Día de los mayores
Aquellos que hicieron grande la fiesta
El día de los mayores tuvo dos actos destacados: la misa en su honor en la capilla de San Fermín y la visita de la corporación a la Misericordia

Actualizado el 12/07/2023 a las 15:38
Silvia Jimeno Martín hacía una foto a su madre, Flora Martín Martín, de 74 años, en la capilla de San Fermín al término de la misa que ayer se dedicó a los mayores en el lugar convertido en recinto de peregrinación durante las fiestas.
“No había venido nunca y me ha parecido muy emotivo. Además, he tenido un año un poco fastidiado y le he pedido al santo”, confesaba la mujer. “Me hace recordar cuando traía a mis suegros o cuando era pequeña. No soy muy de misa pero ésta es especial, es un homenaje a los mayores”.
Esperanza de María Larramendi miraba a sus nietas Mariana y Triana Martínez de Lecea Saralegui, de 7 y 5 años, mientras su madre María Saralegui les enfocaba con el móvil. “Hay que acostumbrarles desde pequeñas”, decía sonriendo la abuela. “A mí me hace mucha ilusión visitar todos los años San Fermín”, añadía su hija.
Un final del acto religioso que hizo a Ana Ruiz Rada, del grupo de jotas Sabor Navarro sentirse orgullosa de la actuación de sus ocho discípulos y más con la jota a San Fermín, de Madurga con la que se cerró la misa. “Es una pieza que no falta nunca en nuestro repertorio”.
Cerca de allí, el director la rondalla Armonía, Pedro Montoya Lecumberri, que marcó la partitura de la Misa Navarra a 14 integrantes de la formación, reconocía que al principio estaba nervioso.
Eran las doce menos cuarto y, una hora antes, había comenzado la cita de San Fermín con aquellos que, recordó el párroco de San Lorenzo Javier Leoz, han hecho grande la fiesta. Para acompañarlos, desde el Ayuntamiento acudieron la alcaldesa Cristina Ibarrola (UPN), sus compañeros de grupo Carlos Salvador, María Echávarri, Izaskun Zozaya y Raúl Armendáriz junto a la socialista Elma Saiz.
En su homilía, Javier Leoz afirmó que con los mayores no ocurriría lo de Curia al término de la procesión. “Nos dieron una gran elección de ser demócratas libres, sin imponer”, afirmó Leoz que hizo a los presentes levantar sus pañuelicos rojos para una bendición colectiva.
Y a las 12.30 horas, la Casa de Misericordia se convirtió en el escenario del día de los mayores con la visita que al corporación hizo a este centro sin ánimo de lucro que acoge en sus instalaciones a 480 residentes. A la comitiva de UPN se unieron María Caballero y Clara García, además de Carlos García Adanero (PP) y Xabier Sagardoy (PSN) en lugar de Elma Saiz.
Con muchos de los mayores que viven en el centro aguardando en el patio central, se ofreció un recital de jotas a cargo del grupo Voces Navarra al que también acudieron muchos de los 284 empleados además de su director Jesús Cía Garza y la vicepresidenta de la junta de la casa de gobierno, Camino Oslé.
Precisamente ella fue la encargada de recibir el obsequio que se le entregó desde el Ayuntamiento -una reproducción plateada de la casa consistorial- en agradecimiento por la labor que hacen con los más mayores. Y a ellos, se les regaló un pin con el escudo oficial del Ayuntamiento.
Para los discursos se contó con dos personas, con la alcaldesa Cristina Ibarrola y con el centenario de la Misericordia, Manuel Arbizu Goldazarena. La primera edil afirmó que ellos eran Pamplona y quienes habían construido la ciudad. “Nos aportáis mucho y para nosotros siempre seréis muy importante”, dijo Ibarrola que se ofreció de pareja de mus de Arbizu para el campeonato que en la residencia se organiza junto al club taurino en octubre.
"EN MIS TIEMPOS HABÍA MENOS GENTE"
Desde octubre de 2015 el ahora centenario de la Misericordia vive en el centro con su mujer Blanca Esther Azpilicueta Beramendi, de 93 años y natural de Arruazu. “Ella estaba en Venezuela y yo paraba mucho por el bar de su hermana que me enseñaba fotos de Blanca. Y ahí ya me enamoré un poco”, comentaba Manuel Arbizu, natural de Latasa y que se vino a Pamplona a los 18 años para trabajar hasta jubilarse de camionero.
La pareja, que lleva 55 años casada, no ha tenido hijos. Ayer, Manuel recordaba que cuando era joven los Sanfermines eran muy diferentes. “Había menos gente, pero salíamos mucho, a veces hasta el amanecer. ¿Para correr el encierro? Noooo. Yo que andado de chico entre bueyes y vacas, de ahí nunca se saca nada bueno. Siempre te acaban soltando coces”.