La cantera se hace en Santo Domingo
El segundo encierro txiki requirió de 40 voluntarios para poner en escena, a partir de las 11.30 horas, ocho carreras entre corralillos y la plaza consistorial
Actualizado el 13/07/2023 a las 17:04
La rogativa hecha cántico para pedir un capotico a San Fermín delante de los astados se escucha en Santo Domingo. Resuena el cohete que avisa que la manada sale de los corralillos del gas y los pastores toman sus posiciones. Pero son las once y media de la mañana, por lo que no se trata del encierro tradicional. Es el encierro txiki que este jueves y el día 11 organizaron, como hacen desde 2010, antiguos y actuales corredores de Santo Domingo con el paraguas jurídico de las peñas, que se encarga de tramitar los permisos para una de las actividades infantiles que más público concentra. Y de nuevo, la cita congregó a cientos de participantes en las ocho carreras ante los nueve toros de cartón piedra y carretilla que portan los organizadores. “En principio, nos habíamos apuntado a la lista 25 personas pero al final estamos cuarenta, algunos necesitamos la ayuda de los jóvenes”, sonreía Miguel Ángel Ciroz Ortega, que durante 40 años participó en el encierro. “Da gusto ver a los chavales, la emoción que ponen”.
Una opinión que compartía Josu Alonso Motilva, metido en labores de pastor. “Llevo 29 años corriendo en Santo Domingo. Aquí hay cantera, ves algunos chavales de 11 y 12 años que te aguantan muy bien toda la subida delante de los toros”. Subida y bajada, porque el encierro txiki, que comenzó a las doce menos cuarto de la mañana, consta de ocho carreras en uno y otro sentido. Las dos primeras, dedicadas a los más pequeños acompañados de sus padres. Para el resto, se pide que participen los más mayores en solitario.
Por edad, los hermanos Aimar y Alba Troyas Caballero, de 3 y 5 años, y sus primos Rubén y Bruno García Caballero, de 8 y 6 , habían corrido acompañados de Eva y Rubén Caballero Sánchez. “Yo no sabía que existía esta actividad, me la comentó mi hermano. Y este año, tras el paréntesis del covid y que el anterior todavía estábamos aterrizando, nos estamos apuntando a todo”, decía esta vecina de Huarte. “Yo antes fui corredor pero me retiré cuando me convertí en padre. Si el día de mañana tienen madera no me importaría que fueran también corredores”, añadía Rubén. “A mí sí me importaría”, replicaba Eva.
También se pudo ver en la carrera a Adriana Navarrete García, de 10 años, y Paloma Apaolaza Serrano, de 6 años. “Me gustan mucho los encierros y me suelo levantar para verlos por la tele. ¿Correr de mayor? Bueno, depende. Mi padre ya lo hacía, ahora ya no. “A mí sí me gustaría”, afirmaba convencida Paloma, que se estrenaba en los encierros txikis y había terminado encantada con la experiencia.
Como Julen Paternáin Orduña, de 5 años. Aunque él no es de lo que se levanta a ver el encierro por televisión porque se acuestan tarde, pero su padre, Joseba Orduña Navarro, sí lo lleva de noche, aunque sea de lejos, a que vea los toros en los corrales. “Yo he sido corredor y eso que, como gaitero, no podía jugármela mucho porque si me pasaba algo los dejaba tirados. Pero alguna vez sí me escapaba. ¿Que si me gustaría que Julen corriera de mayor” Pues no me llevaría un disgusto, pero también me preocuparía”.
'GANADERÍA’ DE AUZENA Y ERVITI DE LEITZA
“Somos fieles a dos ganaderías, a la de Auzena, de la que traemos seis astados, y de Erviti, de Leitza, que nos presta tres”, bromeaba Jokin Onsalo Contin, encargado de la puesta a punto de los animales que eso sí, algo hay que auténticos de ellos. “Los cuernos son de vaquilla e incluso hay hasta de toro. Así que los limamos o los embolamos”, desvela Jokin, que echa más horas con los astados de Auzena. “Es que el colectivo los lleva a los colegios y otros centros para actividades y como es lógico vienen más castigados”. Este jueves, tras la carrera, se pusieron en hilera a la altura de la librería Abárzuza de Santo Domingo. Era el turno de las fotos.
