El encierro
“No veíamos a los toros de la gente que había”
"Bastante es que los toros iban hermanados", subrayó el doblador y banderillero Manolo Reyes para señalar la ausencia de incidencias en un coso abarrotado


Publicado el 07/07/2024 a las 13:32
"Sucede los fines de semana”, explicaba Manolo Reyes para referirse a la masificación que eleva el riesgo al ya existente con seis toros sueltos en la calle. “Hay muchísima gente”, relataba cuando el peligro había quedado atrás y trataba de explicar lo sucedido en los instantes finales del encierro. No por esperada, en un día festivo, la alta concentración de corredores supuso un peligro que multiplicó el factor de distracción en los toros y dificultó la tarea de pastores y dobladores.
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Por de pronto, el cuarteto con capote que conduce a la manada hacia su punto de llegada desplegó su estrategia como de costumbre. Dos de ellos adoptaron posiciones adelantadas, con una primera tarea asumida de aleccionar a los adelantados para que despejasen la entrada y se fuesen a los lados. “Hay que hacer el abanico”, explicó Manolo Reyes. Luego, conforme el grueso de mozos fue engordando, los dobladores de cabeza fueron recogiéndose por una simple razón de espacio, cada vez más angosto.
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Cuando los dos animales avanzaron por su cuenta y riesgo, el temor encogió el corazón de la Monumental. “Bastante es que los toros iban hermanados”, se felicitó el doblador y banderillero. Eso sí, después de lo visto, no pudo sino emitir una sentencia tajante: “Ha sido una mañana de mucho riesgo. No se veían a los toros. Siempre intentamos a hacer lo mejor posible nuestro trabajo, pero cuando hay mucha gente... No veíamos ni a los toros”, repitió para subrayar la dificultad de la labor emprendida.
Su tarea, reconocida y aplaudida en el callejón que rodea el coso, evitó males mayores. Desde la megafonía de la plaza, el mensaje de “Dejen trabajar a los dobladores” fue repetido como máxima necesaria. Si se insistió en su contenido fue por la multitud y, sobre todo, por el caso omiso hecho por quienes desconocen el código del respeto en el encierro.