñeron el cielo de amarillo y rojo.

