La Fiesta
"La traca final", según Ainhoa Piudo


Actualizado el 05/07/2024 a las 23:23
La traca final ilumina la noche sobre la Ciudadela y a mí me da la sensación de que en cada gramo de pólvora suspendida se esconde un poco de polvo de hadas que consigue dispersar la magia de la fiesta aquí y allá. Al filo de la medianoche, esa hora en la que todo empieza y todo acaba, enfilo mi camino a casa y pienso que en San Fermín me gustaría ser yo y todas las demás al mismo tiempo. La niña en los gigantes, la joven en Labrit y la señora en la plaza de la Cruz. La gaitera que sale del Ayuntamiento y la PTV que entra al Nuevo Casino. La yo noctámbula que arrastra su faja por la mugre de bar en bar y también la que luce de blanco impoluto de par de mañana, porque la fiesta de verdad se vive de día, dónde va a parar. ¿Sería demasiado pedir tener el don de la ubicuidad sólo por 204 horas?
La traca final ilumina la noche sobre la Ciudadela, y a mí me da la sensación de que lo sublime y lo mundano se han dado la mano para permitirnos tener algo a lo que regresar cada 6 de julio. Que todo lo bello cabe en ese beso furtivo en las murallas y que el universo flota en ese globo que sobrevuela el cielo de la Plaza del Castillo. Al filo de la medianoche, cuando todo empieza y todo acaba, me pregunto si no estará la salvación a la vuelta de esa esquina de Estafeta en la que esperan tus amigas o echando un baile en la verbena. ¿Pueden 204 horas durar un suspiro y toda la vida al mismo tiempo?
La traca final ilumina la noche sobre la Ciudadela y me pregunto si dentro de unos años seré una de esas conversas intransigentes que no soportan lo que antes veneraban. Quizás me vean coger carretera y manta el 6 de julio para enfilar otros caminos, buscando la belleza, lo sublime y el polvo de hadas lejos de Pamplona. ¿Es capaz el paso del tiempo de convertirte en quien nunca quisiste ser? Mientras tanto, y por si acaso, vivamos, vivamos estas 204 horas. ¡Viva San Fermín, gora San Fermín!