San Fermín 2023
Emotivo sí al ‘morenico’ en la misa del 7 de julio
Es único. El sentimiento que genera San Fermín cada 7 de julio es incomparable. La emoción se fusiona con la fe en una sincronizada combinación. ¡Viva San Fermín!


Actualizado el 07/07/2023 a las 16:28
Sentir. Pensar. Tocar. Estremecerse. Cada persona, por la singularidad que la define, experimenta cada instante de forma incomparable. Emociones que brotan hasta la superficie de la piel y dejan una impronta que, probablemente, cambie todas las vivencias acumuladas con el paso de los años.
Ojos acusosos repletos de sentimientos incapaces de quedarse dentro. Fervor a los pies de un Santo, el ‘morenico’, que ayer demostró que de unidad va la cosa. La aventura de unos Sanfermines repletos de todo lo que se había ido quedando por el camino. Un 7 de julio que arrancó con la Misa de la Escalera y continuó con una nueva demostración de fuerza dentro de los muros de la iglesia de San Lorenzo, en el palpitar de lo especial de la capilla de San Fermín.
Abarrotado desde el primer momento, el templo trató de ofrecer color a todos esos fieles que no quisieron perderse uno de los días más especiales del calendario. Bastaba mirar alrededor para darse cuenta de que San Fermín significa. Con hombres y mujeres emocionados, dando gracias en silencio por todo lo que sienten y no son capaces de expresar. Motivos tantos como personas, como situaciones, como momentos en la vida.
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Y así, con esa ilusión capaz de mover montañas, la eucaristía. Con el arzobispo de Pamplona como batuta de mando y Javier Leoz, párroco de San Lorenzo, en la mano derecha. Pasaban poco más de quince minutos de mediodía cuando la comitiva entraba en San Lorenzo. Poco a poco, la devoción se dejó palpar.
Y es que, aunque la espera había sido larga, las sonrisas se multiplicaron cuando el ‘morenico’ asomó tras el portón. Regocijo y gritos al calor de un contagioso ‘¡Viva San Fermín!’. Una vez. Y otra. Y otra más.
Fe, creencia, confianza, seguridad. Todo valió para acoger entre aplausos al ‘grande’ de Pamplona. Y ya dejó claro Leoz: “Olvidémonos de colores y símbolos políticos. Es tiempo de San Fermín, de imitar y hacer nuestros sus valores: honestidad, valentía y bondad”. Palabras secundadas por el arzobispo. Castellano y euskera para agradecer y festejar. 7 de julio. Blanco y rojo y una batería de buenas intenciones. “San Fermín rompe con estos estereotipos egosístas. Verdad va unido a justicia”, expresó Francisco Pérez.
Hechos consumados con melodías entonadas por gargantas convencidas. Las de los cientos de fieles que copaban la capilla, la iglesia. Pueblo de Reyes, Gloria in excelsis en la entrada; Gure Aita o Trumpet Tune en el ofertorio; y Contigue de Jean Racine en la comunión para cerrar círculo con Kom, Holder Lenz.
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Música que caló hondo en corazones que latieron en voces como las de Elena Miral (soprano) y Víctor Goldaracena (tenor). Y así, con un intenso calor como compañero de viaje, abanicos en las imágenes que ya formarán parte del recuerdo de las fiestas de este 2023.
“Tenemos que vivir con coraje y convicción”, sentenció un arzobispo que también tuvo palabras de agradecimiento para Javier Leoz por haber estado hasta la una de la madrugada de la noche del 6 achicando agua tras la intensa tromba que visitó la ciudad en la tarde del jueves.
Sello forjado en un instante especial, en un 7 de julio que hoy seguro que seguirá palpitando.