Lo que no se debe hacer en la cuesta
El encierro tiene sus normas, a sabiendas de la peligrosidad que encierra siempre seis toros sueltos


Publicado el 12/07/2023 a las 06:00
El encierro tiene sus normas, más allá de las recogidas en el bando municipal que dicta lo que está prohibido, a sabiendas de la peligrosidad que encierra siempre seis toros sueltos.
Pero existen otras máximas, conocidas por los experimentados en la guía de la manada en sus primeros metros. Por de pronto, la Cuesta de Santo Domingo tiene un nivel de inclinación del 10%. Los rasgos morfológicos de los toros, con sus patas delanteras más cortas que las traseras, ayudan a imprimir ritmo endiablado.
Con las fuerzas intactas en un tramo de 280 metros, los bureles de ayer, sobre todo, ‘Farfonillo’ y ‘Pesadillo’ se dejaron guiar por las cualidades de su especie y la lógica de la física para coger cabeza. En esto, un corredor que estaba en un lateral se abalanzó, azuzado por un incomprensible resorte que, mirado con sosiego, es a todas luces una imprudencia mayúscula.
Lo que hizo fue abandonar el lateral y se lanzó directamente al centro del trazado para acabar siendo arrollado por el cabestro.
Todo experimentado de la carrera más internacional sabe que para coger toro en un tramo delicado como es la cuesta de Santo Domingo nunca ha de correrse en perpendicular a la manada. El riesgo puede pagarse caro. Ayer fue uno de los trasladados al Hospital Universitario de Navarra.
CORRER EN PARALELO
Las pautas de la carrera señalan que siempre ha de salir corriendo en paralelo o anteponiéndose a los morlacos si se puede en esa pugna en que queda resumido el encierro: el duelo que se libra entre hombre y toro por ponerse por delante con zancadas de vértigo.
Lo contrario, supone no entender el significado de la conducción por la mañana de la manada que horas después rivalizará en un episodio decisivo para su vida. Siempre es bueno hacer caso a la voz de la experiencia.
Los consejos de la experiencia
Javier Muñoz ‘El boti’ veterano corredor
Carlos Andrés Valdivieso Cortés, colombiano con doble nacionalidad -como subraya a sus 33 años de edad- acudió ayer al encuentro de Javier Muñoz Aguado, respetado corredor de los encierros que acumula 51 comparecencias anuales. La mayoría en la Cuesta de Santo Domingo. Su rostro es conocido bajo el seudónimo de El Boti. Con 64 años de edad canta bajo la hornacina para colocarse en primera fila de la línea que prohibe atravesar a los corredores. “En el momento en que cambia el tramo, el toro aprieta mucho aquí”, en Santo Domingo. Ayer se impuso la máxima aprendida de tantas veces que ha intentado ponerse delante.
Desde hace tres años alecciona a jóvenes, como Carlos Andrés en el proceder adecuado. “El mayor consejo recibido es que no sea muy valiente ante los toros en Santo Domingo”, apunta. “Tener precauciones y esperar a los toros en los lados”. Toda una lección.