Anatomía de un cartel de San Fermín
El diseño gráfico recibe un foco inusitado con el concurso del cartel de San Fermín. Cuatro profesionales analizan las 10 obras finalistas de este año y el sistema abierto del certamen


Publicado el 23/04/2023 a las 06:00
Forma parte del ritual presanferminero, quizás el único momento del año en el que gran parte de la ciudadanía pamplonesa -y también del exterior- repara en el enorme valor del diseño gráfico. Después de todo, es el cartel, la imagen oficial de “las fiestas más populares del mundo”, como proclama el claim ombliguista.
Un sistema de elección de diseño abierto a cualquier participante y con una votación popular para elegir al ganador es un semillero inevitable para hacer germinar a expertos en diseño de generación espontánea, cuñados con ínfulas (valga la redundancia), haters y trolls a partes iguales emboscados en el anonimato de las redes, participantes con pataleta por no ver elegida su obra (maestra) y también una masa calmada, sin más criterio que el placer estético, mejor cuanto más canónico sea el diseño (Caravinagre, el santo, el toro, el mozo...). Ser finalista puede ser una trampa patibularia o un trampolín al olimpo sanferminero endulzado por un premio de 6.000 euros.
Quizás llame la atención que ninguno de los diseños elegidos entre los diez finalistas dibuje el rostro de Hemingway, cuando -el próximo 6 de julio- se cumplirán 100 años de la primera visita del Nobel estadounidense a nuestra ciudad. Sociológica y culturalmente fue un hecho trascendental para entender el devenir actual de las fiestas, su gigantesca proyección internacional, también su deterioro, y el enorme y rotundo polo de atracción para el público anglosajón. Sería interesante saber cuántos de ellos han leído a Hemingway en The sun also rises, Fiesta en castellano, una novela más decadente -probablemente ahí radique su valor creativo- que festiva. Pero todo vale.
Participar en un concurso con votación popular y, por tanto, con exposición pública comporta inevitablemente someterse a los comentarios del respetable, sea cual sea su nivel de conocimiento de tipografías, de composiciones o de paletas cromáticas. En este reportaje pedimos la opinión profesional de cuatro diseñadores -también estudios- e ilustradores para que aporten algunas claves sobre los diseños finalistas, se mojen con el mejor y el peor a su criterio (que para gustos, los colores...) y valoren la convocatoria en general.
Mikel Echandi e Iban Malangré, del estudio Lamiak; Luis Garbayo, ya jubilado y fundador de Ken Comunicación; Leire Urbeltz, ilustradora y muralista, y Andoni Egúzkiza, diseñador del estudio WellDone son los profesionales navarros que diseccionan los diez carteles desde criterios de ortodoxia compositiva y, claro está, desde la subjetividad. Un detalle: si los lectores de navarra.es están eligiendo el número 8, Instante, como su preferido (las votaciones siguen abiertas), ninguno de los diseñadores consultados se decanta por esta obra.
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LEIRE URBELTZ
“En general creo que este tipo de convocatorias hacen un flaco favor a los sectores creativos. Sólo generan competitividad y desgaste debido a la cantidad de diseños que acaban siendo rechazados. Me parece una gran fuerza de trabajo malgastada. Creo que las fiestas tienen una importante visibilidad dentro y fuera de nuestra ciudad y el póster anunciador debería ser una muestra del trabajo de personas que cada día trabajan por dignificar su profesión”, concede la pamplonesa Leire Urbeltz, que se decanta por el cartel número 4, El color del año, como mejor diseño, un guiño, hermético para el gran público, sobre el pantone de 2023. “El color del año es San Fermín. Me gusta como eslogan visual”, aprecia.
En el otro extremo, los que menos le gustan son los que conceden el protagonismo al poderoso cornúpeta. “Cada vez que salgo de Pamplona, me dicen ‘ah sí, donde los toros’. Aunque a veces asiento por complacencia, en mi interior me da vergüenza que se nos reconozca por algo que siento que no representa nuestra cultura y sociedad”, observa.
LAMIAK ESTUDIO
Mikel Echandi e Iban Malangré forman el estudio Lamiak, radicado en el valle de la Ulzama. Su elección como mejor diseño: “El nº6, Euforia, por su originalidad. Nos ha sorprendido su estética, que nos recuerda a los carteles de San Fermín de los años 20, sobre todo por el tratamiento tipográfico, latécnica de la ilustración y la paleta de colores. La gráfica de patrón caleidoscópico refleja muy apropiadamente de manera psicodélica el barullo de la fiesta”, comentan.
Curiosamente, consideran como el menos “premiable”, el que es más de diseñador, el 4, El color del año. “Esta idea no nos parece entendible por todo el público, sino que se queda en el ámbito técnico de los diseñadores. Creemos que el cartel de San Fermín ha de ser un diseño más popular. Valoramos su intención, pero no nos parece que refleje los valores de estas fiestas”, aseguran.
Sobre el sistema de elección del cartel, ambos son rotundos: “No estamos de acuerdo con el sistema de elección popular. Creemos que ha de ser una decisión que valore aspectos técnicos, creativos y plásticos por un jurado experto en estas materias. De esta convocatoria, nos queda la sensación de ver diseños que ya habíamos visto antes”.
ANDONI EGÚZKIZA
El diseñador del estudio de Mutilva WellDone, Andoni Egúzkiza, sugiere un nuevo sistema de elección del cartel. “Cada año, un grupo de diseñadores designado por el Ayuntamiento encargaría el cartel a un diseñador (no pintores, ni escultores…) diferente de manera directa. Profesionales de cualquier país que destaquen en su labor profesional como diseñadores gráficos. Creo que muchos estarían dispuestos y con los años la ciudad tendría una colección de carteles con un gran valor cultural que podría incluso ser objeto de exposición aquí en Pamplona o fuera”, reflexiona. Fuera el intrusismo.
Su cartel predilecto es el número 1, 204 horas. “Mucho color, buena composición y una ilustración que funciona bien. El mejor en conjunto. Pensando en el autor, no me gusta la idea de señalar cuál es el peor. Sí creo que el 3, 4, 7 y 8 son los más “flojos” gráficamente”, valora.
LUIS GARBAYO
Jubilado, pero activo, Luis Garbayo, licenciado en Periodismo y creador de Ken Comunicación (Mutilva), ya mostró en estas páginas sus discrepancias con el sistema municipal de elección del cartel por concurso abierto y votación popular. “Creo que el cartel de San Fermín está desenfocado; debería servir para potenciar la imagen de la fiesta hacia el exterior de la ciudad, pero creo que mira siempre hacia adentro. La convocatoria debería profesionalizarse, sin duda; saldríamos de este círculo vicioso en el que estamos metidos”, aprecia.
La suerte está echada. El 3 de mayo se conocerá el ganador.
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