San Fermín

Dentro del concierto de Lágrimas de Sangre y La Sra. Tomasa

El concierto comenzó a las 23.45 en la plaza del Castillo, aunque poco sabía la gente de la "Odisea" de varios artistas para llegar a Pamplona, la preparación horas y minutos antes del concierto y el devenir de un espectáculo desde dentro

Lágrimas de Sangre y la Sra. Tomasa en San Fermín 2023.
Lágrimas de Sangre y la Sra. Tomasa en San Fermín 2023./Rubén Albarrán

Asier Aldea Esnaola

Actualizado el 08/07/2023 a las 12:30

“Hacía falta recargar pilas. Llevamos mucho rato en trenes y llegar aquí y comer una buena parrillada de carne a la brasa sienta de lujo”, asegura Still Ill mientras pasa rápido por varias calles de Pamplona, directo a la plaza del Castillo, con el ruido de los fuegos artificiales retumbando en el cielo. Acaba de llegar desde Barcelona junto con su compañero de Lágrimas de Sangre, Neidos. El viaje hasta la capital pamplonesa ha estado plagado de contratiempos; retrasos de varios trenes, espera de dos horas… “Bastante Odisea, pero hemos llegado”, cuenta. La distancia entre la estación de tren y la plaza del Castillo, lugar previsto para el concierto del grupo a las 00.50, amenazaba una nueva complicación. La solución ha llegado en forma de taxi, que les ha plantado en menos de diez minutos en el centro de Pamplona. Con todo el trajín del viaje, no han tenido tiempo de comer, algo que han puesto remedio en cuanto han avistado un puesto de comida.

Ambos artistas quieren llegar cuanto antes para dejar las mochilas y estar ya tranquilos junto con el resto de integrantes de la banda, que les esperan. “Yo necesito ahora mismo relajarme y por el momento no lo estoy consiguiendo. Hemos tenido un viaje muy accidentado y quiero reunirme con los técnicos y la otra parte del grupo, ver que todo está bien e ir ya enfocado para el concierto”, explica. Nadie parece reparar en su presencia, aunque con el paso de los años Still Ill cuenta con algún truco para pasar desapercibido: “Cuando veo que me están mirando, miró para otro lado. Apelo a la timidez que puede tener la otra persona. Pero es normal que te pidan fotos y te reconozcan, también es un síntoma de que estás haciendo bien tu trabajo. Siempre que te lo pidan con respeto está genial”.

La técnica parece funcionar y llegan al escenario de la plaza sin mayores problemas que la gran cantidad de gente que se dirige al concierto. Entran por una puerta y saludan a Microbio, Acid lemon, Ricard Cots, al resto del equipo y al grupo La Sra. Tomasa.

LA PREPARACIÓN

La normalidad con la que los artistas viven las dos últimas horas se refleja en su actitud tranquila, en su ir y devenir sin un propósito concreto más allá de charlar. Llevan mucho escenario a sus espaldas, lo complicado, comenta Microbio, es debajo de este: “Salir es lo fácil, lo difícil es esperar aquí”, comenta en el espacio reservado para los grupos y personal del concierto. Una forma de matar el tiempo pasa por hablar, fumar y, en el caso de este artista, leer unos cómics. Las manías de sus inicios se perdieron y ahora se reducen a preparar una bebida de agua y miel para la garganta. “Mis amigos son más de echarse un cubata. En mi caso, prefiero no beber alcohol porque tengo la sensación de que se me reseca mucho la garganta”, comparte Microbio. Detrás de las vallas, se escucha el ruido de miles de personas. “En una fiesta como la de hoy, la sensación es de gratitud. La gente ya está encendida y es difícil que el concierto salga mal”, asegura. En distancia corta, la voz de Microbia resulta muy similar a la que se escucha cuando canta. “Me han dicho muchas veces que sueno como en el disco. Es que es la que tengo”, ríe.

A Cots y a Still Ill les gusta tomarse un gin tonic antes de actuar. “Un poco de chispita es necesario”, explica. Para Still Ill, ve paralelismos en su trabajo con el que se lleva a cabo en el circo o una obra de teatro. “Somos como un circo ambulante. Vamos a una ciudad, plantamos los bártulos y hacemos nuestro show”. Still Ill depende de la vibra que se respira alrededor del espectáculo y “hoy tengo muy buena vibra”. Y añade que “si veo al Ricard que está contento, es que va a ser un buen día”. Sí, Ricard está contento. “Soy una persona a la que es muy difícil hacerla enfadar. Siempre estoy bien y lo transmito”, dice Cots

EN LAS SOMBRAS

Detrás de las luces que acompañan el espectáculo de Lágrimas de Sangre, hay un profesional que no acapara los focos, pero cumple esta función tan relevante. Él es José Luis Castet, técnico de iluminación. Llega el primero de la banda, revisa que todo se encuentre bien para evitar problemas en directo, además de diseñar las luces antes de emprender la gira. Si sucede algún imprevisto durante la función, lo importante para Castet pasa por mantener la calma. “No soy nervioso, pero corro mucho”, reconoce. “¡No es nervioso dice! Castet es la persona más impaciente que hay”, interviene Still Ill, que ha escuchado a Castet. “Pero no estoy nervioso”, responde el técnico.

Falta menos de media hora y Neidos y Still Ill estiran y relajan los músculos, mientras el resto pasean, charlan, preparan sus respectivos equipos, beben agua con miel o un cubata.

EL ESTILO “TOMASERO”

La Sra. Tomasa comenzó el concierto a las 23.45, en un alarde de música latina y electrónica, que se dieron la mano para ofrecer un espectáculo que poco tardó en ganarse el apoyo de la gente. Salieron a relucir algunos de sus mejores temas como Ya no se juega, la primera canción de su disco Alegre Pero Peligroso. A este le siguieron canciones como Muévelo, Distinto, Arrímate o Timba, entre otros. Cada uno de los integrantes se dejó llevar por su música y brindaron un espectáculo de 45 minutos marcado por la buena química y la interacción entre ellos. La entrega fue de mérito. Por algo salió del escenario Pau Lobo, vocalista, con el pelo húmedo y el cuerpo sudado. Tomó varias buenas dosis de aire. “Es la primera vez que tocamos en el escenario principal de San Fermín y es muy impactante toda la gente que hay. La imagen de todo el público de rojo y blanco resulta una imagen muy bonita, difícil de olvidar”, compartía minutos después de concluir el trabajo.

Lobo lleva la música en la sangre, su familia siempre ha estado vinculada a la música. Hace unos años, él se encontraba al otro lado del escenario y soñando con cantar aquí. Tacha esa casilla en su lista. El estilo variado que se pudo disfrutar durante la noche no fue casualidad, sino una apuesta que va dentro del propio sello de La Sra. Tomasa: “lo bueno de la salsa es que existen muchísimos palos, igual con la electrónica. Tenemos un abanico de posibilidades muy grande y no tenemos miedo a probar ningún tipo de palo. Definiría nuestra música como estilo tomasero”.

En cuanto a la relación de ambas bandas, comparten el mismo manager y gozan de buena relación. “Hemos viajado en su furgoneta, nosotros les hemos dejado cosas. Tenemos mucho contacto. Seguro que lo petan”, pronosticaba.

FETICHE

Lágrimas de sangre no salió a escena hasta pasados unos veinte minutos debido a problemas técnicos, lo que hizo que se afilarán todavía más las ganas de los artistas por salir. Si hay algo que impacta en el momento de subirse a un escenario en el que se encuentra Lágrimas de sangre, es la vibración que se genera en el suelo. Cada salto provocaba un pequeño efecto dominó que se extendía por la plataforma. Porque sí, a la banda le gusta saltar y que la gente le siga. Varias personas entre el público se subieron a hombros para disfrutar con plena visión en una plaza del Castillo hasta reventar.

La interacción entre los raperos y la gente se personificaba en los brazos que se movían de izquierda a derecha tanto de un lado del escenario como del otro. Se notaba que los miembros del grupo llevaban una coreografía simple, pero cuidado que provocaba una sinergía de movimientos hasta que interrumpía en medio del escenario el guitarrista Cots para acaparar todas las miradas a puros solos que iban a velocidad de crucero, algo que se puede extrapolar al resto del espectáculo en general. También se quiso jugar con el público. Neidos iba de un lado para otro, con el cuerpo flexible y muy activo. Por algo los estiramientos.

Pan de lembas y Huele (canciones de su último disco Armónico Desorden) tuvieron su espacio, pero también otras más antiguas como Salsa boloñesa o las míticas La gente o Voy a celebrarlo, que protagonizaron dos de los picos más altos de la noche.

El sonido detrás de un concierto no tiene nada que ver con el que escucha el público, que sí que puede disfrutar del sonido en su total calidad. El sonido se disturbia y se vuelve algo parecido a estar metido dentro de una gran campana y que el sonido rebote sin saber muy por qué lado.

El concierto concluyó a las 2.07, con una gran ovación y un agradecimiento de un grupo que, como ya comentaron en la entrevista para Diario de Navarra, tiene esta ciudad como fetiche

A PONER LOS BÁRTULOS

“Me voy a subir a cualquier coche que se vaya de aquí y que me lleve al hotel”, contaba exhausto Still Ill, tras un trago de agua. La gira no para. Mañana tienen concierto, en menos de 24 horas: “Imagínate lo que me va a costar dormir con el subidón de adrenalina que tengo ahora. Mañana habré dormido dos o tres horas, con suerte Es duro, pero se hace con gusto. Es nuestro trabajo”. Rumbo a Balaguer (Cataluña) a poner los bártulos y, quién sabe, si con otra buena parrillada de carne.

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