Sexto encierro
Xabi Lafitte: "Tuve que apartar la cabeza del segundo toro para no ser arrollado"
Con 15 años de experiencia en el encierro, el corredor francés Xabi Lafitte, identificado por su camiseta de lunares rojos, se salvo el miércoles de ser arrollado por la manada


Publicado el 13/07/2023 a las 16:02
En el episodio más comprometido de sus 15 años de comparecencia en el encierro, el francés de Hasparren Xabi Laffite, identificado por lucir una camiseta de lunares rojos, sólo pensaba en una cosa: no perder el equilibrio. Lo contrario hubiese sido caer rendido delante de mansos y toros y ser pasto de su paso arrollador.
El miércoles, en la sexta entrega de esta edición, recibió un golpe de un manso a la salida de la Curva de Mercedes que le dejó en una situación más que comprometida, en medio de la manada. “No quería caer delante”. Mantuvo la calma en mitad de una crítica y peligrosa escena que le pudo haber dejado secuelas.
El impacto del manso le lanzó sobre un hueco abierto entre el primer toro y sus inmediatos perseguidores de su mismo pelaje y condición peligrosa. Con cabeza fría reaccionó de manera instintiva, con la colocación de una mano sobre la testuz del segundo toro. “Tuve que apartarle la cabeza”. Con su gesto, más que justificado a la vista del riesgo de tropezar y quedar a merced de la manada arrolladora, logró distraer la atención del animal. Fue así cómo cruzó de manera perpendicular a la trayectoria de la carrera hasta ponerse a salvo en el lateral opuesto del tramo inicial de Estafeta. Salió ileso, sin rasguño alguno.
EXPERTO CORREDOR
Laffite, trabajador de una compañía de electricidad de 43 años de edad, acostumbra a correr en el mismo lugar, en la Curva de Mercaderes, conocedor de la habitual trayectoria que recorren los toros. “Los mansos van por el interior; los toros, por fuera”, según la traducción de uno de sus amigos de Hasparren con los que comparte afición.
Calculador como es, acostumbrado a la rutina de esperar a la manada en mitad de Mercaderes, este jueves repitió dinámica. Con la camiseta de lunares rojos, tomó de nuevo la curva por su interior para luego colocarse en mitad de Estafeta por delante de los astados.
La experiencia, combinada con reflejos atléticos, le salvó de un percance de mayores consecuencias. Este jueves, superado el sobresalto de la víspera, pudo repasar con más calma cada instante como una película de suspense, que no fue a más.
Siempre que pueda volverá a coger toro en la emblemática Curva de Mercaderes.